Sectores populares, gobiernos y duelo: la mirada psicoanalítica de Jorge Alemán sobre las pérdidas colectivas

El texto retoma conceptos de Freud para abordar la relación entre duelo, memoria social y experiencias colectivas.

En un texto publicado el 2 de agosto, el psicoanalista Jorge Alemán relacionó las condiciones que atraviesan los sectores populares con una forma de malestar que toma elementos de la melancolía estudiada por Sigmund Freud. El autor plantea que determinados gobiernos pueden incidir no solo en las condiciones materiales, sino también en la memoria, la confianza y la capacidad de imaginar proyectos comunes. Su análisis sostiene que, cuando una pérdida social se vive como un fracaso personal, aparecen la culpa, la vergüenza y el aislamiento.

La propuesta parte de sumar el papel del inconsciente al estudio de las representaciones ideológicas. Desde esa mirada, Alemán busca explicar por qué algunas privaciones, como la pérdida del trabajo, el salario, la vivienda o derechos, pueden dejar de ser interpretadas como resultado de decisiones políticas.

El texto toma como referencia Duelo y melancolía, la obra que Freud publicó en 1917. Allí se diferencia el duelo de una tristeza profunda y se describe a la melancolía como una respuesta particular ante una pérdida que la persona no logra reconocer del todo.

La melancolía y las pérdidas en los sectores populares

El planteo ubica el problema cuando las pérdidas colectivas pasan a sentirse como defectos individuales. Según la interpretación desarrollada por Alemán, una persona puede perder algo valioso —una relación, un ideal, un lugar en la vida o un proyecto político— sin poder precisar por completo qué se fue con esa pérdida.

En el duelo, explica el recorrido freudiano citado, el mundo puede presentarse como empobrecido y vacío. En la melancolía, en cambio, el deterioro se dirige hacia el propio yo: la persona se percibe como indigna, incapaz o sin valor ante los demás.

Freud señaló que parte de los reproches que alguien se hace a sí mismo estaban dirigidos, en un primer momento, al objeto perdido. La frase recuperada por Alemán resume esa idea: “La sombra del objeto cayó sobre el yo”.

Desde esa formulación, el autor entiende que la hostilidad y la decepción pueden volverse contra quien sufrió la pérdida. Así aparecen el autorreproche, la culpa y una exigencia interna que castiga al sujeto. El texto también menciona que, en situaciones graves, esa dinámica puede estar ligada al riesgo suicida.

Cómo opera la culpa en la experiencia social

La violencia externa puede quedar interiorizada y expresarse como desprecio hacia uno mismo. Alemán traslada este esquema al plano social para describir una posible “melancolización de los sectores populares”, es decir, un proceso en el que las privaciones dejan de tener un nombre político.

Bajo esa hipótesis, la secuencia comienza con una pérdida efectiva de derechos o condiciones de vida. Luego, se niegan sus causas políticas, se responsabiliza a las personas afectadas y se debilitan los lazos solidarios. La impotencia, entonces, puede derivar en vergüenza, culpa y resentimiento.

Gobiernos, memoria y vínculos colectivos

El análisis atribuye a ciertos gobiernos una incidencia sobre la manera en que se procesan las pérdidas sociales. Alemán describe un “plan de melancolización de los sectores populares” como una estrategia de gobiernos que el texto caracteriza como crueles. En esa lectura, el empobrecimiento alcanza tanto a la vida material como a la imaginación política.

La idea central es que la melancolía social se consolida cuando se destruyen referencias ligadas a la memoria histórica y a las experiencias compartidas. De ese modo, los vínculos que permiten reconocer una situación común quedarían debilitados, mientras cada persona enfrenta el problema como si fuera exclusivamente suyo.

El autor también vincula esta lógica con la ultraderecha contemporánea. Según su planteo, la crueldad adquiere mayor eficacia cuando ya no necesita imponerse solamente desde afuera, porque logra que las personas afectadas se desvaloricen o dirijan su enojo hacia otros que atraviesan circunstancias similares.

Frente a esa dinámica, el texto propone volver a identificar las causas políticas de las pérdidas, separar la responsabilidad individual de la violencia estructural y reconstruir relaciones colectivas. Para Alemán, el pasaje del dolor íntimo a una experiencia compartida permitiría abrir un proceso de duelo en lugar de sostener la fijación melancólica.

El recorrido concluye al señalar que el duelo supone aceptar de forma paulatina aquello que se perdió, mientras que la melancolía mantiene esa ausencia como una presencia que pesa sobre el sujeto.

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