La advertencia de un sismólogo volvió a poner a Salta en el centro del debate por la falta de monitoreo en una zona con actividad sísmica constante. Tras el terremoto que golpeó Venezuela, el investigador Benjamín Heit sostuvo que en el norte argentino hacen falta más estaciones de medición para entender mejor las fallas activas, sobre todo en el Valle de Lerma. Además, señaló que prevenir no depende solo de registrar movimientos del suelo, sino también de contar con construcciones preparadas y estudios geológicos que permitan reducir daños ante un sismo fuerte.
Heit, investigador del Instituto Alemán de Geociencias, habló sobre este tema en una entrevista con el programa Pelo y Barba, por FM Aries. Allí marcó que todavía hay dificultades para precisar cómo se comportan las fallas que cruzan la región, y remarcó que esa información es necesaria para evaluar riesgos reales en Salta.
La falta de monitoreo complica el estudio de las fallas en Salta
Durante la entrevista, el especialista explicó que la red de medición actual no alcanza para reunir todos los datos que se necesitan en un área de alta sismicidad. En ese sentido, afirmó: “Necesitamos muchas más estaciones en una zona altamente sísmica como Salta. Hay fallas profundas en el Valle de Lerma que no conocemos porque no tenemos suficientes sistemas de medición”.
También indicó que el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) trabaja sobre este punto, aunque los recursos disponibles no permiten cubrir todas las demandas. Por eso, insistió en ampliar el monitoreo para profundizar el conocimiento sobre las fallas activas de la región.
La advertencia del sismólogo también apuntó a las construcciones y al suelo
Heit remarcó que el riesgo no se explica solo por el movimiento sísmico. Según planteó, el impacto de un terremoto depende mucho de la resistencia de la infraestructura. En ese marco, señaló: “Los terremotos no matan a las personas, los que matan son los edificios que colapsan cuando no están preparados”.
Además, describió una condición particular de la capital salteña: buena parte de la ciudad está asentada sobre sedimentos y con presencia de agua en el subsuelo. De acuerdo con su explicación, ante un sismo fuerte eso podría generar problemas como la licuación del suelo. El investigador agregó que en otros países, la inversión en estudios geológicos, sistemas de monitoreo y normas de construcción ayudó a disminuir las consecuencias de los terremotos.

