Rabia en Salta: alertan por mordeduras de perros enfermos

La rabia volvió a estar en el centro de la escena en Salta luego de que se confirmaran decenas de personas atacadas por perros en distintos departamentos. Autoridades sanitarias explicaron que toda mordedura se considera un posible accidente rábico y remarcaron que la atención médica debe hacerse dentro de las primeras 6 horas, sobre todo si el animal es callejero o no tiene la vacuna antirrábica registrada. También detallaron cómo lavar la herida, cuándo se indica la vacuna contra la rabia y qué tipo de lesiones implican mayor riesgo.

Rabia y accidentes potencialmente rábicos: qué datos se conocen en Salta

Durante este año, el sistema de salud de la provincia registró un número sostenido de consultas por mordeduras de perros, consideradas como accidentes potencialmente rábicos, vinculados al riesgo de transmisión de rabia en personas. La advertencia se mantiene vigente en toda Salta y se refuerza con campañas informativas orientadas a la población.

Según datos difundidos por la Dirección General de Coordinación Epidemiológica del Ministerio de Salud, se notificaron 36 personas mordidas por perros en distintos puntos del territorio salteño. De ese total, 20 casos se dieron en la ciudad de Salta, 14 en el departamento San Martín, 1 en Metán y 1 en Rivadavia, lo que muestra que la problemática se repite tanto en zonas urbanas como en el interior.

En paralelo, las estadísticas de accidentes potencialmente rábicos (APR) suman 919 notificaciones en lo que va del año. Cada uno de estos episodios se evalúa para determinar si corresponde iniciar medidas específicas contra la rabia, de acuerdo con el tipo de contacto, la gravedad de la herida y la situación del animal involucrado.

La rabia es descripta por los equipos de salud como una enfermedad viral que ataca el sistema nervioso central y que, una vez que aparecen los síntomas clínicos, casi siempre termina en forma mortal. Por eso, remarcan que ante cualquier mordedura se debe actuar como si fuera un posible caso de rabia hasta que el profesional evalúe el riesgo real.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostienen que “si se actúa rápidamente, la infección por rabia es completamente prevenible”. En sintonía con ese mensaje, las autoridades locales insisten en no minimizar ninguna mordedura, aunque parezca pequeña o superficial.

Qué hacer ante una mordedura y por qué las primeras 6 horas son clave

Los especialistas señalan que el tiempo es determinante: las primeras 6 horas tras la mordedura son el período crítico para reducir el riesgo de rabia. Esto es especialmente importante cuando el ataque proviene de un perro callejero o de un animal sin constancia de vacunación antirrábica.

El primer paso recomendado es el lavado intenso de la herida. Se sugiere higienizar la zona apenas ocurre el hecho, idealmente en los primeros minutos, usando abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos. Este procedimiento contribuye a disminuir en forma significativa la posible carga viral presente en el sitio de la mordedura.

Si la persona dispone de elementos en su casa o en el lugar del episodio, también se aconseja aplicar yodo povidona o alcohol al 70% sobre la lesión. De todos modos, se aclara que estas medidas locales no reemplazan la consulta médica, sino que funcionan como una ayuda inicial para disminuir el riesgo mientras se busca atención profesional.

Otro punto que subrayan los servicios de salud es que no hay que cerrar la herida por cuenta propia. Se desaconseja usar vendajes ajustados o hacer suturas sin la indicación de un médico, ya que la lesión debe permanecer abierta para facilitar la limpieza profunda y permitir el drenaje adecuado, aspectos que forman parte del control local de una posible infección por rabia.

Tras la higiene, se indica acudir lo antes posible al centro de salud u hospital más cercano, preferentemente antes de que pasen 6 horas desde el ataque. Allí, el equipo médico evalúa el tipo de exposición, la localización de la mordedura, la cantidad de lesiones, el estado general de la persona afectada y las características del animal para decidir el tratamiento frente a la rabia.

vacuna contra la rabia, inmunoglobulina y seguimiento del perro agresor

En la consulta se define si es necesario iniciar la vacunación preventiva contra la rabia, aplicar inmunoglobulina específica o combinar ambas opciones, siguiendo los protocolos vigentes. La indicación depende del nivel de riesgo de la mordedura, que se clasifica por la profundidad de la herida, la zona del cuerpo afectada y la situación del animal involucrado.

Además del tratamiento, se considera fundamental la identificación y observación del perro agresor siempre que esto sea posible. Las recomendaciones indican que el animal debe ser seguido durante al menos 10 días. Si en ese lapso permanece sano, el equipo médico puede evaluar la eventual suspensión del esquema iniciado. Sin embargo, se aclara que esta posibilidad no debe usarse como motivo para demorar el comienzo de la profilaxis tras una posible exposición a rabia.

Entre las lesiones de mayor riesgo se ubican las mordeduras profundas o múltiples, las que comprometen zonas cercanas al sistema nervioso central, como la cara, el cuello o las manos, y las causadas por perros callejeros o de vacunación desconocida. También se consideran de alerta los ataques de animales con signos compatibles con rabia, tales como “agresividad extrema, salivación excesiva, desorientación”.

Frente a este escenario, se remarca la importancia de mantener al día la vacuna antirrábica de las mascotas. Esta práctica se describe como una herramienta central para evitar que los animales se enfermen y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de contagio a las personas. En esa línea, se informó que se realizan campañas de vacunación antirrábica desde el área de Bienestar Animal con el objetivo de proteger a los perros y a los vecinos vinculados a ellos.

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