Refuerzan seguridad en fronteras del norte por alerta vinculada a Medio Oriente

Argentina sostiene un operativo especial en pasos fronterizos sensibles ante el aumento global del riesgo de atentados y ciberataques.

La seguridad en las fronteras del norte del país se mantiene en un nivel máximo de alerta desde fines de febrero, luego del inicio de una campaña de bombardeos en Teherán por parte de Estados Unidos e Israel, en el marco de la tensión en Medio Oriente. El refuerzo se concentra en pasos limítrofes estratégicos de Salta y en otros puntos clave del litoral, dentro de un esquema preventivo que rige para todo el territorio nacional. El dispositivo, que incluye controles terrestres y en hidrovías, se sostiene con protocolos especiales coordinados por distintas áreas del Gobierno nacional.

En este contexto, el foco principal está puesto sobre los cruces del norte salteño con Bolivia y Paraguay, la triple frontera de Misiones con Brasil y Paraguay, y la costa del río Paraná en Corrientes. Allí actúan fuerzas federales y organismos migratorios bajo órdenes excepcionales que comenzaron a aplicarse a partir del 1 de marzo, con la premisa de reforzar la vigilancia y el intercambio de información sensible.

Las medidas se inscriben en una respuesta más amplia a la reconfiguración del riesgo internacional tras los ataques en Medio Oriente, que llevaron a varios países a revisar sus sistemas de prevención de atentados y ciberataques. Argentina, además, quedó bajo la lupa regional por la posición que adoptó frente a esos bombardeos.

Alerta máxima en pasos fronterizos del norte y control sobre hidrovías

En Salta y el resto del norte argentino, los controles se desplegaron de forma más intensa en las fronteras donde suele haber mayor circulación de personas y mercadería. Las fuerzas federales trabajan con un protocolo extraordinario en los pasos limítrofes del norte y en las hidrovías consideradas más sensibles, especialmente los corredores que comunican con Bolivia y Paraguay.

La directora nacional de Vigilancia y Control de Fronteras e Hidrovías, Virginia Cornejo, detalló a El Tribuno que el operativo se arma de manera conjunta entre el Ministerio de Seguridad de la Nación, la Dirección Nacional de Migraciones y la Secretaría de Inteligencia de Estado. Según explicó, esa coordinación incluye lineamientos específicos para patrullajes terrestres, revisiones documentarias más estrictas y monitoreo de movimientos sobre ríos y canales de navegación.

En paralelo, se reforzó el intercambio de datos con otros organismos de control y unidades de investigación, con el objetivo de detectar de forma temprana posibles ingresos irregulares o actividades vinculadas al financiamiento de organizaciones extremistas. Las tareas se concentran en puntos de frontera donde se combinan contrabando, narcotráfico y tránsito de personas, considerados de alto interés para redes internacionales.

Otro eje clave del operativo son los controles aleatorios en rutas cercanas a los pasos oficiales y los relevamientos en zonas de paso no habilitado, habituales en el norte argentino. Desde los cuerpos de seguridad señalan que estos recorridos permiten obtener un mapa más actualizado de movimientos en áreas rurales o ribereñas donde suele haber menor presencia del Estado.

Impacto de la crisis en Medio Oriente y alerta global por terrorismo

El refuerzo en las fronteras se profundizó después de que, tras el inicio de los bombardeos en Teherán, se confirmara la muerte del máximo dirigente del Estado teocrático iraní, Alí Jameneí. Luego de ese hecho, el gobierno de los ayatolás difundió una fetua dirigida “a todos los musulmanes” en la que se convocaba a vengar la “muerte del mártir”.

Mientras una parte de la opinión pública minimizó el peso de ese mensaje, especialistas en terrorismo lo leyeron como un llamado directo a posibles células dormidas de organizaciones islámicas radicalizadas y también a individuos aislados dispuestos a ejecutar ataques en países occidentales. Esa interpretación llevó a los organismos internacionales a elevar la atención sobre movimientos vinculados a Medio Oriente en distintos continentes.

A partir de la fetua, la Agencia Policial de la Unión Europea actualizó su evaluación y llevó el nivel de riesgo de atentados y de ciberataques masivos a la categoría de “elevada”. Como respuesta, varios Estados europeos, entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido, dispusieron incrementar de inmediato sus dispositivos de seguridad interna, con más presencia policial en la vía pública, controles reforzados en aeropuertos y seguimiento de comunicaciones sospechosas.

En América Latina, Argentina quedó diferenciada del resto porque fue señalada como el único país de la región que expresó respaldo a las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y el Líbano. Esa postura volvió a poner sobre la mesa, dentro del sistema de seguridad e inteligencia local, los antecedentes de los ataques contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, todavía investigados por la Justicia.

Presencia de células de Hezbolá y rol de la triple frontera

Informes manejados desde hace años por el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de Inteligencia describen un panorama regional complejo. De acuerdo con esos documentos, existirían reportes específicos sobre al menos 120 células dormidas de Hezbolá en Bolivia y Venezuela. Los reportes también mencionan nexos estrechos entre sectores de Hezbolá y grandes cárteles del narcotráfico, sobre todo en maniobras de lavado de dinero, tráfico de armas y acciones catalogadas como narcoterrorismo.

En el plano sudamericano, la Fiscalía Nacional de Chile lleva adelante una causa sobre un núcleo de Hezbolá detectado en Iquique. En esa investigación se analizan operaciones comerciales realizadas bajo el paraguas de la Zona Franca, donde se habrían encontrado vínculos directos con la estructura de financiamiento del grupo en el Cono Sur, radicada en la triple frontera compartida por Foz de Iguazú (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay) y la provincia de Misiones (Argentina).

Según informes de inteligencia citados en esa misma línea, en ese enclave fronterizo el régimen teocrático iraní habría consolidado redes con comunidades de origen libanés. Esas fuentes sostienen que esos circuitos habrían tenido un rol importante en la voladura de la AMIA y que todavía hoy se los vincula con actividades de reclutamiento coordinadas desde Teherán y Beirut.

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