Donald Trump volvió a subir el tono contra Teherán en el día 13 de la Operación Furia Épica y aseguró que Estados Unidos está “destruyendo por completo el régimen terrorista de Irán”, tanto en el plano militar como económico. El mensaje se conoció este viernes a través de Truth Social y se enmarca en la campaña iniciada el 28 de febrero contra el gobierno iraní, que ya incluye ataques coordinados con Israel, respuestas con misiles y drones desde Irán y un saldo de miles de víctimas, según datos oficiales y de organizaciones de derechos humanos.
En esa declaración pública, el mandatario describió un escenario de fuerte desgaste para las fuerzas armadas de Irán y afirmó que la ofensiva va a continuar. Además, vinculó la operación con más de cuatro décadas de confrontación entre Washington y Teherán, al presentarse como el presidente que, según su propia lectura, quiere cerrar un conflicto que se arrastra desde la revolución islámica de 1979. Del otro lado, las autoridades iraníes rechazaron cualquier posibilidad de diálogo y remarcaron que serán ellas quienes definan cuándo termina la guerra.
La escalada verbal de Trump se suma a una serie de intervenciones previas en actos oficiales, encuentros partidarios y conferencias de prensa, en las que detalló objetivos, ritmo de la campaña y coordinación con Israel. Mientras tanto, la ofensiva se desarrolla en varios frentes, con ataques también sobre El Líbano y con cambios de peso en la cúpula de poder iraní tras la muerte del líder supremo Alí Khamenei en los primeros días del conflicto.
Trump describe un colapso militar
El mensaje más fuerte de Trump se difundió este viernes por la mañana, cuando el presidente recurrió a Truth Social para sintetizar cómo, según su visión, avanza la ofensiva. Allí afirmó que Washington está “destruyendo por completo el régimen terrorista de Irán, militar, económica y de todas las maneras posibles”, en referencia directa a la combinación de bombardeos, sanciones y presión política sobre Teherán.
En ese mismo texto, el mandatario trazó un cuadro muy crítico sobre la capacidad bélica iraní. Sostuvo que “la Armada iraní ha desaparecido, su Fuerza Aérea ya no existe, los misiles, los drones y todo lo demás están siendo diezmados, y sus líderes han sido borrados de la faz de la tierra”. Con esa enumeración, apuntó a mostrar que Estados Unidos e Israel tendrían bajo fuerte impacto los principales pilares del aparato militar de Irán.
Junto con esa descripción, Trump lanzó una advertencia explícita sobre la continuidad de las acciones. Señaló que su país cuenta con “una potencia de fuego sin igual, munición ilimitada y tiempo de sobra” para seguir adelante y remató: “¡Ya verán lo que les pasa hoy a esos desgraciados!”. De este modo, planteó que, más allá de lo ya realizado, la Operación Furia Épica no tiene por ahora un horizonte de cierre definido.
El presidente también aprovechó su publicación para conectar el conflicto actual con el historial de choques entre ambos países. Recordó que, según su frase, Irán lleva “47 años asesinando a gente inocente por todo el mundo”, y se presentó a sí mismo como el “47.º presidente de los Estados Unidos de América” que se propone “acabar con ellos”. Para Trump, la operación no sería un hecho aislado, sino una etapa más de una confrontación que, en su lectura, recorre las últimas décadas.
Ataques con aliados, rechazo iraní al diálogo y alto costo humano
La Operación Furia Épica comenzó el 28 de febrero como una campaña anunciada por Trump contra el régimen iraní. Desde entonces, el presidente remarca que la ofensiva está orientada a golpear de manera directa la infraestructura militar de Teherán, con apoyo de aliados como Israel y con objetivos repartidos en distintos puntos de la región. En varias intervenciones públicas, insistió en que las fuerzas estadounidenses “están haciendo lo que hay que hacer” para debilitar la capacidad de respuesta de Irán.
Antes del mensaje de este viernes en Truth Social, Trump ya había defendido la ofensiva durante un acto en la Casa Blanca por el Mes de la Historia de la Mujer. En ese contexto, definió a Irán como “nación de terror y odio” y aseguró que la operación avanza “muy rápidamente”. Allí mismo subrayó que el foco está puesto en reducir de manera sustancial el poder bélico iraní, en línea con sus posteriores afirmaciones sobre la Armada, la Fuerza Aérea, los misiles y los drones del país persa.
En los días previos, el presidente fue dando más detalles sobre la marcha de la campaña. El lunes, durante una reunión con dirigentes republicanos en Miami, afirmó que el conflicto podría terminar “bastante rápido” y calculó que el Ejército había destruido cerca del 80% de los lanzadores de misiles iraníes. Luego, en una conferencia de prensa posterior a ese encuentro, señaló que Washington estaba logrando “avances significativos hacia el cumplimiento de nuestros objetivos militares”. El miércoles volvió sobre la cuestión y afirmó que Estados Unidos y sus aliados “han ganado en muchos aspectos, pero no lo suficiente”, lo que, según su lectura, justificaba mantener la ofensiva.
Del lado iraní, las señales fueron en sentido contrario a una distensión. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que no considera viable retomar negociaciones con Estados Unidos en este escenario. En tanto, el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Ali Mohammad Naini, sostuvo que “Irán determinará cuándo termina la guerra”, dejando claro que, para las autoridades de Teherán, la decisión de cerrar el conflicto no estará en manos de Washington.
Misiles, drones y cambio de liderazgo en Teherán en medio de la escalada
Mientras Trump endurecía su discurso sobre cómo, según él, está destruyendo la estructura militar de Irán, Teherán contestó con acciones en el terreno. El gobierno iraní respondió a los bombardeos de Estados Unidos e Israel con el lanzamiento de misiles y drones contra territorio israelí y contra bases militares ubicadas en el Golfo. Esos ataques ampliaron el área del enfrentamiento y extendieron la operación a varios países, con intercambio de fuego en distintos puntos del mapa.
En paralelo, se registraron ataques de Israel sobre objetivos en Irán y en El Líbano, alcanzando zonas que, según reportes oficiales, van “de Teherán a Beirut”. En uno de los últimos operativos se mencionaron seis objetivos impactados, lo que suma otro frente a la escalada regional. Estas acciones confirman que el conflicto ya trasciende la dinámica estricta entre Washington y Teherán, y se inserta en un entramado más amplio de tensiones en Medio Oriente.
Dentro de Irán, la ofensiva coincidió con un cambio clave en la cúpula del poder. El 8 de marzo, la Asamblea de Expertos designó a Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder supremo Alí Khamenei, como nuevo líder supremo, luego de que su padre muriera en los primeros ataques del conflicto. Antes de esa votación, Trump había advertido que la elección de “otro Khamenei” sería “inaceptable” y que cualquier dirigente iraní que no contara con el visto bueno de Washington “no durará mucho”.
El trasfondo histórico de esta crisis se remonta a abril de 1979, cuando se proclamó la República Islámica de Irán tras la revolución encabezada por el ayatollah Ruhollah Jomeini, que puso fin al gobierno del sha Mohamad Reza Pahleví. Desde entonces, las relaciones diplomáticas entre Teherán y Washington quedaron cortadas, y el vínculo se caracterizó por la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense, el apoyo iraní a milicias en la región y sucesivas tandas de sanciones económicas y políticas.
En el plano humanitario, el impacto de la Operación Furia Épica es severo. El Ministerio de Salud iraní informó más de 1.200 muertos y más de 10.000 heridos desde el comienzo de los ataques aéreos. Por su parte, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos de Irán (HRANA), con sede en Estados Unidos, difundió una cifra aún mayor: al menos 1.262 civiles y 190 militares muertos hasta el 10 de marzo. Según HRANA, la mayoría de las víctimas se produjeron en bombardeos sobre distintas regiones de Irán desde el inicio de la ofensiva.
Las estimaciones de HRANA, sumadas a los datos oficiales, muestran un alto costo en vidas tanto entre la población civil como en las fuerzas armadas iraníes. Con este panorama, y mientras Trump repite que Estados Unidos tiene “potencia de fuego sin igual, munición ilimitada y tiempo de sobra”, la Casa Blanca mantiene el mensaje de que la campaña contra el régimen iraní seguirá en marcha.

Trump afirma que está destruyendo el régimen de Irán y anuncia más ataques
