Una mujer salteña, Sonia López, tejió buzos inspirados en la Selección Argentina para sus siete nietos y, después de mostrarlos en redes sociales, recibió una cantidad de consultas que cambió su rutina de trabajo. La publicación se volvió viral, sumó cientos de miles de reproducciones y llevó a la tejedora a completar encargos hasta noviembre, cuando antes tenía pedidos previstos hasta julio. La historia se conoció a partir de un video casero, grabado sin producción especial, en el que presentó las prendas hechas para su familia y explicó cómo las había preparado.
La repercusión sorprendió a López, que ya venía compartiendo sus tejidos en Instagram, Facebook y TikTok, aunque sin alcanzar una respuesta parecida. En una entrevista con Infobae Al Mediodía contó que el video creció muy por encima de sus publicaciones anteriores y que, desde entonces, su teléfono no dejó de recibir mensajes.
Los buzos que arrancaron como un regalo familiar
La idea de hacer las prendas nació en marzo, cuando López les propuso a sus nietos tejerles buzos relacionados con la Selección Argentina. Para ordenar los pedidos y escuchar a cada uno, usó un grupo de WhatsApp que comparte solo con ellos. Allí fue consultando qué modelo preferían, qué colores querían y qué detalles deseaban sumar.
Cada nieto eligió una combinación distinta. Algunos pidieron escudos, otros se inclinaron por rayas o estrellas, siempre dentro de una estética vinculada a las camisetas y uniformes deportivos del seleccionado. Con esas indicaciones, la tejedora fue adaptando los diseños hasta armar siete prendas personalizadas.
El proceso tuvo una dinámica bien familiar: primero conversó con los chicos, después revisó alternativas y finalmente avanzó con la confección. Ese trabajo, que en principio estaba pensado puertas adentro, terminó siendo el contenido que más movimiento generó en sus redes.
López explicó que no preparó una producción especial para subirlo. Según contó, el material fue simple y directo: “Lo grabé, hablé y lo subí”. También comparó esa publicación con otros videos que había editado con más dedicación y que no habían tenido el mismo alcance. “Nunca llegaron ni a las cien vistas”, reconoció.
De una cuenta chica a miles de seguidores en pocos días
Antes de que el video circulara con fuerza, la cuenta de Instagram de Sonia López tenía 2.100 seguidores. Luego de la viralización, ese número trepó hasta 25.000 en poco tiempo. Además, la grabación fue compartida por otras páginas, lo que hizo que llegara a más usuarios y multiplicara los mensajes.
Durante la entrevista, la tejedora dio detalles del impacto que tuvo la publicación. “No pensé que ese video se iba a hacer tan viral”, afirmó. En relación con las cifras, señaló que el contenido estaba cerca de las 800.000 reproducciones y los 100.000 likes: “Está llegando a 800.000 reproducciones. 100.000 likes”.
La cantidad de consultas también modificó su forma de organizar los contactos. Como muchas personas escribieron por modelos similares a los de sus nietos, tuvo que ajustar el uso de WhatsApp vinculado a Instagram y revisar cómo responder sin dejar de avanzar con los trabajos ya tomados.
El salto en la demanda fue concreto. López relató que antes tenía una agenda armada hasta julio con clientas habituales, pero después de la difusión del video sumó encargos hasta noviembre. “Tengo agenda completa hasta noviembre”, aseguró.
Una tejedora que aprendió a mostrar su trabajo en redes
La relación de Sonia López con el tejido empezó mucho antes de este episodio. Contó que teje desde los 13 años y que, durante una etapa de su vida, trabajó como empleada doméstica. Más adelante, cuando formó su familia y sus hijas ya eran adultas, decidió dedicarle más tiempo a la actividad que practicaba desde chica.
En ese camino también incorporó herramientas digitales. Administra perfiles en Instagram, Facebook y TikTok, donde publica prendas, avances y novedades de sus trabajos. Según explicó, sus hijas la ayudaron a familiarizarse con esas plataformas y luego ella comenzó a editar algunos videos por su cuenta. Sobre ese aprendizaje, comentó: “Voy entendiendo cómo hacerlo”.
Aunque el video le abrió una agenda de pedidos más extensa, López aclaró que no vive únicamente del tejido porque no produce en grandes cantidades. Su día se reparte entre las tareas de la casa, los encargos de clientas y las prendas que realiza para su familia. También contó que su esposo es jubilado y trabaja como herrero para complementar los ingresos familiares.
Los encargos crecieron, pero el trabajo sigue siendo artesanal
Para confeccionar los buzos, López utiliza una máquina de tejido que no es moderna, aunque le permite avanzar con los pedidos. Cada suéter requiere entre 200 y 300 gramos de lana, de acuerdo con el tamaño, el modelo y los colores elegidos por cada persona.
El espacio disponible también influye en su organización. La tejedora vive en un departamento pequeño y compra insumos en tres laneras locales de Salta. Por ese motivo, no suele guardar grandes cantidades de material, ya que los pedidos cambian según los tonos y las combinaciones que solicitan las clientas.
Sobre esa forma de trabajo, explicó: “Nunca compré por mayor porque las clientas eligen distintos colores”. Entre sus objetivos mencionó la posibilidad de contar más adelante con un taller propio o con un local, aunque por ahora mantiene la producción desde su departamento.
La demanda que llegó después del video también se trasladó a sus clientas de siempre, ya que algunas eligieron modelos parecidos a los buzos que había tejido para sus nietos. López dijo que sigue organizando los encargos ya tomados, las nuevas consultas y los trabajos familiares desde sus cuentas en redes sociales.

Selección Argentina con el 100% del plantel a disposición antes de Austria
