Juan Manuel Urtubey volvió a meterse de lleno en la discusión política nacional y provincial: cuestionó la situación actual del peronismo, rechazó con fuerza la reforma laboral aprobada en el Congreso y marcó distancia del voto que dieron los legisladores salteños. En una entrevista con un medio porteño, el exgobernador afirmó que el peronismo “está afuera del poder”, pidió reconstruir el vínculo con la sociedad y planteó que el movimiento solo podrá competir con Javier Milei en 2027 si logra presentar una propuesta superadora. Además, habló de la intervención del PJ de Salta y aclaró que no fue una decisión directa de Cristina Fernández de Kirchner.
El dirigente salteño insistió en que la modernización del trabajo no puede confundirse con flexibilización y definió la reforma laboral votada en el Congreso como “un régimen antiquísimo” disfrazado de actualización. También remarcó que los diputados y senadores nacionales representan a la ciudadanía y no deben subordinarse a los gobernadores a la hora de votar leyes que, como la laboral, se apoyan en definiciones ideológicas.
Dentro de ese análisis, Urtubey sostuvo que el peronismo necesita ordenarse alrededor de un proyecto y no de nombres propios, reclamó una “gran interna” abierta a la sociedad y pidió que el Partido Justicialista, en Salta y a nivel nacional, construya una alternativa concreta al rumbo económico actual.
Urtubey cuestionó la falta de poder del peronismo y pidió reconstruir el vínculo con la gente
Al analizar la coyuntura actual, Urtubey fue tajante sobre el lugar que ocupa hoy el peronismo en el tablero político nacional. Según describió, la fuerza está “totalmente afuera de la posición de poder” y por eso considera “poco menos que absurda” la disputa interna por cargos cuando, en su mirada, no existe hoy un poder real para administrar. A partir de ese diagnóstico, planteó que el primer paso no debería ser la pelea por lugares, sino la definición de un rumbo político claro.
En esa línea, el exmandatario salteño señaló que la prioridad del peronismo es “construir poder”, pero diferenció esa idea de una puja por espacios en las listas o en la estructura partidaria. Sostuvo que “la forma de construir poder es consolidando el vínculo con la sociedad”, lo que implica dejar de mirar al pasado y concentrarse en ofrecer una propuesta de futuro. Para graficarlo, sostuvo que su mirada apunta a “el peronismo del 50, pero en el 2050, no en el de 1950”.
Consultado sobre las chances del espacio para volver al gobierno nacional, Urtubey vinculó esa posibilidad con el contexto económico y social que prevé para los próximos años. Afirmó que, a su entender, el modelo en curso “es francamente excluyente” y “va a dejar afuera la mayor cantidad de argentinos”. Frente a ese escenario, sostuvo que, si el peronismo logra presentar una “oferta política superadora”, podría ganarle a Javier Milei en las presidenciales de 2027.
Sin embargo, advirtió que ese objetivo solo será posible si el justicialismo abandona las discusiones centradas en personas y se concentra en un programa. Recalcó que antes de hablar de posibles candidatos es necesario definir qué proyecto se le ofrece a la sociedad, tanto en lo económico como en lo social y en lo institucional.
Críticas a la reforma laboral y al voto de los legisladores salteños
Uno de los puntos donde Urtubey fue más duro fue la reforma laboral aprobada en el Congreso, que respaldaron los diputados y senadores nacionales por Salta. El exgobernador se despegó por completo de esa postura y cuestionó que se presente la iniciativa como un avance hacia la modernización. Para él, el texto votado no solo no se ajusta a los cambios del mundo del trabajo, sino que “atrasa 80 años”.
El dirigente afirmó que “la modernización laboral no debe ser flexibilización laboral” y marcó diferencias con la lógica de la norma sancionada. Planteó que, en los países desarrollados, la modernidad “tiende a menos horas de trabajo, no a más”, y apunta a garantizar mejor cobertura para los trabajadores, algo que considera central en un país donde “la mitad de los trabajadores están afuera del sistema”. En ese sentido, remarcó que el problema principal en Argentina es la informalidad y el empleo no registrado.
Urtubey también cuestionó que la ley no tenga un foco claro en la creación de empleo formal. En tono desafiante, lanzó: “Decime una norma, un artículo de toda esta ley que se haya sancionado que incentive la generación de empleo formal”. A partir de esa crítica, afirmó que “se vende con el nombre de modernización laboral un régimen antiquísimo” y alertó que, bajo el discurso de la modernidad, se intenta llevar al país “a la década del 30 del siglo pasado”.
Al referirse a la defensa que hicieron algunos legisladores salteños de la norma, que la presentaron como beneficiosa para la provincia, fue tajante: “La verdad es que es incomprensible. No sirve para el trabajo en Salta ni en el resto de la Argentina”. A su criterio, se trata de “un modelo económico que expulsa la actividad productiva y prioriza la timba financiera”, por lo que, según remarcó, “esta no es una ley para generar empleo”.
Urtubey sostuvo además que la norma está orientada a aliviar costos empresariales vinculados a despidos y conflictos laborales, más que a incentivar la producción y la innovación. Señaló que “esta es una ley para alivianar la situación de los empleadores respecto de situaciones como el despido” y apuntó contra el rol que se le asigna al Estado: cuestionó que, mientras se promueve achicar su presencia, se lo refuerce para que pague parte de las indemnizaciones, algo que calificó como contradictorio.
“La totalidad de los legisladores de Salta votó la reforma laboral”
El exgobernador puso el foco en cómo se comportó la representación parlamentaria de la provincia ante la reforma laboral. Subrayó que “la totalidad de los senadores y diputados nacionales votaron a favor de la flexibilización laboral” y planteó que, si se tomara ese resultado como reflejo fiel de la opinión pública, habría que suponer que el “100 por ciento de los salteños piensa igual”, algo que descartó al afirmar que “muchos pensamos diferente”.
Desde su perspectiva, ese acompañamiento no se ajusta al mandato de los votantes. Aseguró que, “claramente, ahí hay algo que no tiene que ver con el mandato ciudadano” y volvió a remarcar que, en temas de contenido ideológico como la legislación laboral, los representantes deben guiarse por sus convicciones y por el programa que ofrecieron en campaña, más que por alineamientos coyunturales.
Al profundizar sobre el rol de los legisladores nacionales, Urtubey consideró equivocado dar por hecho que deben responder a las decisiones de los gobernadores. Indicó que se ha instalado una idea según la cual los diputados y senadores “tienen que hacer lo que piensen los gobernadores”, algo que, a su juicio, desconoce la división de poderes. Recordó que, desde que los senadores son elegidos por voto popular, ya no existe el esquema donde dependían de las legislaturas provinciales.
Por eso, remarcó que, tanto senadores como diputados, más allá de representar a una provincia o al pueblo en general, tienen un mandato directo de la ciudadanía. En ese marco, sostuvo que “no corresponde que la terminal de un legislador sea otra diferente a su propia convicción y su compromiso con la gente”. De todas formas, aceptó que, en materias puntuales como temas impositivos, puede haber coordinación con los gobernadores, aunque aclaró que eso no aplica a leyes como la laboral, que definió como cuestiones de posición política.
Debate interno en el peronismo y pedido de una “gran interna” abierta
Más allá de la discusión sobre la reforma laboral, Urtubey dedicó buena parte de su análisis a la situación del peronismo como fuerza política. Afirmó que el debate interno está mal enfocado cuando gira alrededor de liderazgos individuales y nombres propios. Según su visión, el movimiento justicialista debe “salir de la lógica del nombre propio” y reorganizarse sobre la base de acuerdos programáticos y una identidad ideológica compartida.
El exgobernador explicó que, si la discusión se reduce a afinidades personales, el peronismo corre el riesgo de funcionar como “un club privado” y no como un movimiento político amplio. Por eso, señaló que lo que debe cohesionar al espacio es “un conjunto ideológico” y no una figura en particular. Advirtió que, si se mantiene la dinámica de alinearse “con este sí, con este no”, en función de simpatías, se reproducen los mismos problemas que ve hoy en la Argentina y dentro del propio peronismo.
En ese marco, insistió en que la fuerza tiene que evolucionar hacia una lógica en la que la unidad se construya desde la diversidad interna, pero alrededor de una posición política y doctrinaria clara. Propuso que las disputas de poder se definan “frente a la gente, no entre los dirigentes” y planteó la necesidad de una “gran interna” donde los distintos sectores del peronismo compitan en elecciones abiertas y sea el electorado el que señale qué perfil prefiere.
Consultado sobre si ve dirigentes concretos dispuestos a encarar ese cambio, evitó dar nombres y sostuvo que el problema no pasa por rostros individuales. Consideró que se trata de un proceso “mucho más institucionalizado y más comprometido con la gente”, lo que requiere que el partido reordene sus prioridades y deje para más adelante la discusión por cargos internos.
La intervención del PJ de Salta y el rol de Cristina Kirchner
La entrevista también abordó la situación del Partido Justicialista de Salta, que se encuentra intervenido. Frente a las críticas y versiones que circularon sobre ese proceso, Urtubey aclaró que el partido “está intervenido hace un año” y que no se trata de una decisión reciente. Explicó que, en la actualidad, lo que ocurrió fue la renuncia de los interventores designados el año pasado y la posterior designación de reemplazantes por parte de la mesa del Consejo Nacional del PJ.
El exgobernador destacó como dato positivo que los nuevos interventores sean de origen salteño, aunque evitó avanzar en valoraciones sobre la interna local. Sobre la supuesta participación directa de Cristina Fernández de Kirchner en la intervención, fue preciso: señaló que la decisión la tomó el Consejo del partido y que el acta está firmada por el vicepresidente del PJ, por lo que “no hay una decisión de la expresidenta vinculada al tema”. Recordó, además, que la determinación se adoptó “hace un año”, cuando ella estaba al frente de la conducción partidaria, pero en el marco de sus funciones institucionales.
En cuanto a la posibilidad de que las nuevas autoridades partidarias definan sanciones para los legisladores que acompañaron la reforma laboral, Urtubey relativizó ese punto. Dijo que, para él, “eso no es lo importante” y ubicó como prioridad que el Partido Justicialista logre consolidar una propuesta política alternativa al gobierno nacional, tanto en Salta como en el resto del país.
Cerró su planteo señalando que el PJ debe “plantear una opción superadora a lo que está viviendo en la Argentina” y evitar quedar “como furgón de cola” de políticas que, según indicó, chocan con la identidad histórica del peronismo. La entrevista finalizó con ese diagnóstico sobre el rol que, a su juicio, debería asumir el justicialismo en la etapa que viene.

