Femicidio en El Tipal: el testimonio clave del hermano que complica aún más al acusado

El Tribunal que juzga el femicidio de Mercedes Kvedaras en El Tipal escuchó un testimonio decisivo y dictó medidas urgentes para resguardar a sus hijos.

El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido en el country El Tipal, tuvo una audiencia cargada de tensión en la que el testimonio de su hermano Manuel aportó detalles crudos sobre los últimos días de la víctima, los episodios de violencia y la forma en que la familia encontró el cuerpo. En la misma jornada, el Tribunal hizo lugar a un pedido urgente para proteger a los hijos de la mujer y limitar la difusión pública de datos que puedan afectar su intimidad, en una decisión que marcó un momento fuerte dentro del debate oral.

Durante la audiencia, el hermano de la víctima relató cómo reconstruyó paso a paso lo que pasó en El Tipal, desde los mensajes de audio enviados por José Eduardo “Jota” Figueroa hasta el hallazgo del cuerpo gracias a una cuenta en la nube, mientras que los jueces escuchaban con atención. Además, el Tribunal dispuso una medida especial para evitar que la exposición mediática alcance a los menores, que son considerados víctimas indirectas en este femicidio.

El caso, que tiene como único imputado a Figueroa, pareja de Mercedes, sigue su curso en los tribunales salteños y concentra la atención pública, tanto por la violencia del hecho como por el impacto en el entorno familiar. A lo largo de su relato, Manuel Kvedaras habló de la crisis de la relación, describió escenas de maltrato frente a los hijos y reconstruyó los momentos posteriores al crimen, incluyendo lo que vio en el velorio y lo que escuchó de boca de su propia madre.

El Tribunal ordenó resguardar a los hijos de la víctima y limitar la exposición mediática

Uno de los primeros puntos fuertes de la audiencia fue el planteo de la asesora de Menores e Incapaces, Marta Bustos, quien reclamó una medida urgente para proteger a los hijos de Mercedes Kvedaras y de José Eduardo Figueroa. La funcionaria pidió que se impida la difusión de datos que permitan identificar a los chicos o que revelen aspectos sensibles de su vida cotidiana, teniendo en cuenta la repercusión pública del femicidio ocurrido en El Tipal.

La petición para proteger a los hijos de la víctima fue aceptada de inmediato por el Tribunal, sin objeciones de ninguna de las partes presentes en la sala. Los jueces resolvieron así poner un freno a la exposición de los menores en los medios, en un contexto en el que el caso es seguido de cerca por la opinión pública.

Al fundamentar la decisión, la presidenta del Tribunal dejó sentado que entienden y respetan el derecho a la libertad de prensa previsto en la Constitución Nacional, aunque remarcó que ese derecho no es absoluto cuando se superpone con otros bienes jurídicos. Explicó que, en este expediente, la prioridad es “preservar la integridad de estas víctimas indirectas del hecho principal”, haciendo referencia directa a los hijos de la pareja.

Con esa resolución, los jueces buscaron marcar un límite claro respecto de la circulación de información sensible sobre los menores, especialmente en redes sociales y medios de comunicación. A partir de ahora, serán especialmente cuidadosos con cualquier dato que pueda vincular de forma directa a los chicos con el proceso penal que se lleva adelante por el femicidio.

El testimonio de Manuel Kvedaras detalló violencia previa y la crisis de pareja

Luego de la resolución sobre la protección de los menores, llegó el momento más extenso de la audiencia, centrado en el testimonio de Manuel Kvedaras, hermano de Mercedes. Ante los jueces, el testigo reconstruyó los últimos días de vida de la mujer, los antecedentes de violencia y el contexto de la relación con José Eduardo “Jota” Figueroa.

Manuel relató que el día del crimen se encontraba fuera de la ciudad por razones laborales. Según su declaración, alrededor de las 10 de la mañana recibió un llamado de su hermano Francisco, quien le contó que su madre había conseguido un mensaje de audio enviado por Figueroa. De acuerdo con la reconstrucción que aportó, en esa grabación el acusado pedía perdón, decía que “no aguantaba más y que se ocupe de los chicos”, lo que encendió las alarmas en toda la familia.

A partir de ese momento, los familiares comenzaron a organizar la búsqueda de Mercedes y de su vehículo. Mientras algunos recorrían gimnasios y senderos del cerro Elefante, Manuel recordó que en 2019 su hermana le había pasado las claves de acceso a una cuenta para recuperar un teléfono extraviado. Usando esos datos, decidió intentar rastrear el celular de la víctima a través de la nube.

El testigo explicó que logró ingresar a la cuenta y que la aplicación le marcó una ubicación precisa: el fondo de la casa del padre de Figueroa. Mientras procesaba esa información, recibió otra comunicación desde la ciudad de Salta. Del otro lado de la línea escuchó el grito de su madre, que, según su relato, pronunció una sola frase que confirmó el peor escenario: “La mató”.

En otro tramo de su declaración, Manuel describió lo que vio durante el velorio de su hermana. Contó que, al entrar, advirtió que el cuerpo de Mercedes estaba con el rostro descubierto. Al acercarse al féretro, observó lesiones visibles en la cara. “Ahí me di cuenta de lo violenta que había sido su muerte… verla con marcas en la cara”, relató ante el Tribunal.

Detalle de las lesiones, pedido de cerrar el cajón y contexto de dependencia

Según lo que narró, incluso estando a cierta distancia del ataúd pudo ver un “moretón muy grande en la zona de la frente”. Esa imagen, dijo, le resultó tan impactante que no pudo seguir mirando. “Cerré los ojos, me di vuelta, lo agarré a mi hermano y le dije que por favor hagamos cerrar el cajón porque no quería que nadie la vea así”, recordó, de acuerdo a lo publicado por el diario El Tribuno.

Manuel también se detuvo en la dinámica de la relación entre Mercedes y Figueroa. Señaló que hacia afuera mantenía con su excuñado un vínculo de confianza e incluso lo consideraba un “confidente”, pero aclaró que la situación dentro del hogar era muy distinta. Mencionó que la pareja atravesaba una crisis profunda y que los problemas eran constantes.

En su testimonio, indicó que el 25 de julio de 2023 su hermana le comunicó que había tomado la decisión de terminar la convivencia con Figueroa. De acuerdo con lo que contó, Mercedes estaba “decidida” a separarse, mientras que el acusado reaccionaba “enojado y negado a la situación”. Agregó que los maltratos se producían delante de los hijos, lo que aumentaba el nivel de tensión en la casa.

El hermano recordó además un episodio ocurrido el sábado 29 de julio, pocos días antes del femicidio en El Tipal. Ese día, según su relato, recibió un llamado de Mercedes, que lloraba adentro de su auto y le decía que no quería volver a la vivienda después de una fuerte discusión en la que, de acuerdo con su versión, José “la había tratado mal”.

Manuel contó que intentó tranquilizarla y le sugirió regresar a la casa para hablar. Sin embargo, la respuesta de su hermana fue de miedo: “No, Manu, vos no lo conocés a Jota…”. Él declaró que, en ese momento, le pidió que no tuviera temor, argumentando que Figueroa era el padre de sus hijos y que, según creía entonces, no podría hacerle daño.

Frente al Tribunal, el testigo también habló de la situación económica de Mercedes. Afirmó que “no tenía independencia económica” y que esa falta de recursos propios la hacía sentirse atrapada. Según su mirada, ella necesitaba terminar sus estudios y conseguir un trabajo para poder sentirse “un poco más libre”.

Hacia el final de su exposición, Manuel Kvedaras fue consultado sobre la expectativa de pena para el acusado. En ese tramo, pidió “cadena perpetua” para Figueroa y sostuvo que, “cuando una persona mata con relación al vínculo que tenía a su pareja, no hay otra condena posible”.

Respecto del desarrollo general del juicio por el femicidio en El Tipal, Manuel expresó ante los jueces que su expectativa es que “se sepa la verdad y que él reciba una condena justa… para que mi hermana descanse por fin en paz”. La audiencia concluyó luego de su declaración, quedando el proceso a la espera de nuevas instancias probatorias.

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