Vecinos de barrio San Roque y barrio San Jorge, en Campo Quijano, denunciaron que los canales pluviales están “al vicio” porque, según afirman, no tienen limpieza ni mantenimiento, justo cuando las lluvias fuertes vuelven a complicar al Valle de Lerma. Aseguran que ya hubo casas anegadas y que los desbordes podrían repetirse si no se actúa sobre los conductos y sobre el avance de desmontes y empresas de áridos en la zona.
Vecinos de Campo Quijano volvieron a poner la mirada sobre los canales pluviales que cruzan los barrios San Roque y San Jorge, a los que muchos describen como “canales al vicio” porque, según dicen, no están cumpliendo su función cuando más se los necesita. En plena temporada de lluvias en el Valle de Lerma, denuncian que los conductos están sucios, tapados y sin trabajos de conservación, lo que aumenta el riesgo de que se vuelvan a inundar viviendas, como ya ocurrió en otro sector del pueblo.
Los frentistas sostienen que la situación no es nueva, pero que ahora se agravó por las precipitaciones intensas que se vienen registrando en toda la región. Aseguran que, mientras el agua corre con fuerza por las calles, los canales que deberían drenar el excedente permanecen colapsados por sedimentos, basura y malezas.
Además, recuerdan que el problema no se limita solo a estos dos barrios de Campo Quijano, sino que se repite en distintos puntos del municipio donde los canales pluviales, de acuerdo con los testimonios relevados, no tendrían mantenimiento periódico ni tareas de limpieza programadas.
Reclamo formal por canales pluviales de Campo Quijano
De acuerdo con los relatos recogidos en barrio San Roque y barrio San Jorge, los vecinos ya elevaron el reclamo por los canales de Campo Quijano al secretario de Infraestructura y Servicios Públicos, el arquitecto Emilio Panico, a quien señalan como integrante del equipo del intendente Lino Yonar. Los habitantes sostienen que no vieron hasta ahora trabajos concretos en los canales y que las respuestas oficiales, si existieron, no se tradujeron en máquinas ni cuadrillas en la zona.
Las quejas apuntan, principalmente, al estado visible de los conductos pluviales: tramos con arrastre de sedimentos, sectores colmatados de residuos domiciliarios y vegetación crecida que reduce la capacidad de escurrimiento. Según comentan los residentes de ambas barriadas, esta combinación genera que el agua pierda velocidad, se estanque y termine buscando salida hacia las casas más bajas.
En las recorridas realizadas por los propios vecinos, se fotografiaron sectores de los canales donde el agua prácticamente no circula pese a las lluvias, lo que alimenta la percepción de que las obras “están al vicio” porque no logran evacuar el caudal esperado. Aseguran que vienen marcando estos puntos críticos desde hace tiempo, sin que se concrete un operativo integral de limpieza y mantenimiento.
Los testimonios también mencionan que, a medida que avanza la temporada de lluvias en el Valle de Lerma, los riesgos se multiplican, porque cada tormenta fuerte encuentra la misma infraestructura sin mejoras visibles. Por eso, insisten en que no se trata de un reclamo aislado, sino de una preocupación que se viene repitiendo en las asambleas barriales y en conversaciones entre familias afectadas por el agua.
Casas anegadas y señalamientos a desmontes y áridos
El pedido de soluciones para los canales en Campo Quijano creció después de un episodio que los vecinos recuerdan con claridad: antes de la publicación de esta nota, viviendas de otro sector del pueblo terminaron con agua en el interior. De manera extraoficial, ese hecho se vinculó con un presunto desborde del río que atraviesa la localidad, en medio de las mismas lluvias persistentes que complican hoy a San Roque y San Jorge.
Sin embargo, algunos habitantes de la zona afectada por aquellas inundaciones relativizan que el problema sea solo el volumen del cauce. Plantean, en cambio, que los cambios en el relieve por desmontes y por el avance de empresas de áridos habrían modificado la forma en que el agua de lluvia escurre hacia los canales y hacia el río. Según su mirada, estas intervenciones alterarían el terreno natural y redirigirían los escurrimientos hacia zonas pobladas.
Vecinos consultados aseguran que estas versiones circulan desde hace tiempo entre las familias de Campo Quijano, que ven cómo coinciden las lluvias fuertes con más puntos de anegamientos y con canales que, a su criterio, se encuentran tapados o sin mantenimiento suficiente. Por eso, varios frentistas relacionan estos factores y señalan que la falta de limpieza en los canales pluviales empeora una situación ya complicada por la acción de privados sobre el suelo.
En los barrios San Roque y San Jorge, las familias temen que se repita lo ocurrido en ese otro sector de Campo Quijano. Relatan que cada vez que se anuncian tormentas fuertes, levantan muebles, protegen electrodomésticos y apilan bolsas de arena en los frentes, por precaución, ante la posibilidad de que el agua rebalse de los canales y termine entrando a las viviendas.
Pedido de soluciones “urgentes” para los canales al vicio
Ante este panorama de lluvias constantes sobre el Valle de Lerma y canales considerados “al vicio” por los propios vecinos de Campo Quijano, los habitantes de San Roque y San Jorge reclaman que se dispongan medidas inmediatas sobre los conductos pluviales. El planteo central es que se realicen trabajos de limpieza profunda y mantenimiento regular, con el objetivo de aumentar la capacidad de desagüe y reducir el riesgo de nuevos anegamientos.
Los residentes señalan que el pedido abarca tanto a los canales principales que cruzan la planta urbana como a los ramales secundarios que reciben el agua de las calles internas. Advierten que, si las precipitaciones siguen con la misma intensidad, cualquier obstrucción puede transformarse en un punto de desborde, por lo que reclaman que se planifique un recorrido completo para desobstruir y perfilar los cauces.
Mientras tanto, los vecinos continúan documentando con fotos y videos el estado actual de los canales pluviales de Campo Quijano y las acumulaciones de agua luego de cada lluvia, con la intención de respaldar sus planteos y reforzar el pedido de intervención sobre los barrios más afectados.

