Una especialista en seguridad vial analizó por qué se repiten los siniestros en la circunvalación Oeste de Salta y explicó que la clave está en el comportamiento de quienes manejan, la velocidad y ciertas maniobras habituales. La licenciada en Criminalística Andrea Peñalba detalló que en ese tramo de la ciudad confluyen varios factores que terminan afectando la seguridad, desde el exceso de velocidad hasta el uso del celular y el consumo de alcohol. Según su mirada técnica, muchos de los choques que se registran en la zona podrían evitarse con cambios de conducta al volante.
La profesional remarcó que la circunvalación Oeste ofrece una traza que muchos perciben como cómoda y segura, pero que esa sensación lleva a relajarse y a superar los límites legales, lo que aumenta de manera directa la probabilidad de siniestros. Insistió en que no se trata de un solo motivo aislado, sino de la suma de decisiones peligrosas que se repiten todos los días en ese corredor tan transitado.
En diálogo radial, Peñalba sostuvo que los siniestros que se producen allí son el resultado de una combinación de elementos, pero con predominio claro de la conducta humana. Afirmó que son episodios evitables si se respetaran las normas básicas de tránsito y si se redujeran las prácticas de riesgo más frecuentes.
Conductas al volante y exceso de velocidad en la circunvalación Oeste
Para la perito, el primer punto a revisar en la circunvalación Oeste es la forma en que se conduce y el respeto por las normas de seguridad. Planteó que el comportamiento humano es el “primer eslabón” de la cadena que termina en un choque, por encima de cualquier otra condición de la vía. Indicó que en ese tramo se observa a diario un estilo de manejo rápido, con poca tolerancia y maniobras ajustadas, que dejan muy poco margen de reacción.
Peñalba explicó que la propia configuración de la circunvalación, con un trazado amplio y fluido, genera una sensación de tranquilidad que no se corresponde con el riesgo real. Esa falsa percepción de seguridad hace que muchos conductores se sientan habilitados a pisar más el acelerador y a circular muy por encima del máximo permitido. Recordó que en la zona rige un tope de 110 kilómetros por hora y señaló que hay vehículos que lo superan con holgura, lo que reduce la capacidad de frenar a tiempo y agrava cualquier impacto.
De acuerdo con su evaluación, la velocidad se convierte así en el detonante central de numerosos siniestros viales en la circunvalación Oeste. Aunque insistió en que hay otros elementos que influyen, remarcó que bajar la velocidad sería una de las medidas más efectivas para reducir la cantidad y la gravedad de los choques que se vienen registrando.
Maniobras riesgosas, alcohol y distracciones: combinación letal
Además de la velocidad, la especialista sumó otro hábito que detecta de manera constante: los adelantamientos mal realizados. Según describió, son frecuentes los sobrepasos por la derecha y otras maniobras indebidas que vulneran directamente las reglas de seguridad. Recordó que la normativa indica que el adelantamiento debe hacerse por la izquierda, pero que en la práctica se ve lo contrario, con cambios bruscos de carril y poca señalización.
La licenciada también hizo foco en las distracciones provocadas por el uso del teléfono celular al manejar. Advirtió que el tiempo que se pierde mirando la pantalla o manipulando el aparato se traduce en metros recorridos sin atención plena, lo que deja al conductor sin margen para maniobrar si algo ocurre adelante. En este contexto, destacó que una fracción de segundo de distracción puede marcar la diferencia entre esquivar un obstáculo o terminar en un siniestro vial.
Otro factor que identificó como determinante es el consumo de bebidas alcohólicas. Peñalba señaló que el alcohol modifica la percepción del entorno, enlentece los reflejos y altera la toma de decisiones, por lo que un conductor que bebió no está en condiciones adecuadas para manejar. Precisó que “el solo hecho de ingerir un vaso de alcohol afecta el sistema nervioso central” y sostuvo que esa interferencia es suficiente para comprometer las capacidades necesarias para controlar un vehículo.
Choques en cadena y distancia entre vehículos en la circunvalación Oeste
Al describir cómo se dan muchos de los incidentes en la circunvalación Oeste, la especialista mencionó que son habituales los choques en cadena. Relacionó este tipo de siniestros con la costumbre de circular demasiado cerca del vehículo que va adelante, sin respetar una separación prudente. Indicó que, cuando uno frena de golpe, el resto no alcanza a reaccionar y se produce una sucesión de impactos.
Peñalba recordó que existe una referencia sencilla para mejorar la seguridad: el conductor debería ir a una velocidad que le permita detener su rodado sin embestir al de adelante, aplicando la llamada “regla de los tres segundos”. Explicó que este criterio sirve para marcar una distancia mínima razonable entre autos y subrayó que, cuando no se cumple, aumenta considerablemente la posibilidad de choques múltiples en serie.
Lluvias intensas, aquaplaning y necesidad de educación vial sostenida
La perito sumó a la lista de factores los episodios de lluvias fuertes que se dan en distintos momentos del año. Precisó que, cuando la calzada está cubierta por agua, cambia la adherencia de los neumáticos y se complica mantener la estabilidad, especialmente si se circula a altas velocidades. Señaló que en esas condiciones debería bajarse la marcha y extremar la atención, algo que muchas veces no ocurre.
En esa línea, detalló que durante las tormentas intensas puede producirse el fenómeno de aquaplaning, donde se forma una película de agua entre las cubiertas y el pavimento. Esta situación reduce el contacto con el suelo y puede hacer que el vehículo se deslice sin control, sobre todo si se viaja rápido para el estado del camino. Según planteó, esa combinación de superficie mojada y velocidad es un escenario típico de pérdida de dominio del rodado.
En el tramo final de su exposición, la licenciada sostuvo que los problemas observados en la circunvalación Oeste no se resuelven solo con obras o intervenciones puntuales sobre la vía. Afirmó que es necesario impulsar un “cambio cultural en materia vial”, basado en la educación y la concientización de quienes manejan. Concluyó que “la clave está en la educación y la concientización para formar conductores responsables”.

