Senadores del Congreso tendrán una suba de dietas y llegarán a unos $11,6 millones brutos

La nueva actualización salarial en el Congreso eleva las dietas de los senadores y vuelve a marcar diferencias con lo que perciben los diputados nacionales.

Los senadores nacionales pasarán a cobrar alrededor de $11,6 millones brutos como consecuencia de una nueva suba atada a la paritaria del personal del Congreso de la Nación, que regirá hasta mayo y modifica el valor de los módulos salariales. El acuerdo fue firmado el 11 de marzo de 2026 por autoridades administrativas y parlamentarias de ambas cámaras y por la Asociación de Personal Legislativo, y estableció una mejora acumulada de 9,4 %. Este esquema vuelve a dejar en evidencia la brecha con lo que perciben los diputados, cuyas dietas no se actualizan de manera automática.

La actualización impacta de forma directa en los haberes de los integrantes de la Cámara Alta porque existe una resolución que vincula sus dietas con los aumentos del personal legislativo. En cambio, en Diputados el monto que cobran los legisladores depende de definiciones internas de la Presidencia del cuerpo. De acuerdo con datos aportados por un diputado nacional, hoy la diferencia entre lo que gana un senador y un miembro de la Cámara Baja es considerable.

El incremento acordado para el personal del Congreso, que se traslada a los senadores, se distribuye en tramos entre diciembre del año pasado y abril, con efectos hasta mayo. La combinación de estos porcentajes lleva el valor total de los módulos a una mejora del 9,4 %, lo que termina impulsando las dietas de los legisladores de la Cámara Alta desde unos $10,2 millones brutos a aproximadamente $11,6 millones.

Cómo se firmó la paritaria del Congreso y quiénes participaron

El cierre de la paritaria que terminó generando esta suba en los salarios del Congreso quedó plasmado en un acta con fecha 11 de marzo de 2026. El entendimiento fue suscripto por los representantes administrativos y parlamentarios de ambas cámaras del Congreso de la Nación, junto con la conducción de la Asociación de Personal Legislativo.

Por el Senado, las firmas corresponden a Agustín Giustiniani, secretario parlamentario, y a Alejandro Fitzgerald, secretario administrativo. Del lado de Diputados, rubricaron el documento Laura Oriolo, secretaria administrativa, y Adrián Pagán, secretario parlamentario. Por la parte gremial firmó Norberto Di Próspero, secretario general de la Asociación de Personal Legislativo.

Según se detalla en el acta, el acuerdo fijó una mejora acumulada de 9,4 % en el valor de los módulos salariales que integran el sueldo del personal legislativo. Esa recomposición se toma como referencia para actualizar no solo los haberes de los empleados del Congreso, sino también las dietas de los senadores, debido a la resolución de movilidad que rige en la Cámara Alta desde el año pasado.

El acta paritaria precisa que el esquema de aumento se implementa mediante el sistema de módulos que se utiliza históricamente en el ámbito parlamentario. No se modifican los conceptos que integran el salario, sino el valor que tiene cada módulo, lo que termina impactando en toda la escala salarial del Congreso, incluidos los cargos políticos que están atados a esta estructura.

Detalle de la suba y cómo se calculan las dietas de los senadores

El incremento del 9,4 % no se aplica de una sola vez, sino que resulta de una serie de tramos que se van acumulando. El acuerdo paritario estableció un 2 % retroactivo a diciembre, un 2,2 % desde el 1 de enero, otro 2 % adicional en febrero, un 1,7 % en marzo y un 1,5 % en abril. La suma de todos estos ajustes concluye en la mejora total sobre el valor de cada módulo.

En la práctica, la dieta de un senador nacional se construye a partir de 2.500 módulos, que son los mismos que se utilizan para establecer los sueldos del personal del Congreso. A eso se le agregan 1.000 módulos en concepto de gastos de representación y otros 500 módulos por desarraigo, lo que eleva el total a 4.000 módulos, siempre que el legislador cobre todos esos adicionales.

Hasta noviembre del año pasado, con el valor anterior de los módulos, cada senador percibía en torno a $10,2 millones brutos. Con la actualización paritaria que se definió ahora en el Congreso, el aumento acumulado del 9,4 % sobre el valor de cada módulo hace que el ingreso bruto se ubique aproximadamente en los $11,6 millones para quienes reciben la dieta completa con todos los adicionales.

No todos los senadores cobran el plus por desarraigo, que está pensado para quienes deben trasladarse desde sus provincias de origen para cumplir tareas en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente hay cuatro casos excluidos de ese concepto: Patricia Bullrich, Agustín Monteverde y Mariano Recalde, todos representantes de la Ciudad de Buenos Aires, y Alicia Kirchner, que optó por mantener su jubilación como exgobernadora en lugar de percibir ese adicional.

El mecanismo de movilidad en el Senado y los antecedentes de la discusión salarial

El sistema que ata la suba de las dietas de los senadores a la paritaria del Congreso quedó formalizado en junio del año pasado, después de varias discusiones internas sobre los ingresos de los legisladores. En ese momento se firmó una resolución que fijó que cada aumento que logren los trabajadores del Palacio Legislativo se trasladará de manera automática a las dietas de los miembros de la Cámara Alta.

Esa definición se tomó luego de un período en el que las dietas estuvieron congeladas. Durante el segundo semestre de 2024, tras otra negociación salarial en el Congreso, los senadores volvieron al recinto y votaron mantener sus haberes sin cambios hasta el 31 de diciembre de ese año. Más adelante, en noviembre, se acordó una nueva recomposición que llevó los ingresos brutos a poco más de $10 millones, cifra que ahora vuelve a modificarse por el aumento de los módulos.

Con el mecanismo vigente, cada paritaria que cierran los gremios legislativos con las autoridades del Congreso se convierte en la referencia directa para las dietas del Senado. Por eso, el acta firmada el 11 de marzo de 2026 no solo actualiza el salario de los empleados, sino también el de los senadores nacionales, sin necesidad de una votación específica en el recinto.

diferencias con Diputados y críticas a la definición de sus dietas

Mientras en el Senado la movilidad de las dietas está atada de manera automática a la paritaria del personal del Congreso, en la Cámara de Diputados rige otro criterio. Allí, el monto que perciben los legisladores depende de decisiones de la Presidencia del cuerpo, a cargo de Martín Menem, y no de una fórmula vinculada a los módulos salariales del personal legislativo.

Un diputado nacional consultado sobre el tema sostuvo que “la definición de los sueldos de los diputados es arbitraria y depende de Martín Menem. Hasta ahora estuvo dando aumentos paulatinos pero la diferencia entre las cámaras es muy grande“. Según explicó el mismo legislador, hoy la dieta de un diputado ronda los $6 millones brutos, que equivalen a unos $4,5 millones netos, más un plus cercano a $600.000 por gastos de representación.

De acuerdo con esa descripción, mientras los senadores reciben un incremento automático cada vez que se actualizan los módulos del personal del Congreso, los diputados dependen de decisiones puntuales de la Presidencia. Este esquema, señalaron desde la Cámara Baja, viene generando reclamos internos por la distancia que se abrió entre lo que gana un senador y lo que percibe un diputado nacional.

Con la nueva paritaria del Congreso ya en vigencia y el aumento del 9,4 % aplicado sobre los módulos, las dietas de los senadores quedarán nuevamente por encima de las de los diputados, que seguirán atadas a las resoluciones internas de la Cámara presidida por Martín Menem.

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