Las reliquias de Santa Mama Antula, reconocida como la primera santa argentina, serán recibidas en la parroquia San José de Cerrillos entre el 1 y el 2 de febrero. Durante su permanencia en el templo se realizará una vigilia de oración abierta a toda la comunidad, con especial intención por las personas enfermas y sus familias.
Las reliquias de Santa Mama Antula estarán en la parroquia San José de Cerrillos entre el 1 y el 2 de febrero, en una actividad que la comunidad local organiza como un signo fuerte de fe. Durante toda la noche se llevará adelante una vigilia de oración, especialmente dedicada a quienes atraviesan problemas de salud, y la invitación se mantendrá abierta para vecinos de Cerrillos y otras localidades que quieran acercarse al templo.
Según informaron desde la parroquia de Cerrillos, las reliquias llegarán el 1 de febrero al mediodía y permanecerán en el templo hasta la mañana del 2 de febrero. En ese intervalo se programaron distintos momentos de oración comunitaria, adoración y espacios de silencio, para que los fieles puedan pasar un rato frente a la urna que contiene los restos de la primera santa argentina.
La presencia de estas reliquias en Cerrillos se suma a una serie de visitas a distintas provincias, en el marco de la difusión de la figura de Mama Antula luego de su canonización. La comunidad parroquial destacó que, durante el tiempo en que las reliquias estén en la iglesia San José, las puertas se mantendrán abiertas para que cualquier persona pueda ingresar a rezar, dejar intenciones o acompañar la vigilia nocturna.
Vigilia de oración en Cerrillos y significado de las reliquias
Desde la organización señalaron que el paso de las reliquias por Cerrillos no será solo un momento puntual, sino que estará acompañado por una serie de gestos de fe. Durante toda la noche se sostendrá una vigilia de oración por los enfermos y sus familias, invitando a los presentes a rezar en comunidad, encender velas y participar de distintas instancias preparadas por los grupos parroquiales.
La parroquia San José, ubicada en el corazón de Cerrillos, será el centro de estas actividades. En el cronograma se incluyeron tiempos de rezo del rosario, lecturas guiadas y momentos de adoración, además de espacios más silenciosos para la oración personal. La intención principal, explicaron, será pedir por la salud de quienes están atravesando tratamientos, internaciones u otras situaciones difíciles.
En la tradición de la Iglesia católica, se considera reliquias a los restos corporales de los santos después de su muerte. El término abarca tanto el cuerpo entero como pequeñas partes o fragmentos, que son conservados y venerados por las comunidades creyentes. Por esa razón, la llegada de reliquias a una parroquia suele convocar a muchos fieles que se acercan a rezar frente a ellas, a agradecer favores recibidos o a presentar nuevas intenciones.
La comunidad de Cerrillos remarcó, al difundir la actividad, que la visita de las reliquias “le da un marco especial a la historia de una mujer que caminó la fe hasta convertirse en la primera santa argentina”. Además, se enfatizó que la propuesta de oración se mantendrá disponible durante todo el tiempo en que las reliquias se encuentren dentro del templo parroquial.
Quién fue Santa Mama Antula y cómo llegó a ser la primera santa argentina
La mujer cuya memoria convoca ahora a los fieles de Cerrillos se llamó María Antonia de Paz y Figueroa, aunque es conocida popularmente como Mama Antula. Nació en 1730 en Santiago del Estero, en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió recibir una formación poco habitual para las mujeres de su época: aprendió a leer y escribir en español y francés y se educó en temas religiosos, sociales y políticos bajo la influencia de la Compañía de Jesús.
Los relatos sobre su vida indican que desde muy joven sintió un fuerte llamado espiritual. A los 15 años comenzó a colaborar con los jesuitas como beata, participando activamente en la evangelización de pueblos originarios en la región de Santiago del Estero. En ese contexto, además de transmitir la enseñanza religiosa, impulsaba la alfabetización e introducía prácticas agrícolas y ganaderas, uniendo la dimensión espiritual con acciones concretas para las comunidades.
Un punto clave en su historia se produjo en 1767, cuando la Corona española dispuso la expulsión de los jesuitas de América. Mientras muchos proyectos quedaban interrumpidos, Mama Antula tomó la decisión de seguir adelante con la difusión de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola. Tenía 38 años cuando comenzó un largo camino a pie, descalza, por el Noroeste argentino, llevando solo una Biblia, un rosario y su firme convicción de misión.
Recorrido por el Noroeste y expansión de su obra
Ese itinerario la llevó a atravesar distintas provincias, entre ellas Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Córdoba. En cada lugar organizaba retiros espirituales y promovía la fundación de casas de recogimiento para hombres y mujeres, donde las personas podían vivir unos días de oración y reflexión. Las crónicas señalan que su estilo de vida austero y su manera de predicar lograban reunir a muchas personas allí donde se presentaba.
Con el tiempo, su tarea se extendió hacia el centro del territorio. En 1779 llegó a Buenos Aires y allí creó la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, pensada como un espacio abierto a diferentes sectores sociales. Ese ámbito se sostuvo gracias al trabajo constante de Mama Antula y de quienes se sumaban a su propuesta, convirtiéndose en un punto de referencia para la vida espiritual de la época.
Ya en tiempos recientes, el reconocimiento oficial de la Iglesia avanzó por etapas. En 2016, el papa Francisco la declaró beata, lo que impulsó una mayor difusión de su figura y el envío de reliquias a diversas comunidades del país. Más tarde, en 2024, se concretó su canonización, por lo que pasó a ser venerada como santa. Desde entonces, su nombre quedó asociado a la expresión “primera santa argentina”, en referencia a su origen y a la obra desarrollada en distintas regiones.
La llegada de las reliquias de santa Mama Antula a Cerrillos se inscribe en este proceso de memoria y devoción. La actividad en la parroquia San José, centrada en la vigilia de oración nocturna entre el 1 y el 2 de febrero, fue organizada con especial intención por las personas enfermas, sus familias y quienes desean acompañarlas con la oración.

