La discusión por la desregulación inmobiliaria también tuvo eco en Salta y sumó posiciones enfrentadas dentro del sector. Mientras algunos referentes advirtieron sobre los riesgos de que influencers u otras personas sin formación intervengan en operaciones de propiedades, otros sostuvieron que una apertura del mercado podría bajar costos y ampliar la competencia. El debate se dio a partir de opiniones públicas de actores vinculados a la actividad, que marcaron diferencias sobre controles, matrícula, gastos y el impacto que una eventual flexibilización podría tener en alquileres y compraventas.
Por un lado, el corredor inmobiliario Sebastián Ruiz Moreno cuestionó que inmuebles sean ofrecidos en redes sociales sin supervisión profesional. Por otro, el martillero Jorge Casotti defendió una mayor apertura y señaló que el esquema actual arrastra costos que terminan pesando sobre clientes y operadores. Así, el tema quedó instalado con miradas opuestas sobre el presente y el futuro del mercado.
Influencers bajo la lupa en la venta de propiedades
Sebastián Ruiz Moreno expresó su rechazo a una posible flexibilización amplia de la actividad inmobiliaria. En diálogo con Que Pasa a la Mañana, puso el foco en la participación de personas sin preparación específica que promocionan inmuebles por redes sociales y fue tajante: “Uno ve a un influencer promocionando inmuebles y es una irresponsabilidad total”.
Según explicó, detrás de cada operación hay cuestiones legales y contractuales que no siempre son visibles para quien mira una publicación. En ese punto, mencionó que una propiedad puede estar atravesada por juicios sucesorios, divorcios, conflictos de contrato, ocupaciones irregulares o incumplimientos de alquileres.
Además, discutió una idea que, según planteó, circula con liviandad sobre el rubro. “Hay un preconcepto muy mal dicho: tomando un café vendés una propiedad. Y no es así”, afirmó al remarcar que la tarea no se reduce a mostrar una casa o un departamento.
La desregulación inmobiliaria divide al sector en Salta
Ruiz Moreno también comparó el trabajo inmobiliario con otras actividades reguladas. En su argumento, señaló que hay intervenciones y trámites que requieren habilitación y certificaciones específicas. “No podés presentar un escrito en el Poder Judicial si no sos abogado. Tampoco podés hacer ciertos trámites inmobiliarios sin certificaciones”, sostuvo.
Desde esa mirada, advirtió que una apertura total del mercado podría traer más conflictos judiciales. “Sería una industria del juicio”, dijo al referirse a las controversias que, a su entender, podrían multiplicarse si se aflojan los controles sobre quién puede participar en operaciones de compraventa o alquiler.
También defendió el rol de los colegios profesionales y de los organismos de control en las provincias. Sobre ese punto, explicó que esas estructuras demandan aportes de quienes integran la actividad y sostuvo: “Vos aportás a un colegio que te hace de contralor y esa estructura tiene un costo”.
Otra postura sobre competencia, matrícula y costos
En la vereda opuesta, el martillero Jorge Casotti se mostró a favor de abrir más el mercado. De acuerdo con su postura, una mayor competencia podría traducirse en una baja de costos para quienes alquilan o compran propiedades.
Casotti sostuvo que el sistema vigente mantiene estructuras onerosas que terminan trasladándose a las operaciones. En ese sentido, afirmó: “Más competencia implica más opciones para el cliente”.
Además, cuestionó los aportes obligatorios y los gastos de matriculación que hoy deben afrontar los profesionales. Con esas posiciones contrapuestas, la discusión por la desregulación inmobiliaria siguió sumando tensión en Salta.

