Un salteño que nació en un paraje del norte provincial logró convertirse en ingeniero nuclear después de estudiar en el Instituto Balseiro, uno de los espacios científicos más reconocidos de la Argentina. Se trata de Santos Gabriel Rueda, conocido como “Saga”, quien contó que una beca de la Comisión Nacional de Energía Atómica fue determinante para seguir su formación. Su recorrido empezó en un contexto de pobreza, siguió en Aguas Blancas y, con los años, lo llevó a trabajar en la CNEA y a radicarse en España, donde además practica running.
El salteño que salió de un paraje y llegó al Instituto Balseiro
Santos Gabriel Rueda nació hace 35 años en El Candado, un paraje del monte salteño. En ese lugar pasó su infancia, atravesada por carencias económicas, aunque él mismo la recordó con una definición precisa: “Fue una infancia humilde, pero muy feliz”.
Con el tiempo, la situación familiar cambió cuando cerró la empresa en la que trabajaba su padre. A partir de ahí, la familia se mudó a Aguas Blancas, donde completó la primaria y la secundaria.
En esa etapa empezó a tomar fuerza una idea que luego marcaría su camino. Según relató, su madre insistía en que estudiar podía abrir otras posibilidades. “Mi mamá siempre tuvo claro que la educación era el camino para prosperar, incluso cuando lo normal era dejar la escuela para trabajar”, dijo.
Ese impulso se fue afirmando mientras avanzaba en la escuela. Entre los momentos que mencionó como importantes apareció su participación en las Olimpíadas de Matemática, experiencia que lo empujó a pensar en metas que antes parecían lejanas.
La beca que le permitió estudiar para ser ingeniero
Después de cursar los años previos de Ingeniería, Rueda llegó al Instituto Balseiro y completó esa etapa con una beca de la CNEA. De acuerdo con su testimonio, ese apoyo resultó decisivo para sostener sus estudios en ese nivel.
“Sin esa beca, hubiera sido imposible para mí acceder a ese nivel de formación”, aseguró. A los 23 años se recibió de ingeniero nuclear y pasó a ser el primero de su familia en alcanzar un título universitario.
Más tarde comenzó a trabajar en la CNEA, donde tuvo su primer empleo formal. Ya con esa experiencia encima, siguió ampliando su formación con un máster en Big Data en España.
Las dificultades que siguieron pesando durante su formación
Aunque su carrera avanzó, Rueda planteó que el punto de partida siguió influyendo incluso en los años de estudio superior. “Muchas veces sentí que estaba en desventaja, porque llegué desde un contexto educativo mucho más limitado”, reflexionó.
Al repasar su historia, vinculó su recorrido al esfuerzo personal, pero también a las oportunidades concretas que tuvo a disposición. En ese marco, sostuvo: “Muchos chicos con los que crecí eran tan o más capaces que yo, pero no tuvieron las mismas posibilidades. Mi caso es una combinación de esfuerzo con oportunidades concretas. Lo importante es que esas oportunidades existan”.
Actualmente vive en España, donde trabaja y también dedica parte de su tiempo al running, una actividad que sumó a su rutina fuera del país.

