La preocupación por “El Niño” llevó a la Agencia Federal de Emergencias a poner en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027. La iniciativa reúne a provincias y municipios para seguir la evolución del fenómeno y preparar respuestas ante posibles lluvias intensas, anegamientos y crecidas. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene bajo observación distintas zonas del país, mientras los informes internacionales anticipan que el calentamiento del Pacífico podría ganar fuerza hacia fin de año.
El plan contempla el refuerzo de las alertas tempranas, controles meteorológicos e hidrológicos, la preparación de equipos de rescate y tareas preventivas en rutas y sectores vulnerables. Además, el Instituto Nacional del Agua observa el comportamiento de la Cuenca del Plata para detectar eventuales subas en los ríos.
El Niño mantiene en alerta a los organismos meteorológicos
El Servicio Meteorológico Nacional sigue el desarrollo del evento y señala una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores habituales en algunas regiones. Entre los lugares con mayor seguimiento aparecen sectores del Litoral y de la Cuenca del Plata.
En esas áreas, la continuidad de las lluvias puede favorecer anegamientos y aumentos en el nivel de los ríos. Sin embargo, los especialistas aclararon que la presencia del fenómeno no permite anticipar con exactitud qué ocurrirá en cada provincia.
Las condiciones atmosféricas deberán revisarse semana a semana, ya que la intensidad registrada en el océano Pacífico no alcanza por sí sola para definir los efectos locales ni para establecer lluvias extraordinarias en todo el territorio.
Las proyecciones ubican el momento más sensible hacia fin de año
Las estimaciones citadas sitúan uno de los períodos de mayor intensidad hacia fin de año. Diciembre aparece como un mes relevante por la posibilidad de un aumento importante de las precipitaciones en buena parte del país, aunque ese escenario dependerá de la evolución atmosférica.
El director del SMN, Pedro Di Nezio, indicó que los impactos de mayor importancia podrían sentirse durante el verano y al comienzo del otoño. “Durante el verano, en enero y febrero [se podrían generar las inundaciones], pero los efectos más fuertes de los Niños intensos anteriores se registraron en marzo y abril”, señaló.
La preocupación no permite anticipar impactos iguales en todas las regiones
El meteorólogo Mauricio Saldívar remarcó que el índice RONI, utilizado para medir con mayor precisión la anomalía vinculada con El Niño, no determina por sí mismo el alcance de las consecuencias en cada zona. “Un RONI elevado no determina por sí mismo la magnitud de los impactos regionales”, advirtió.
Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos informó una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte. Para el período octubre-diciembre, calculó un 75% de chances de superar marcas registradas durante las últimas décadas.
Los organismos meteorológicos internacionales mantienen sus observaciones sobre el calentamiento anormal del Pacífico y las proyecciones recientes indican que sus efectos podrían extenderse hasta 2027.

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