Putin enfrenta nuevos ataques de Ucrania con drones sobre Moscú y la frontera rusa

La ofensiva aérea volvió a golpear territorio ruso mientras crece la presión de Kiev sobre infraestructura y posiciones clave.

Putin volvió a quedar bajo presión este martes por una nueva serie de ataques de Ucrania con drones sobre Moscú y varias regiones rusas cercanas a la frontera. Según informó el Ministerio de Defensa ruso, durante la noche del lunes al martes fueron derribados 419 aparatos no tripulados. El episodio dejó al menos dos muertos, entre ellos un bebé de seis meses, además de heridos y restricciones temporarias en aeropuertos próximos a la capital. La ofensiva se dio mientras Kiev sostiene su estrategia de castigar puntos sensibles en territorio ruso para forzar negociaciones por la guerra.

Los ataques sobre Moscú volvieron a exponer la presión sobre Putin

Antes del parte general difundido por el Ministerio de Defensa, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, había señalado en Telegram que las defensas antiaéreas destruyeron unos 60 drones que se dirigían hacia la ciudad. También indicó que brigadas de emergencia fueron enviadas a los lugares donde cayeron restos de los aparatos interceptados.

Como consecuencia de esa situación, Rosaviatsiya, la agencia federal de aviación rusa, dispuso restricciones de emergencia y suspendió de manera temporaria las operaciones en los aeropuertos de Domodedovo y Zhukovsky. La medida alcanzó a terminales cercanas a la capital en medio del operativo de seguridad desplegado durante la madrugada.

De acuerdo con la versión oficial rusa, 19 territorios estuvieron bajo ataque. Entre los puntos mencionados como más golpeados aparecieron la península de Crimea, anexada por Rusia, y las regiones de Krasnodar y otras zonas cercanas al frente de guerra. La nueva ola se conoció además en un momento en que Putin enfrenta otra ofensiva aérea sobre Moscú y la franja fronteriza con Ucrania.

Ucrania profundiza los ataques y deja víctimas en regiones rusas

Uno de los hechos más graves se registró en Iegorievsk, dentro de la región de Moscú. Allí, una casa se prendió fuego después de la caída de un dron. El gobernador regional, Andréi Vorobiov, informó en su canal de Telegram que un bebé de seis meses que estaba en el lugar “falleció de camino al hospital”.

En ese mismo episodio también resultaron heridos otro menor y dos adultos. Las autoridades indicaron que todos fueron trasladados para recibir atención médica. La otra muerte reportada en la jornada ocurrió en Belgorod, una región rusa limítrofe con Ucrania, donde un hombre murió en un hospital por heridas sufridas en otro ataque con drones durante la misma madrugada.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ruso sostuvo que durante la noche del lunes al martes los sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron 419 drones ucranianos. Ese balance oficial dio cuenta de una ofensiva extendida y de una actividad aérea más intensa sobre distintos puntos del país.

Dubna aparece otra vez entre los puntos sensibles de la guerra entre Rusia y Ucrania

Parte de la operación también se concentró en Dubna, al norte de Moscú. Medios independientes señalaron que allí podría haber sido alcanzado el centro de comunicaciones satelitales de la ciudad. En redes sociales, el analista Anton Gerashchenko afirmó que esa base aporta comunicaciones satelitales, transmisiones y líneas de comunicación gubernamental en el corredor Moscú-Dubna.

Dubna, además, tiene instalaciones vinculadas a la producción militar. En esa ciudad funcionan la planta Kronshtadt, dedicada a la fabricación de drones, y la planta Raduga, donde se producen misiles de crucero Kh-101/555, Kh-69 y Kh-59MK. Esas dos fábricas ya habían sido alcanzadas en ataques anteriores, según los antecedentes mencionados en la cobertura del conflicto.

La importancia de Dubna dentro de esta secuencia está ligada a que Ucrania viene apuntando cada vez más a infraestructura relacionada con transporte, comunicaciones y capacidad militar rusa. Por eso, los ataques no se limitan a zonas fronterizas, sino que también alcanzan puntos alejados de la línea de combate.

La guerra suma otra escalada con cifras altas de drones y denuncias de la ONU

Lo ocurrido este martes se agregó a otros episodios recientes de gran escala. Días atrás, Rusia había informado la intercepción de 660 drones ucranianos durante la madrugada del viernes pasado, una de las cifras más altas desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Además, el 18 de junio, Moscú reportó el derribo de cerca de mil aparatos en uno de los ataques más grandes contra la capital desde el comienzo de la guerra.

En los últimos meses, Ucrania aumentó los ataques sobre territorio ruso, incluida Moscú, incluso en áreas ubicadas lejos de la frontera. Según la explicación pública de Kiev, los blancos se concentran sobre todo en infraestructura vinculada al transporte y al almacenamiento de hidrocarburos, con la intención de afectar la capacidad rusa de sostener su ofensiva militar.

El presidente Volodimir Zelensky describió esa política como “sanciones de largo alcance” orientadas a empujar a Putin a negociar el fin de la guerra. Putin, por su parte, admitió el fin de semana que existen “ciertos faltantes” de combustible, aunque dijo que se trata de problemas “no críticos” y sostuvo que no alterarán los planes rusos sobre el este ucraniano.

En paralelo, la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania informó el lunes que las fuerzas rusas mataron a 1.272 civiles y dejaron heridos a otros 6.871 en áreas bajo control del gobierno ucraniano durante el período de seis meses que terminó el 31 de mayo.

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