Mientras baja el precio de la ropa, cae la producción y se pierden puestos de trabajo en la industria textil

La ropa y el calzado se abarataron frente al resto de la economia, pero en paralelo se achico el entramado productivo textil y se destruyeron miles de puestos registrados.

La cadena textil y de confecciones atraviesa uno de sus momentos mas delicados: mientras los precios de la ropa y el calzado bajan en terminos relativos y mejoran el poder de compra de los salarios, el sector acumula una fuerte caida de produccion y una destruccion significativa de empleo formal. Informes privados muestran que, desde el cambio de gestion nacional, la apertura comercial y el salto de las importaciones golpearon con fuerza a las fabricas textiles, al cuero y al calzado en todo el pais, con impacto directo en provincias industriales y en plazas comerciales como Salta.

Los relevamientos de consultoras especializadas dan cuenta de un doble frente: por un lado, se abaratan las prendas en dolares y frente al resto de la economia; por el otro, se contrae la actividad industrial, se cierran establecimientos y crece la informalidad laboral en la cadena textil. Los analisis sectoriales tambien marcan que la ropa y los productos relacionados estan entre los rubros que mas perdieron espacio frente a la competencia importada.

En paralelo, los datos de inflacion de los ultimos años muestran que el capitulo indumentaria y calzado fue uno de los que mas contribuyo a moderar el indice general, al subir bastante menos que el promedio de precios. Sin embargo, el costo de ese alivio en el bolsillo de los consumidores se ve en los numeros de produccion y de empleo del sector, que caen con fuerza desde finales de dos mil veintitres.

Precios de la ropa en baja y mejora en el poder de compra

Segun un informe de la consultora Analytica, en el lapso que va desde noviembre de dos mil veintitres hasta fines de dos mil veinticinco se dio una recomposicion clara del poder de compra en indumentaria. **El precio en dolares oficiales de un jean de primera marca se redujo cerca de cuatro de cada diez puntos respecto del ultimo mes de dos mil veintitres**, lo que abarato sensiblemente esa prenda respecto del inicio de la actual gestion nacional.

En terminos de salario, el estudio marco que un trabajador promedio del sector privado registrado puede hoy comprar alrededor de trece jeans con su remuneracion, cuando a fines de dos mil veintitres solo alcanzaba para unas nueve unidades. Esa diferencia refleja tanto la baja relativa del precio de la ropa como la desaceleracion inflacionaria general en los ultimos dos años.

Analytica calculo, ademas, que desde noviembre de dos mil veintitres la ropa y el calzado se abarataron algo mas de un treinta por ciento en comparacion con el resto de la economia, ubicandose en su nivel mas bajo desde dos mil dieciseis. Es decir, aunque todo siguio aumentando, ese rubro lo hizo bastante por debajo del promedio y perdio peso dentro del costo de vida medido por el Indice de Precios al Consumidor.

Las cifras de inflacion acompañan ese diagnostico. El ultimo año completo cerro con un aumento general de precios cercano al treinta por ciento, muy lejos del mas de doscientos por ciento anotado durante dos mil veintitres bajo la presidencia anterior. En ese cambio de escenario, indumentaria y calzado tuvieron una variacion acumulada menor al ciento cincuenta por ciento, contra un nivel general que rondo el doscientos sesenta por ciento en el mismo periodo.

Impacto de la apertura comercial en la industria textil y el empleo

Mientras los consumidores encontraron ropa y calzado relativamente mas accesibles, la otra cara se vio en las fabricas y talleres. Un relevamiento de la consultora Econviews, elaborado a partir de informacion del Sistema Integrado Previsional Argentino, señalo que entre noviembre de dos mil veintitres y octubre de dos mil veinticinco se perdieron mas de dieciocho mil puestos de empleo registrados en la cadena textil, de confecciones, cuero y calzado, lo que representa una caida superior al quince por ciento.

De acuerdo con ese mismo trabajo, se trata del mayor retroceso de puestos formales dentro de toda la industria y uno de los mas fuertes si se mira el conjunto de la economia. En paralelo, la Fundacion Pro Tejer registro el cierre de mas de quinientos cincuenta establecimientos a lo largo de la cadena de valor, una contraccion cercana al diez por ciento en dos años.

El golpe no fue parejo dentro del sector: la fundacion remarco que la mayor parte del impacto se concentro en indumentaria y en cuero y calzado, ramas donde predominan pequeñas y medianas unidades productivas. La entidad recordo, ademas, que es una actividad historicamente marcada por la informalidad, sobre todo en confecciones, donde se estima que cerca de siete de cada diez trabajadores no estan registrados. Por eso, la perdida total de puestos, incluyendo los no declarados, seria bastante mayor a la que muestran los datos oficiales.

Este achique del entramado productivo se da en un contexto de demanda interna debil y de fuerte aumento de la competencia externa tras el cambio de reglas en materia de comercio exterior. La Union Industrial Argentina señalo que el problema no se limita a una supuesta diferencia entre industria “cara” e importaciones “baratas”, sino que se arrastra una cadena con muchas etapas, costos acumulados y distorsiones que terminan encareciendo el producto final.

Producción textil en retroceso

Los registros oficiales del Indec confirman el deterioro. El Indice de Produccion Industrial mostro que, durante el ultimo año completo medido, la rama textil fue la que mas cayo dentro del total manufacturero, con una baja acumulada cercana al seis por ciento. El bloque de prendas de vestir y calzado llego a registrar alguna mejora mensual puntual, pero aun asi se mantiene en niveles considerados muy bajos en relacion con años anteriores.

Analytica aportó más detalles: hacia noviembre de 2025, la producción de confecciones y calzado estaba casi un veinte por ciento por debajo de los niveles de diciembre de dos mil veinticuatro, mientras que los productos textiles mostraban un retroceso superior al treinta por ciento en ese mismo periodo. Si la comparacion se hace contra noviembre de dos mil veintitres, la caida en textiles supera el cuarenta por ciento y ronda el veinte por ciento en confecciones y calzado.

La utilización de la capacidad instalada en el rubro refleja esa situacion. En noviembre, los productos textiles trabajaron en torno al veintinueve por ciento de su capacidad, el registro mas bajo de toda la serie historica, con la unica excepcion de los meses mas duros de la pandemia. Ese nivel de ociosidad implica maquinas paradas, turnos recortados y presion adicional sobre el empleo de la cadena.

Salto de las importaciones y avance de las plataformas online

Casi todos los informes coinciden en que la expansion de las importaciones fue un factor central en este cambio de escenario para la industria textil. Durante dos mil veinticinco, las compras externas de indumentaria aumentaron cerca del cien por ciento interanual; las de otros productos textiles, mas del ciento veinte por ciento; y las de calzado, alrededor de un veinticinco por ciento.

En el caso de la ropa, el monto de importaciones llego a mas de seiscientos ochenta millones de dolares, el valor mas alto de toda la serie en moneda constante. En calzado y sus partes, el total se acerco a los ochocientos veinticinco millones de dolares, apenas por debajo del maximo que se habia registrado unos años atras. A este flujo se sumo el crecimiento del canal courier, con un salto superior al doscientos setenta por ciento en un año, impulsado por plataformas de comercio electronico internacionales.

Un trabajo de la consultora Equilibra analizo este fenomeno por sectores y concluyo que, dentro de los veintiseis rubros de la economia que comercian bienes transables, solo seis lograron crecer durante la actual gestion nacional. En dieciseis de los veinte que se achicaron, la produccion local perdio terreno frente a los bienes importados en el mercado interno, con la ropa y los textiles entre los casos mas notorios.

En este contexto, las consultoras remarcan que la caida del empleo formal y la baja de precios no implican una desaparicion total de la actividad, sino un corrimiento hacia modalidades mas precarias. Parte de los trabajadores que quedaron fuera del sistema registrado pasaron a desempeñarse como cuentapropistas o en esquemas informales, especialmente en las ramas de confecciones, mientras el mercado de indumentaria se reacomoda con precios sensiblemente mas bajos que en dos mil veintitres.

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