El Ejército israelí abrió una investigación interna después de que se conocieran imágenes de un soldado israelí golpeando una estatua de Jesús en Debel, una localidad del distrito de Nabatieh, en el sur de Líbano. El caso tomó fuerza este martes 21 de abril de 2026, cuando la difusión del material y una posterior verificación visual del lugar empujaron una respuesta oficial. Según un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, las escenas “no son compatibles con los valores del ejército”, mientras que el episodio generó rechazo en la comunidad cristiana de la zona.
El video desató la reacción oficial
La secuencia que se hizo pública muestra a un militar uniformado descargando un martillazo contra la cabeza de una imagen de Jesucristo crucificado. Ese registro circuló primero a partir de una publicación del periodista palestino Younis Tirawi, que compartió un fotograma del hecho y puso el caso en movimiento fuera del ámbito local.
Después, el diario israelí Haaretz informó que un integrante de las FDI había sido grabado mientras destruía una estatua de Jesús en el sur libanés. A partir de esa publicación, el Ejército israelí reconoció el incidente y confirmó la apertura de una pesquisa interna.
En la respuesta oficial, un portavoz sostuvo que las imágenes “no son compatibles con los valores del ejército”. Además, el mismo medio indicó que la fuerza comunicó que el episodio será investigado “a fondo”, al considerar que se trata de una conducta contraria a la esperada para sus integrantes.
La ubicación del hecho en Debel se reforzó con otra imagen tomada en el mismo lugar
La localización del episodio no quedó apoyada solo en el video. Más tarde apareció otro elemento que ayudó a vincular la escena con Debel, en el distrito de Nabatieh. Una cuenta local identificada como “Debel Alerts” difundió una fotografía de la misma figura religiosa cuando aún estaba intacta.
Esa comparación visual sumó peso al caso porque en ambas imágenes coinciden varios puntos del entorno: la cruz, un muro de piedra, la vegetación y también la disposición del terreno. Esa correspondencia fue tomada como un indicio claro de que las dos escenas pertenecen al mismo enclave.
Por eso, el episodio dejó de ser solamente un contenido viral. Con el registro inicial, la imagen posterior del sitio y la admisión del propio Ejército israelí, el caso pasó a tener una dimensión mayor y derivó en un procedimiento interno dentro de las FDI.
El repudio creció en la comunidad cristiana y hubo una disculpa pública
La destrucción de la imagen religiosa provocó indignación dentro de la comunidad cristiana local. El malestar aumentó a medida que las imágenes circularon más allá de las redes sociales y llegaron a medios internacionales.
En ese contexto, el ministro de Exteriores de Israel difundió una declaración textual sobre lo ocurrido. “El daño a un símbolo religioso cristiano por parte de un soldado de las FDI en el sur del Líbano es grave y vergonzoso.
Elogio a las FDI por su declaración, por condenar el incidente y por llevar a cabo una investigación sobre el asunto. Estoy seguro de que se tomarán las medidas estrictas necesarias contra quienquiera que haya llevado a cabo este acto feo.
Esta acción vergonzosa es completamente contraria a nuestros valores. Israel es un país que respeta las diferentes religiones y sus símbolos sagrados, y defiende la tolerancia y el respeto entre las fes.
Nos disculpamos por este incidente y ante cada cristiano cuyos sentimientos fueron heridos.”
Hasta el momento, lo confirmado de manera pública es la existencia del material visual, la identificación del lugar en Debel, la apertura de una investigación interna por parte del Ejército israelí y la difusión de esa declaración oficial.

