El cierre de la planta principal de Tía Maruca, la fábrica ubicada en Albardón, San Juan, dejó de manera total sin actividad a uno de los establecimientos centrales de la empresa. La firma frenó por completo sus operaciones después de varios años de trabajo, en medio de un escenario económico complicado. Según se informó, la caída de las ventas, el aumento de los costos y las trabas para conseguir financiamiento empujaron la paralización de la producción.
La situación impacta de forma directa en los trabajadores de la planta y en sus familias. Aunque la marca supo crecer y ganar presencia en distintos puntos del país, el deterioro de su cuadro económico terminó por afectar a su principal centro productivo. Hasta ahora, además, no hubo precisiones sobre qué pasará con la otra instalación de la compañía.
La fábrica principal de Tía Maruca quedó sin actividad en Albardón
La empresa de galletitas detuvo totalmente las tareas en su planta principal, instalada en Albardón, en la provincia de San Juan. Se trata del establecimiento más importante de la firma, que venía funcionando desde hacía años como eje de su producción.
El cierre se dio luego de un proceso de deterioro que terminó con la actividad fabril completamente paralizada. De acuerdo con la información difundida, la compañía ya no pudo sostener el ritmo de producción en un contexto adverso para su operación.
Por esa razón, el freno no solo alcanza a la estructura industrial de Tía Maruca, sino también a los trabajadores vinculados a esa planta. El impacto inmediato recae sobre quienes cumplían tareas allí y sobre sus grupos familiares.
Ventas en baja, costos más altos y falta de financiamiento
Entre los motivos señalados aparece, en primer lugar, la caída de las ventas. A eso se sumó el aumento de los costos, un factor que fue complicando cada vez más la continuidad de la producción en la fábrica principal.
Además, la empresa enfrentó dificultades para acceder a financiamiento. Esa combinación, según lo informado, terminó por volver inviable el sostenimiento de la actividad industrial en la planta sanjuanina.
Si bien Tía Maruca había logrado instalar sus productos en distintos mercados del país, ese recorrido no alcanzó para evitar el desenlace. El cuadro económico de la compañía siguió empeorando hasta llegar al cierre total de la planta principal.
Cómo fue el crecimiento de Tía Maruca y qué se sabe de la otra planta
Tía Maruca nació en 1998 como un emprendimiento familiar. Con el paso del tiempo, la firma avanzó en su expansión y fue ampliando su presencia con la producción de galletitas.
En ese proceso, en 2017 incorporó una nueva planta con la intención de aumentar su capacidad productiva. Sin embargo, hasta el momento no se informaron definiciones sobre el futuro de esa otra instalación.

