Robo de carne en el Valle de Lerma: investigan abigeato que llegaría a carnicerías reconocidas

Una investigación por robo de ganado y venta de carne sin control sanitario sacude al Valle de Lerma. La causa por abigeato apunta a una banda que, según las actuaciones oficiales, se llevaría animales de distintos campos, los faenaría en forma clandestina y luego colocaría la mercadería en carnicerías consideradas “respetables”. Un “judas” delator fue señalado como pieza central para reconstruir recorridos, nombres y posibles nexos con personas influyentes de la zona. Las pesquisas se concentran en cómo la carne robada habría ingresado a circuitos de venta formal sin ser detectada por los controles.

Robo de ganado y faena clandestina

De acuerdo con los primeros informes policiales y judiciales, la estructura delictiva investigada por abigeato en el Valle de Lerma no se limitaría solo al robo de animales, sino que abarcaría toda la cadena: desde la sustracción en los campos hasta la comercialización al público.

Las actuaciones describen que, tras el robo de ganado, la banda organizaría la faena en lugares que no están habilitados y sin presencia de control sanitario. Esa carne, ya trozada, se movería luego por distintas rutas de la región hasta llegar a puntos de venta seleccionados.

En esta etapa de la causa se analiza especialmente cómo, pese a tratarse de producto de origen ilegal, la carne habría logrado mezclarse con mercadería regular y presentarse ante los compradores como si cumpliera con todas las normas vigentes.

El rol del “judas” y la ruta de la carne robada

Dentro del expediente aparece mencionado un supuesto “judas” delator, a quien las fuentes vinculadas a la pesquisa señalan como clave para desarmar la maniobra. Este testimonio habría aportado datos sobre recorridos, horarios y sobre quiénes participarían de cada tramo de la operatoria.

Con esa información, los investigadores buscan precisar cómo se organizaba el traslado de la carne robada y cuáles eran los caminos elegidos para evitar controles, además de identificar a los responsables de recibir y distribuir el producto en la región.

Carnicerías “respetables” bajo la lupa y falta de controles

Uno de los puntos que generó mayor preocupación en la causa es que, según los informes oficiales, parte de la carne en cuestión habría terminado en comercios señalados como “carnicerías respetables” del Valle de Lerma, con trayectoria reconocida entre los vecinos.

Las líneas de investigación apuntan a determinar si los responsables de esos locales conocían el origen de la mercadería o si la recibían como parte de una cadena de proveedores sin advertir la irregularidad. Hasta el momento no se detallaron públicamente nombres de comercios ni cantidades.

Los documentos de la causa remarcan además que la maniobra se vería favorecida por la escasez de controles sobre el movimiento de animales, los sitios donde se realiza la faena y las bocas de expendio. Esa falta de fiscalización sistemática permitiría que carne de procedencia ilegal ingrese a circuitos formales de venta sin ser detectada.

Las investigaciones continúan en el Valle de Lerma, con nuevas medidas dispuestas para establecer el destino final de la carne robada y precisar el eventual grado de participación de personas con capacidad de influencia en la zona.

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