Un barrio olvidado: Villa El Dique lucha por sus derechos

En el barrio de Villa El Dique, ubicado en La Silleta, Campo Quijano, a solo 20 kilómetros de Salta Capital, la situación es crítica. Los vecinos, cansados de esperar respuestas, se reunieron para exigir lo que consideran básico: calles transitables, luz, limpieza, transporte y la presencia del Estado.

La plaza central del barrio, que alguna vez fue un lugar de recreación para los niños, ahora es un símbolo del abandono total. Un juego de madera, instalado hace más de cuatro años, está partido y rodeado de yuyos y víboras. “Al principio los chicos venían a jugar, ahora ya no se puede. No es seguro”, contó Rita, una mamá del barrio al medio El tribuno.

plazasilleta

Los vecinos denuncian que la situación se ha vuelto insostenible. Las calles de tierra están destruidas, y cuando llueve, es imposible transitar. “Cuando llueve no se puede pasar. Hay días en que cruzar el arroyo es un riesgo, especialmente para los chicos o los adultos mayores”, relató Marina Valderrama, otra vecina de la zona. 

A pesar de haber elevado petitorios firmados por casi todos los vecinos en 2022 y 2023, nunca recibieron respuestas. “Nunca nos contestaron. Llamamos, mandamos mensajes, presentamos notas formales. Los expedientes están archivados. No hay ejecución de obras”, sentenció una de las presentes.

Entre los reclamos más sensibles está el del transporte público. Actualmente, los colectivos no ingresan al barrio, por lo que muchas personas deben caminar varios kilómetros hasta la ruta. “¿Cómo llevás a tus hijos a la escuela con barro hasta las rodillas o cruzando un arroyo crecido?”, preguntó Guilfredo Alan, uno de los habitantes más antiguos del barrio. 

Los vecinos también mostraron copias de legajos oficiales que aprueban obras como la canalización del arroyo y la construcción de gaviones para evitar desbordes, pero nunca se ejecutaron. “Es como si más allá del arroyo no existiéramos”, expresó otra vecina.

Un Pedido es directo y contundente

Los vecinos exigen que el intendente Lino Yonar, el delegado Paco Vilte y las autoridades provinciales recorran el barrio y den respuestas concretas. “No queremos discursos, queremos obras”, dijeron. Mientras tanto, comenzaron a organizarse para formar un centro vecinal con personería jurídica, con la esperanza de ser escuchados.

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