Santa Clara de Asís, fundadora de las Clarisas y ejemplo de pobreza

La religiosa italiana escribió una Regla para sus hermanas y obtuvo su aprobación pontificia en 1253.

Santa Clara de Asís fue una religiosa italiana del siglo XIII, fundadora de las Clarisas, que eligió una vida de pobreza inspirada en Francisco de Asís. Su decisión comenzó a tomar forma el Domingo de Ramos de 1211, cuando dejó el hogar de su familia en Asís para incorporarse a una comunidad religiosa. Más tarde reunió a decenas de mujeres en el monasterio de San Damián, escribió una Regla aprobada por la Iglesia y murió el 11 de agosto de 1253. Alejandro IV la proclamó santa dos años después de su fallecimiento.

Santa Clara de Asís dejó su hogar para seguir una vida austera

La tradición relata que, durante la noche del Domingo de Ramos de 1211, Clara salió de la casa de su familia. La joven pertenecía a un entorno rico, aunque buscaba apartarse de esa seguridad para vivir en pobreza por motivos religiosos.

Su decisión se vinculaba con un hecho ocurrido siete años antes. Clara había visto a Francisco de Asís renunciar a sus bienes y devolver sus vestimentas a su padre, en un gesto de entrega a la pobreza evangélica.

Cuando llegó a la Porciúncula, Francisco la recibió, le cortó el cabello y le entregó una túnica de lana sin teñir. Después la alojó en el monasterio benedictino de San Pablo, en Bastia Umbra. Su padre intentó que volviera a la casa familiar, pero Clara mantuvo su decisión.

El monasterio de San Damián reunió a las “damas pobres”

Con el paso del tiempo, otras mujeres se sumaron a Clara, entre ellas su madre y sus hermanas. La comunidad llegó pronto a unas cincuenta integrantes, a quienes Francisco llamó “damas pobres” o “reclusas pobres”.

El grupo se instaló en el pequeño monasterio de San Damián, restaurado por Francisco. Desde ese lugar, Clara acompañaba mediante la oración la tarea de los frailes que viajaban en misión.

La Regla de las Clarisas fue aprobada en 1253

Clara fue la primera mujer en redactar una Regla para una comunidad religiosa femenina. El texto planteaba el “privilegio de la pobreza” y la decisión de observar el Evangelio como base de la vida de las hermanas.

El papa Gregorio IX aprobó esa Regla, que luego fue confirmada por una bula de Inocencio IV en 1253. De esa organización religiosa nació la orden conocida como las Clarisas.

La enfermedad acompañó los últimos 30 años de la vida de Clara, aunque continuó dedicada a la oración y a la adoración de la Eucaristía. La tradición también le atribuye haber alejado a los sarracenos de Asís al mostrar una píxide.

Durante una noche de Navidad, mientras oraba en su celda, contempló los ritos celebrados en la Porciúncula. Por ese episodio, Pío XII la declaró protectora de la televisión.

Clara murió sobre el pavimento de San Damián el 11 de agosto de 1253. Sus últimas palabras fueron: “Señor, Tú que me has creado, bendito seas”. Alejandro IV la proclamó santa dos años más tarde.

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