La Justicia analiza restos óseos encontrados en un paraje del norte de Salta para establecer si corresponden a Rosmery Aramayo Torres, desaparecida desde enero de 2025 en Salvador Mazza. El hallazgo se produjo en la zona de El Palmar, cerca de Curva de Juan, después del aviso de un poblador al 911. Junto al material óseo, los investigadores secuestraron prendas de vestir y una cuerda o un cinto. Por ahora no hay confirmación oficial sobre la identidad de los restos, por eso fueron enviados a estudios de ADN y peritajes forenses en laboratorios de alta complejidad.
La causa ya había sido elevada a juicio oral y público por femicidio, con José Eduardo Miranda detenido e imputado. Sin embargo, este nuevo procedimiento volvió a poner el foco en un sector rural que ya había sido revisado durante rastrillajes anteriores, aunque sin resultados en aquel momento.
Restos óseos hallados en un paraje reorientan la investigación
El hallazgo fue reportado por una persona de la zona que detectó elementos de interés en El Palmar, un sector ubicado a unos 60 kilómetros al este de la intersección de la ruta nacional 34 con la provincial 54. Tras la comunicación al sistema de emergencias, intervino personal policial y se activaron medidas dispuestas por la fiscalía.
El jefe de la Brigada de Investigaciones N° 4 de Tartagal, comisario Diego Aguirre, explicó que, luego de la alerta, “de forma inmediata se pasó la información a la fiscalía GAP, que dispuso una serie de medidas”. A partir de ese procedimiento, los equipos encontraron restos óseos y otros objetos que quedaron incorporados a la causa.
Desde la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas aclararon que todavía no existe certeza sobre a quién pertenecen los restos. En esa línea, el fiscal Gonzalo Ariel Vega dijo: “Si bien se han encontrado los restos óseos, aún no podemos determinar a quién pertenecen. Los equipos científicos deberán establecer si es posible recuperar material genético”.
Por ese motivo, el material fue remitido a laboratorios especializados para estudios de ADN y análisis forenses. Recién con esos resultados podrá establecerse si existe vínculo con la búsqueda de Rosmery Aramayo Torres.
Rosmery Aramayo Torres desapareció en enero de 2025 en Salvador Mazza
La mujer fue vista por última vez el 17 de enero de 2025 en su casa del barrio Ferroviario, en Salvador Mazza. Después, cámaras de seguridad la registraron junto a su pareja, José Eduardo Miranda, a bordo de una camioneta doble tracción que iba por la ruta nacional 34 en dirección a la ruta provincial 54, con rumbo al chaco salteño.
En los primeros momentos de la investigación, Miranda sostuvo que ella se había ido por su cuenta. Esa versión fue descartada más adelante, ya que se detectaron contradicciones en su declaración. Actualmente se encuentra detenido e imputado por femicidio.
La causa avanzó en paralelo con múltiples medidas de búsqueda. Hubo allanamientos y rastrillajes por tierra y por agua en distintos sectores, entre ellos Pozo La Yegua y la zona rural de El Chivil. Hasta este hallazgo, no se habían encontrado indicios firmes sobre el paradero de la mujer.
El paraje ya había sido revisado durante operativos anteriores
De acuerdo con lo informado por El Tribuno, el lugar donde ahora aparecieron restos y prendas ya había sido inspeccionado antes en el marco de la búsqueda. En aquel momento, sin embargo, no se obtuvieron resultados. La aparición de nuevos elementos en ese mismo sector volvió a orientar la pesquisa hacia ese punto.
Uno de los procedimientos más recientes mencionados en la causa había sido el 1 de julio, cuando se realizó un operativo en un camino conocido como El Quebrachal, dentro del paraje El Pelícano, al norte de Salta. Ese rastrillaje terminó sin novedades sobre el paradero de Rosmery Aramayo Torres.
En ese despliegue trabajaron cerca de 50 efectivos policiales junto con equipos de la Unidad Fiscal creada por resolución 1597/25 del procurador general Pedro García Castiella, personal de la Unidad de Investigación UGAP Tartagal, integrantes del Cuerpo de Investigaciones Fiscales, además de efectivos de la Policía Federal Argentina y de la Policía de Catamarca. Esta última fuerza aportó canes entrenados para detectar restos cadavéricos humanos.
Durante esas tareas, los grupos recorrieron zonas con desniveles y hundimientos del terreno, mientras ampliaban de forma progresiva el perímetro de búsqueda. Según se informó, familiares de Aramayo Torres también acompañaron ese operativo. En otro procedimiento anterior, un policía se perdió de manera temporal y debió ser ubicado con ayuda de baqueanos, según precisó El Tribuno.
En paralelo, familiares y allegados de la mujer realizaron distintas marchas para pedir avances en la investigación y el esclarecimiento de su desaparición. Por ahora, la identificación de los restos óseos depende de los resultados de los análisis científicos enviados por la fiscalía.

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