“Se alquila abuela” es un proyecto que busca generar trabajo para mujeres mayores y, al mismo tiempo, dar respuesta a familias que necesitan ayuda con chicos, adultos mayores o tareas de todos los días. La propuesta fue impulsada por Valeria Quevedo y funciona con un sistema personalizado, ya que cada caso se analiza según el barrio, los horarios disponibles y el tipo de acompañamiento requerido. La iniciativa ganó visibilidad en redes sociales y se presenta como una alternativa para jubiladas que quieren seguir activas con una tarea paga y vinculada al cuidado.
La idea reúne dos necesidades en un mismo esquema. Por un lado, ofrece una salida laboral a jubiladas. Por otro, acerca a las familias una red de apoyo para momentos concretos de la rutina, como cocinar, buscar chicos en la escuela o acompañar a una persona mayor.
“Se alquila abuela” propone una salida de trabajo para jubiladas con tareas cotidianas
Según se informó, las familias cuentan qué clase de ayuda están buscando, mientras que las mujeres interesadas en sumarse completan un formulario con sus preferencias y capacidades. Con esos datos, Valeria Quevedo arma el vínculo entre ambas partes.
El criterio no es único ni cerrado, porque la organización se hace de manera personalizada. Se tienen en cuenta el barrio, la disponibilidad horaria y las necesidades puntuales de cada hogar. De esa forma, el proyecto intenta ajustar cada propuesta a una demanda concreta.
Entre las tareas que contempla la iniciativa aparecen opciones diversas. Puede tratarse de retirar chicos de la escuela, cocinar, acompañar a un adulto mayor o simplemente compartir tiempo. Sobre ese punto, Quevedo explicó: “Hay abuelas para cocinar, para jugar, para hacer compañía o salir a dar una vuelta”.
El proyecto nació a partir de una inquietud sobre el lugar de las jubiladas
La impulsora contó que la propuesta surgió al observar una situación que atraviesan muchas personas cuando termina la etapa laboral. En ese marco, relató: “Cuando te jubilás dejás de ser parte del sistema, sentís que ya no tenés proyecto”.
A partir de esa mirada, decidió avanzar con una alternativa que transformara esa realidad en una posibilidad concreta de trabajo. La idea, según explicó, no se quedó solo en el cuidado, sino que también buscó recuperar un espacio de cercanía y presencia en la vida diaria.
Quevedo señaló además que la inspiración apareció mientras buscaba niñeras pedagógicas. En ese proceso, se hizo una pregunta que terminó de ordenar el emprendimiento: “¿por qué no?”. Desde ahí tomó forma el concepto de ofrecer el rol de “abuela” como un servicio sostenido en la experiencia y la contención.
La propuesta suma compañía y afecto además de resolver necesidades prácticas
La iniciativa no solo apunta a cuestiones de organización familiar. También pone el foco en un tipo de vínculo cercano que, de acuerdo con lo expresado por su creadora, muchas veces falta en la rutina. En ese sentido, resumió: “¿Quién no quiere tener una abuela cerca? Esa sensación de hogar, de comida rica, de calidez”.
Quevedo agregó que ella misma incorporó esa experiencia a su vida personal. Según contó, adoptó una “abuela” que hoy forma parte de su rutina diaria y ocupa un lugar parecido al de una mamá postiza.
Con el paso de los días, “Se alquila abuela” empezó a circular en redes sociales y ya genera repercusión. La propuesta fue presentada como una opción para familias que buscan ayuda confiable y para jubiladas que quedaron fuera del mercado laboral.

