El mercado financiero argentino atraviesa otra rueda marcada por la cautela: los dolares argentina operan con el tipo de cambio oficial firme, el Banco Central casi no compra divisas y el riesgo país se mantiene cerca de los 650 puntos básicos. Consultoras y operadores advierten que el actual esquema de bandas cambiarias dificulta la acumulación de reservas, mientras se acercan vencimientos importantes de deuda en pesos y en moneda extranjera. En paralelo, las tasas de interés altas y la política de encajes del BCRA condicionan las decisiones de ahorro e inversión.
Bandas cambiarias, pocos dólares y riesgo país sin alivio
La discusión técnica sobre el funcionamiento de las bandas cambiarias volvió a ocupar el centro de la escena en la operatoria de los dólares en Argentina. Este martes 2 de diciembre, el riesgo país se sostiene alrededor de los 650 puntos básicos, de acuerdo con el índice que arma JP Morgan, y los precios del dólar oficial en Banco Nación abren sin cambios, en torno de $1425 para la compra y $1475 para la venta. En ese marco, operadores remarcan que el Banco Central (BCRA) se mantiene prácticamente ausente de la compra de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Distintos analistas de la City señalan que la clave pasa por la capacidad de la política económica para sumar reservas internacionales dentro del actual régimen de bandas. Esa acumulación de dólares es vista como condición necesaria para que el riesgo país pueda descender y el Estado vuelva a tener una ventana de acceso al crédito voluntario con tenedores privados de bonos. Sin embargo, los números recientes muestran que el BCRA casi no capitalizó la oferta privada de divisas de las últimas semanas.
La consultora 1816 puntualizó que en noviembre, pese a que provincias y empresas emitieron cerca de u$s4.200 millones en el exterior, la autoridad monetaria prácticamente no engrosó su stock de reservas mediante compras en el mercado cambiario. Ese flujo extraordinario de financiamiento corporativo y subnacional, advierten, no es algo que pueda repetirse todos los meses. Al mismo tiempo, los informes destacan que la autoridad monetaria concentró sus movimientos en ajustes de encajes bancarios y manejo de tasas, y no en intervenir sobre la oferta y demanda de dólares.
Otro punto que marca preocupación es que el tipo de cambio oficial se ubica muy cerca del techo de la banda cambiaria definida por el BCRA. Según el jefe de estrategia de Cohen Aliados, Martín Polo, “el problema del esquema es que el mercado cambiario sigue muy ajustado (oferta versus demanda) y con el tipo de cambio cerca del techo de la banda. Si el BCRA y/o el Tesoro compran dólares para acumular RRII, presionarían sobre dicho techo”. Para el economista, la salida pasa por lograr un ingreso de divisas más robusto y sostenido que permita sumar reservas sin empujar al dólar al límite superior del corredor.
Esa tensión también aparece en otras miradas privadas. Andrés Reschini, de F2, remarcó que el dólar se ubica a poca distancia de la parte alta de la banda mientras el Tesoro compra muy poco en el MLC, lo que alimenta las dudas de los inversores. Con una inflación mensual estimada en torno al 2% y una banda que se actualiza al 1%, el especialista considera que el tipo de cambio real comienza a recorrer un sendero de apreciación, lo que, a su vez, condiciona la estrategia para reforzar las reservas.
Deuda en pesos, obligaciones en dolares argentina y presion sobre las tasas
La cuestión cambiaria no se analiza por separado del calendario de vencimientos de deuda. La misma consultora 1816 calculó que en diciembre el Ministerio de Economía enfrenta pagos por unos $40 billones en instrumentos en pesos. Según su desglose, el BCRA y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) concentran alrededor de la mitad de los TZXD5 y casi el 90% de los T15D5, con lo cual la porción de compromisos en manos del sector privado rondaría los $13 billones.
En el plano de los pasivos en moneda extranjera, 1816 estimó que entre renta y amortización de bonos Globales y Bonares se acumulan cerca de u$s4.200 millones a pagar en enero. Para cubrir esos montos, el informe plantea dos caminos posibles: un acuerdo de financiamiento tipo repo o bien compras de dólares del Tesoro al BCRA. Cualquiera de las dos alternativas aparece condicionada por la disponibilidad de reservas y por la reacción del mercado frente a los distintos usos de los dolares argentina.
Reschini hizo foco en esos vencimientos y en el impacto que podría tener la demanda oficial de divisas. Afirmó que, aunque el Tesoro muestre superávit fiscal, ese resultado no alcanza para adquirir todos los dólares necesarios sin generar tensiones. Si el sector público decidiera comprar ese volumen en el MLC, “el dólar se vería presionado al alza”, advirtió. Al mismo tiempo, señaló que recurrir a más endeudamiento luce complicado por el nivel actual del riesgo país, que limita la posibilidad de nuevas emisiones a tasas razonables.
En paralelo, la política monetaria suma otro elemento al análisis. De acuerdo con 1816, el crecimiento reciente de la base monetaria se explicó sobre todo por la reducción de encajes en efectivo, que implicó un aumento cercano al 8% del circulante de pesos sin que el BCRA expandiera la liquidez mediante compras de dólares en el mercado. Es decir, hubo más pesos en circulación, pero no como resultado de intervenciones cambiarias directas.
Durante la última semana, el Tesoro volvió a testear el apetito por instrumentos en moneda local. Ofreció un título con 77 días de plazo remanente para enfrentar vencimientos con privados por unos $14,5 billones. El saldo, según los datos de 1816, fue un rollover del 96,5% sin convalidar subas fuertes en los rendimientos. Tras esa licitación, la consultora calculó que quedarían menos de $4 billones en depósitos en pesos del Tesoro en el BCRA, aunque el sector público nacional preserva alrededor de $15 billones en cuentas bancarias.
Tasas altas, dolar y actividad económica bajo el mismo esquema cambiario
El comportamiento de las tasas de interés también se lee a la luz del valor de los dolares argentina y de la cercanía del tipo de cambio al techo de la banda. El informe de 1816 recordó que, después de las elecciones, se esperaba una baja de tasas –que efectivamente ocurrió– junto con alguna modificación del esquema monetario, algo que finalmente no se concretó. Hoy la tasa a un día tiene un piso marcado por la remuneración de los pases que paga el BCRA, pero no existe un límite superior formal.
Para la consultora, esa ausencia de techo puede convertirse en un riesgo para quienes extienden la duration de sus colocaciones en pesos: si por alguna razón el dólar oficial vuelve a tocar el máximo de la banda, a menos de 5% de distancia según los cálculos de privados, el Gobierno podría permitir que las tasas vuelvan a subir para sostener la demanda de moneda local.
El economista Federico Glustein también cuestionó el esquema cambiario vigente y su efecto cruzado sobre reservas y riesgo país. En su evaluación, “el actual esquema cambiario tiene varias falencias que atacan la acumulación de reservas y complican la baja del riesgo país”. Mencionó como primer factor que la demanda de dólares se ubica entre las más altas de los últimos tiempos, en un contexto en el que no sobran divisas y cualquier intento de cubrir ese faltante con más deuda puede derivar en un “círculo vicioso” de inestabilidad y salida rápida de capitales.
Glustein añadió que muchos agentes económicos perciben al dólar como barato, lo que estimula los gastos por turismo al exterior y el consumo de bienes importados. Ese “efecto riqueza” trabaja en sentido contrario al objetivo de sumar reservas y se desarrolla con el tipo de cambio oficial pegado al techo de la banda, el BCRA sin compras netas en el MLC y el riesgo país rondando los 650 puntos básicos.
El mismo especialista relacionó tasas, inflación y dólar al señalar que “hoy la tasa pagada en las licitaciones es más alta que la inflación esperada (37% vs. 31%) y funciona como ancla, ya que no hay inversión conservadora que pague esos valores”. Desde su óptica, una baja de tasas podría estimular algo más de actividad económica, pero al mismo tiempo encarecer el tipo de cambio y obligar a utilizar más reservas en una economía que, según describió, todavía no logra recuperar plenamente lo perdido desde julio de 2023.
Pese al elevado costo del crédito y al impacto sobre la morosidad del sector privado, los últimos datos del INDEC muestran que el Producto Bruto Interno registró avances mensuales durante cada mes del tercer trimestre, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Sobre esa base, la consultora 1816 subrayó la baja sensibilidad de la actividad a las variaciones de tasa en un país donde el crédito tiene una penetración acotada.
Fuente:ambito financiero

