Victoria Villarruel volvió a quedar en el centro de la escena política este miércoles, después de ausentarse de la misa en homenaje al papa Francisco en la Basílica de Luján y asistir, en cambio, a una iglesia de Almagro vinculada a la vida de Jorge Bergoglio. Allí explicó por qué no fue a la ceremonia principal y sumó una frase de fuerte tono contra la dirigencia presente. Con esa decisión, la vicepresidenta reactivó la tensión que mantiene con el oficialismo y volvió a instalar en la discusión pública la relación entre la misa, su postura frente al Gobierno y su crítica a la casta política.
La actividad en Luján había sido organizada como homenaje al papa Francisco, pero el foco terminó corriéndose hacia la ausencia de Victoria Villarruel. Mientras en la basílica se desarrollaba la ceremonia con presencia de funcionarios y legisladores, la titular del Senado apareció en otro templo porteño. Después, al ser consultada por la prensa, dejó una explicación breve y luego una definición más dura sobre los motivos de su faltazo.
Sus palabras fueron textuales. Primero dijo: «No, simplemente no fui a Luján porque hoy lo importante es recordar al Papa Francisco y a mi me gusta hacerlo con la gente que lo conoció y en el lugar que él amaba». Más tarde, ante una nueva consulta, agregó: «Y además no fui a Luján porque allí estaba lo peor de la casta política».
La ausencia de Villarruel en la misa movió el eje del homenaje al papa Francisco
La vicepresidenta eligió mostrarse en una iglesia del barrio de Almagro donde Bergoglio fue bautizado y donde desarrolló buena parte de su vida religiosa antes de convertirse en arzobispo de Buenos Aires. Esa aparición ocurrió luego de bajarse a último momento de la misa en la Basílica de Luján, que había sido convocada para recordar al papa Francisco.
De ese modo, lo que en principio iba a ser una ceremonia religiosa terminó con una fuerte derivación política. La falta de Victoria Villarruel en la misa empezó a generar versiones poco antes del inicio del acto, sobre todo por un presunto cambio en el esquema de ubicación de las autoridades.
Según los trascendidos que circularon en ese momento, las autoridades eclesiásticas habían previsto ubicar a la vicepresidenta en la primera fila junto a otros representantes del oficialismo. Sin embargo, siempre de acuerdo con esas versiones, desde la Secretaría de la Presidencia se habría indicado modificar ese lugar y trasladarla a una fila posterior.
La referencia a la casta política agravó una distancia que ya venía expuesta
Después de su paso por Almagro, Victoria Villarruel fue consultada sobre los motivos de su decisión y respondió con una frase que apuntó de lleno a quienes estaban en Luján. La mención a la casta política no pasó desapercibida porque se dio en medio de una ceremonia oficial, con dirigentes sentados en los primeros bancos de la basílica.
En la primera fila del templo de Luján estaban Manuel Adorni, Diego Santilli, Martín Menem, Federico Sturzenegger, Alejandra Monteoliva, el senador Bartolomé Abdala y el diputado Gabriel Bornoroni. La presencia de esos nombres quedó bajo la lupa luego de que trascendiera la ausencia de la vicepresidenta y se conocieran sus declaraciones.
La escena volvió a mostrar una relación tirante entre Villarruel y el Gobierno nacional, una situación que ya se viene observando desde hace tiempo. En este caso, la distancia no solo apareció en el faltazo a la misa, sino también en el tono que usó al retirarse antes de subir al auto oficial del Senado.
Las versiones sobre el protocolo en Luján aparecieron antes de que comenzara la ceremonia
De acuerdo con los relatos difundidos alrededor del acto, Victoria Villarruel ya estaba en camino a Luján cuando recibió la notificación sobre la modificación en la ubicación prevista para ella. A partir de ese aviso, siempre según esas versiones, decidió regresar a Buenos Aires y dirigirse a la iglesia de Almagro.
Además, durante la cobertura del episodio surgió otra consulta: si la vicepresidenta había evitado ir a la basílica para no quedar en una foto junto a Adorni, en medio de la polémica por los casos de corrupción que, según el texto original, envuelven al jefe de Gabinete. Ella rechazó esa interpretación en un primer momento y sostuvo que su decisión tenía que ver con recordar al papa Francisco en un lugar distinto, junto a personas que lo habían conocido.
Con el correr de las horas, la misa en homenaje al papa Francisco quedó atravesada por la controversia política. Lo verificable fue la ausencia de Victoria Villarruel en Luján, su presencia posterior en la iglesia de Almagro y sus declaraciones al salir: «No, simplemente no fui a Luján porque hoy lo importante es recordar al Papa Francisco y a mi me gusta hacerlo con la gente que lo conoció y en el lugar que él amaba» y «Y además no fui a Luján porque allí estaba lo peor de la casta política».

