El viaje de 30 tigres y leones que estaban en el ex zoológico de Luján ya concluyó con la llegada de los animales a santuarios de Estados Unidos y Sudáfrica. La organización internacional Four Paws coordinó la reubicación de los felinos, que salieron desde el aeropuerto internacional de Ezeiza en dos grupos de 15. Uno fue llevado al santuario Lionsrock, en Sudáfrica, mientras que el otro llegó a The Wild Animal Sanctuary, en Colorado. Los traslados se realizaron luego de los preparativos iniciados el 14 de agosto y bajo controles veterinarios.
Los animales viajaron dentro de contenedores preparados para el transporte aéreo, tanto en aviones de carga como en las bodegas de aeronaves de pasajeros. Durante todo el operativo, los equipos aplicaron medidas de seguridad y siguieron el estado de cada ejemplar.
La salida de los grandes felinos formó parte de una intervención iniciada por Four Paws tras el cierre del establecimiento privado de Luján. El predio dejó de funcionar en 2020 por disposición de las autoridades argentinas, luego de cuestionamientos por las condiciones de bienestar animal.
Los tigres y leones tuvieron rutas aéreas distintas
El contingente destinado a Estados Unidos estuvo integrado por ocho tigres y siete leones. Ese grupo realizó el trayecto por Chile antes de arribar a Colorado, donde funciona The Wild Animal Sanctuary. Four Paws trabajó junto a esa institución para organizar la recepción de los 15 ejemplares.
En cambio, el grupo enviado a Sudáfrica incluyó nueve tigres y seis leones. Los animales partieron desde Ezeiza, aunque no todos siguieron el mismo recorrido: nueve tigres hicieron escala en Frankfurt y los otros seis felinos viajaron vía Ámsterdam.
Los dos grupos se encontraron posteriormente en Johannesburgo. Desde esa ciudad, los animales completaron un viaje terrestre de cuatro horas en camiones hasta Lionsrock, santuario administrado por Four Paws y ubicado en Sudáfrica.
La mayoría de los felinos ingresó por sus propios medios a las cajas de transporte, tras un trabajo previo de adaptación. Esa preparación permitió evitar la anestesia en varios casos y facilitó el traslado sin intervenciones adicionales.
Luciana D’Abramo, directora de programas de Four Paws, explicó: “Es el escenario ideal porque no hay necesidad de anestesiarlos; entran, ya conocen el espacio, están cómodos”. Cuando un animal no entró de forma voluntaria al contenedor, los equipos utilizaron sedación de corta duración para instalarlo con seguridad.
Los controles médicos antes de la salida desde Luján
Antes de los vuelos, todos los animales recibieron la autorización veterinaria final. Las evaluaciones médicas de base se realizaron en noviembre de 2025, como parte de una tarea orientada a asistir a ejemplares con problemas de salud y limitaciones físicas.
Entre las afecciones detectadas hubo enfermedades dentales y renales, dificultades para caminar, exceso de peso, poca musculatura y lesiones que no habían completado una recuperación adecuada. También se registraron consecuencias vinculadas con una alimentación deficiente y con la extirpación de garras.
Dos tigres de más de diez años, nacidos en el antiguo zoológico, quedaron alojados en sus jaulas de traslado durante los preparativos del 14 de agosto. Ambos fueron incluidos en el contingente que llegó a Lionsrock.
D’Abramo definió la operación como “uno de los operativos más grandes” de reubicación de grandes felinos a nivel mundial. Además, indicó: “Estamos poniéndolo todo para que salga lo mejor posible y que podamos celebrar que 30 vidas han mejorado gracias a todo el esfuerzo”.
Los santuarios recibirán a los grupos familiares que salieron del ex zoológico
Los establecimientos de destino mantendrán juntos a los animales que integran grupos familiares o que compartieron toda su vida. Allí recibirán atención veterinaria y permanecerán bajo cautiverio, pero en recintos con más espacio y posibilidades de resguardo.
Lionsrock dispone de áreas para grandes felinos que abarcan 60 hectáreas y actualmente alberga a 80 animales. Four Paws informó que los ejemplares trasladados podrán elegir entre permanecer a la vista o refugiarse de los visitantes.
Los santuarios no permiten la reproducción de tigres y leones, ya que los animales están castrados. Tampoco habilitan contacto directo entre visitantes, cuidadores y los felinos alojados en esos lugares.
El ex zoológico de Luján alcanzó notoriedad por permitir una cercanía inusual entre el público y los grandes felinos. Tras su cierre, numerosos animales permanecieron durante años en recintos de hormigón y de dimensiones reducidas.
Según detalló D’Abramo, en 2020 había alrededor de 200 grandes felinos en el lugar. Durante la primera visita de Four Paws, en 2023, se contabilizaron 112, mientras que al momento en que la entidad pudo asumir la asistencia del predio quedaban 62.
Four Paws firmó en 2025 un acuerdo con el gobierno argentino para avanzar en el fin de la tenencia privada y del comercio de grandes felinos en el país. Como antecedente, en febrero dos osos fueron trasladados a un santuario de Bulgaria y una tigresa fue enviada a otro establecimiento de Holanda.
Luego de la salida de los 30 animales, más de veinte felinos continúan en Luján. Four Paws busca nuevas reubicaciones y evalúa una alternativa adecuada para cada caso.

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