Riesgo sanitario: especialistas de Salta explican qué pasa con las “moscas negras” y otros insectos

Tras la circulación en medios porteños de advertencias por supuestas “moscas negras” que picarían y generarían riesgo sanitario, un ecólogo salteño aclaró que se trata de insectos ya presentes en la provincia desde hace años. Diferenció moscas, flebótomos y tábanos, señaló en qué zonas de Salta se los ve con más frecuencia y remarcó que hoy no hay alarma sanitaria local por estos bichos, aunque sí existen enfermedades asociadas, como la leishmaniasis y el hantavirus, que requieren control y seguimiento permanente.

Qué dijeron los especialistas salteños sobre el riesgo sanitario por las “moscas negras”

El debate por el riesgo sanitario se instaló después de que en el Área Metropolitana de Buenos Aires comenzaran a circular notas y mensajes sobre unas supuestas “moscas negras” que picarían, dejarían heridas y podrían causar infecciones. Esos contenidos se viralizaron rápido en redes y noticieros, y el tema llegó también a Salta.

Frente a esa ola de advertencias, el ecólogo salteño Enrique Derlindati salió a poner paños fríos y aclarar el panorama. En diálogo con un medio local, explicó que los insectos mencionados en la nota porteña no son nuevos ni desconocidos para la provincia y que, en este momento, el foco de riesgo sanitario en Salta no pasa por allí.

Según detalló, en la publicación que circuló en Buenos Aires “se mezclaron dos cosas distintas”. Contó que, en primer lugar, se mostraba una mosca verdadera y, luego, se hacía referencia a jejenes que, en realidad, son flebótomos. “Son dos cosas distintas”, remarcó, y agregó que ambas formas de insectos se registran desde hace años en territorio salteño sin que eso se haya traducido en un escenario de alarma generalizada.

Derlindati insistió en que, si bien estos bichos pueden resultar molestos e incluso dolorosos en sus picaduras, la evaluación de riesgo sanitario requiere mirar datos concretos de enfermedades y patrones de circulación, y no solo fotos o videos que se vuelven virales en redes sociales.

De flebótomos a tábanos: qué insectos hay en Salta y dónde se concentran

Al profundizar en la composición de la fauna de insectos de la provincia, el ecólogo describió primero a los flebótomos, que son pequeños insectos voladores asociados a zonas de agua y humedad. Señaló que estos jejenes son “bastante comunes” en los cursos de agua de Salta, en especial en la región norte.

Mencionó entre las áreas con mayor presencia a los departamentos de Orán y Tartagal, donde algunas especies de flebótomos funcionan como vectores de leishmaniasis. De acuerdo con los registros sanitarios locales, durante 2025 se notificaron 36 casos de esta enfermedad en la provincia, con la mayoría de los contagios concentrados justamente en Orán.

Después, Derlindati separó con claridad a esos flebótomos de los insectos que, en los medios del AMBA, fueron presentados como “mosca negra”. Comentó que la descripción compartida en esas notas coincide más con los tábanos, un tipo de insecto grande y de picadura intensa, que también está presente en Salta desde hace tiempo.

Sobre la forma en que actúan los tábanos, el especialista explicó que tienen un aparato bucal que corta la piel como si fuera un sacabocado. “Te hacen un agujero en la piel, brota sangre y lo que hacen es sorber esa sangre”, señaló. Subrayó que la picadura “es muy dolorosa” y que, a diferencia de otros insectos más pequeños, la persona se da cuenta enseguida del ataque.

Zonas del Valle de Lerma donde más se sienten las picaduras de tábanos

Respecto a la distribución de estos insectos alrededor del área metropolitana de Salta, Derlindati detalló que los tábanos se ven con frecuencia en localidades cercanas a la capital provincial. Comentó que hay reportes habituales de presencia y picaduras en Vaqueros, Lesser, La Caldera y San Lorenzo, entre otros puntos.

Sin embargo, aclaró que la sola presencia de tábanos en estas zonas del Valle de Lerma no configura por sí misma un escenario de riesgo sanitario grave. Expresó que generan molestias y dolor, pero que la preocupación epidemiológica en la provincia se orienta hoy más a enfermedades como la leishmaniasis, que ya cuenta con registros oficiales, y a otros virus asociados a roedores.

Calentamiento, ambiente y enfermedades: qué factores pueden aumentar el riesgo sanitario

Además de desarmar el ruido en torno a las “moscas negras”, el ecólogo llamó la atención sobre otros fenómenos que, según indicó, sí tienen capacidad de incrementar el riesgo sanitario en diferentes regiones del país, incluida Salta. Entre ellos mencionó el aumento de las temperaturas y los cambios ambientales vinculados al uso del suelo.

Explicó que el incremento térmico facilita que ciertas especies de insectos amplíen su rango de distribución hacia el sur y se establezcan en zonas donde antes no se encontraban. Recordó que algo parecido ocurrió con el mosquito Aedes aegypti, asociado al dengue, que se fue instalando en más provincias con los años.

No obstante, señaló que en el caso particular de Salta muchos de estos insectos ya están presentes desde hace largo tiempo y que, por eso, a nivel local no se vive con la misma sorpresa que en Buenos Aires. “Entiendo la preocupación desde Buenos Aires, como pasó con el mosquito del dengue, pero acá están hace años y no hay nada que nos alarme”, sostuvo, en referencia al estado actual del riesgo sanitario por estos vectores en la provincia.

Por fuera de los insectos, planteó que un punto central es la transformación del ambiente por expansión urbana y cambios en el uso de la tierra. Dijo que la fragmentación de hábitats y la pérdida de ecosistemas naturales pueden favorecer escenarios donde aumente la posibilidad de transmisión de ciertas enfermedades.

Hantavirus, roedores y el impacto de la expansión urbana en Salta

Al hablar de ejemplos concretos, Derlindati mencionó el caso del hantavirus, que en informes recientes alcanzó su valor más alto de letalidad a nivel nacional. Relacionó ese dato con el crecimiento de ciudades y barrios sobre zonas que antes eran de bosque o monte, donde habita fauna silvestre, incluidos roedores que pueden portar el virus.

Según explicó, cuando el entorno natural se fragmenta y disminuye la diversidad de especies en los bosques cercanos a las ciudades, se vuelve más probable el contacto entre personas y roedores infectados. “Al haber menos diversidad dentro del bosque, es más probable toparse con un roedor infectado y que entre en contacto con el humano”, indicó al describir uno de los mecanismos que pueden impactar en el riesgo sanitario vinculado al hantavirus.

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