Venezuela actualiza el balance: 1.943 muertos y 50.000 desaparecidos tras los terremotos

Rescatistas de 27 países siguen trabajando en Caracas y La Guaira, donde crecen las dificultades para hallar sobrevivientes.

Venezuela informó un nuevo balance sobre los terremotos del 24 de junio y confirmó 1.943 muertos, más de 10.500 heridos y más de 50.000 desaparecidos. A seis días de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, la emergencia sigue con foco en Caracas y La Guaira, donde continúan los rescates entre edificios derrumbados. Mientras pasan las horas, los equipos admiten que bajan las chances de encontrar sobrevivientes. En paralelo, miles de familias siguen afectadas por la falta de agua potable y energía eléctrica, al tiempo que llega ayuda internacional y personal especializado para reforzar la búsqueda.

Venezuela enfrenta una emergencia con miles de familias afectadas

El nuevo reporte oficial difundido por las autoridades venezolanas mostró la dimensión del desastre provocado por los dos terremotos registrados el 24 de junio. Además de los 1.943 muertos, el balance incluyó más de 10.500 personas heridas y más de 50.000 desaparecidos.

Las zonas más comprometidas siguen siendo Caracas y La Guaira. Allí, los operativos avanzan entre estructuras que colapsaron y grandes montañas de escombros, por lo que la tarea de búsqueda se volvió más lenta y también más riesgosa para los rescatistas.

Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, señaló que el país atraviesa una de las catástrofes naturales más graves de los últimos años. También indicó que hay miles de familias damnificadas y ciudades con daños severos por el impacto de los sismos.

Los 50.000 desaparecidos marcan el punto más crítico de la búsqueda

Según estimaciones del Comité Internacional de Rescate, más de 50.000 personas permanecen desaparecidas. Esa cifra expone la magnitud de una crisis que todavía mantiene trabajos contrarreloj en distintos puntos afectados.

En el operativo participan 3.300 especialistas de 27 países, de acuerdo con lo informado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Los equipos actúan bajo coordinación de las Naciones Unidas y se reparten en tareas de rastreo, remoción de escombros y rescate.

Sin embargo, las condiciones son cada vez más complejas. A medida que avanza el tiempo, las autoridades reconocen que se reducen de manera considerable las posibilidades de hallar personas con vida entre los edificios derrumbados.

Los rescatistas trabajan en una etapa límite entre escombros y nuevos riesgos

Las brigadas desplegadas deben entrar en inmuebles de varios pisos que quedaron destruidos o inestables. Además, continúan bajo la amenaza de nuevos colapsos, lo que obliga a extremar cuidados en cada intervención.

Especialistas del grupo USAR de Bomberos de Chile explicaron que la emergencia entró en la fase de “rescates milagrosos”. Sobre ese momento de la operación, los brigadistas afirmaron: “Nos quedan los rescates más difíciles y más riesgosos. La lucha ya no es solo contra el reloj”.

La asistencia humanitaria busca responder al impacto de los muertos y la destrucción

Al mismo tiempo que siguen los rescates, decenas de miles de familias continúan sin servicios básicos, especialmente agua potable y electricidad. Esa situación complica la vida diaria en las áreas golpeadas por los terremotos.

Frente a ese escenario, la Cruz Roja Venezolana anunció un programa de ayuda humanitaria que se extenderá durante los próximos dos años. El presidente de la institución, Luis Farías, explicó que la iniciativa apunta a asistir a más de 300.000 personas que perdieron familiares, viviendas o bienes materiales.

Mientras continúan las tareas de remoción de escombros en Caracas y La Guaira, la comunidad internacional mantiene el envío de ayuda y de equipos especializados para colaborar con la emergencia.

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