Un trabajador encontró en la ciudad de Córdoba un sobre con cheques por 37 millones, los devolvió a la firma emisora y, al considerar que la recompensa que le dieron fue mínima, decidió avanzar con un reclamo formal. El episodio ocurrió en la zona de la terminal de micros de Córdoba y derivó en el envío de una carta documento a la empresa, luego de que el hombre consultara con un abogado sobre cuáles eran sus derechos en este tipo de situaciones.
El protagonista es Mauricio Abdenur, quien contó que todo empezó cuando salía de trabajar de madrugada y volvía a su casa. En el camino vio un sobre grande, deteriorado, tirado en la calle y, al revisarlo, descubrió que en su interior había varios cheques por un monto total de 37 millones de pesos. Según su relato, primero se quedó un rato en el lugar para ver si alguien regresaba a buscarlos y, como no apareció nadie, decidió llevarse la documentación.
Una vez en su vivienda, comentó lo sucedido a su hijo y allí empezó a definir cómo actuar. De acuerdo con lo que narró, el chico fue quien insistió en que debían devolver los cheques a su dueño. A partir de ese momento, Mauricio comenzó a buscar datos para identificar a la empresa emisora y localizar a la persona responsable de esos valores.
Uso de IA para ubicar al emisor de los 37 millones en Córdoba
En diálogo con ElDoce TV, Abdelnur detalló que recurrió a herramientas de inteligencia artificial para poder saber a quién pertenecían los cheques por 37 millones hallados en Córdoba. Contó que fotografió cada uno de los documentos y cargó la información para que el sistema lo ayudara a identificar a la firma emisora.
Con ese procedimiento, explicó, logró determinar que los cheques correspondían a una empresa radicada en la provincia de San Luis. A partir de esos datos, consiguió un número de teléfono y llamó al responsable que figuraba como emisor. Según su propia versión, le envió las fotos de los cheques por mensajería para dejar constancia de lo que había encontrado y evitar futuros problemas.
“Saqué foto de cada uno de los cheques y contacté telefónicamente al hombre que los había emitido. Le envié las fotos para no meterme en líos”, relató. Además, señaló que le preocupaba regresar los documentos sin pruebas: temía que después le dijeran que faltaban valores o que el monto no coincidía con los 37 millones de pesos que él había hallado.
En esa primera comunicación, el emisor le planteó una opción para recuperar los cheques. De acuerdo con lo que reconstruyó Mauricio, desde la empresa le propusieron mandar un servicio de transporte para que él entregara el sobre. Sin embargo, esa alternativa no le dio confianza por el valor que estaba en juego.
Entrega personal, recompensa mínima y malestar del vecino
Ante la propuesta de envío, Abdelnur rechazó la idea de entregar los cheques por 37 millones mediante un chofer o un servicio tipo Uber. Consideró que se trataba de “mucha plata” en juego y prefirió hacerlo de otra manera. Por eso, acordó reunirse de forma presencial en las oficinas de la firma, ubicadas en la zona de Los Boulevares, en la capital cordobesa.
El hombre relató que asistió al encuentro acompañado por un amigo. Una vez allí, se entrevistó con la persona con la que había hablado por teléfono y concretó la devolución del total de los cheques. Según su descripción, en ese momento hizo entrega de todos los documentos que sumaban los 37 millones de pesos hallados en la vía pública.
A cambio, aseguró que recibió solo 30 mil pesos como recompensa. Calificó ese monto como “una insignificancia” en relación con el valor de los cheques que había encontrado. Esa diferencia entre lo que él consideraba esperable y lo que finalmente le dieron fue lo que, de acuerdo con su testimonio, lo dejó más molesto.
El impacto en su hijo y la consulta con un abogado
Abdelnur afirmó que, si bien al principio no pensaba en un beneficio económico, sí buscaba dejar una enseñanza a su hijo, que presenció todo el proceso. Comentó que lo más importante para él era que el chico entendiera la importancia de devolver algo ajeno, más aún tratándose de una suma tan elevada como esos 37 millones localizados en Córdoba.
No obstante, señaló que el niño percibió el disgusto que le generó el monto recibido. De acuerdo con su relato, su hijo le dijo: “Papi creo que te estafaron”, lo que reforzó la sensación de injusticia que tenía. Después de ese comentario familiar y del malestar acumulado, decidió plantear el caso ante un abogado amigo para saber si había actuado correctamente y si existía algún tipo de derecho sobre la recompensa.
Ese letrado, según contó, le remarcó que el procedimiento más adecuado habría sido llevar los cheques a la Policía o al banco emisor. También le indicó que, en situaciones similares de recuperación de valores, la recompensa suele ubicarse en un rango que va “desde el 2% hasta el 10%” del importe recuperado, lo que en este caso estaría vinculado con los 37 millones devueltos.
Tras esa explicación técnica, el vecino entendió que la suma de 30 mil pesos quedaba muy por debajo de los porcentajes que mencionó el profesional. Esa comparación reforzó aún más su malestar con la empresa que había emitido los cheques encontrados originalmente cerca de la terminal de Córdoba.
Carta documento y cuestionamiento al comportamiento de la empresa
A partir de ese asesoramiento, Mauricio resolvió iniciar un reclamo formal contra la firma emisora. Para eso, envió una carta documento dirigida a la compañía, en la que expuso su disconformidad con el tratamiento recibido tras devolver los cheques por 37 millones y con el monto de la recompensa.
En esa notificación, según relató, incluyó cuestionamientos sobre la actitud de la empresa, a la que describió como de gran capacidad económica. “Me enojó que una empresa multimillonaria me haya dado una limosna”, señaló al referirse a lo que él considera una retribución muy baja, pese a haber cuidado los documentos, negarse a mandarlos en un vehículo y entregarlos personalmente en las oficinas de Córdoba.
En sus declaraciones públicas, Abdelnur vinculó su reclamo a la idea de qué tipo de conductas se fomentan cuando alguien actúa de buena fe. Al repasar lo sucedido, resumió que esta experiencia cambió su forma de ver un posible futuro hallazgo de cheques ajenos y remarcó que la situación derivó en el envío de la carta documento a la empresa involucrada.

