Polémica en los corsos de Orán por el vestuario de un bailarín jujeño

Un bailarín jujeño desfiló con un vestuario mínimo en los corsos oranenses y encendió un intenso ida y vuelta entre usuarios salteños en redes sociales.

Un joven bailarín que desfiló casi desnudo en los corsos de Orán quedó en el centro de una fuerte discusión en redes sociales salteñas. El muchacho, que participó del tradicional corso oranense vistiendo solo un conchero, fue filmado por el público y los videos se viralizaron, generando opiniones cruzadas sobre si ese vestuario es adecuado para un espectáculo familiar. El caso se instaló como una de las principales tendencias digitales de las últimas horas en la provincia.

Las imágenes comenzaron a circular en distintas plataformas y, a partir de allí, se multiplicaron los comentarios sobre lo ocurrido en el corso de la ciudad norteña. Mientras un sector de usuarios cuestionó la exposición del cuerpo del joven frente a menores de edad, otros defendieron que este tipo de atuendo es habitual en celebraciones carnestolendas. La controversia dejó a los corsos de Orán bajo la lupa del debate público.

Con el correr de las horas, la discusión dejó de centrarse solo en el bailarín y se extendió al rol de los adultos responsables y a la diferencia de trato entre hombres y mujeres en escenarios similares. El tema escaló al punto de convertirse en uno de los temas más comentados en cuentas salteñas dedicadas a la cobertura de eventos y tendencias.

Quién es el bailarín que desató el debate en los corsos de Orán

Los usuarios no tardaron en identificar al protagonista de los videos. Se trata de Oscar Alberto Paillo, oriundo de San Pedro de Jujuy, quien viajó a participar del desfile carnestolendo en los corsos de Orán. En los distintos registros se lo ve bailando al ritmo de la música, luciendo únicamente un conchero como vestuario en medio de las comparsas que integraban la noche.

Según se difundió en redes, el joven se dedica al entrenamiento con pesas y administra un gimnasio en su ciudad jujeña. Esa información fue repetida en varios comentarios donde se ponderaba el trabajo físico que se observa en su cuerpo. Varios usuarios remarcaron que el físico del bailarín responde a una rutina intensa de gimnasio y disciplina deportiva, algo que para algunos justificaba el tipo de puesta en escena que mostró en el corso.

Tras su paso por el evento oranense, el propio Paillo utilizó sus redes sociales personales para despedirse del público local y anunciar que ya regresaba a San Pedro. “Listo, terminó mi pase por los corsos de Orán, ya cambiado por volver a San Pedro. Gracias a la gente de Orán”, publicó, dando por cerrada su participación y resaltando que para él fue una noche que no va a olvidar. Esa publicación también fue replicada por salteños que seguían comentando el tema.

Críticas por la presencia de niños y defensa del vestuario

El debate estalló con fuerza en los perfiles de InformateSalta, donde se concentró buena parte de las reacciones. Allí, numerosos comentarios expresaron rechazo por el vestuario elegido en los corsos de Orán, poniendo como eje la presencia de chicos en el público. Entre los cuestionamientos más duros se insistió en que un hombre casi desnudo no debería formar parte de un evento considerado familiar, sobre todo en un contexto donde existe preocupación social por la trata y el abuso de menores.

Entre los mensajes críticos se repitieron frases del tipo “Totalmente obsceno en un lugar donde van niños, es impresentable” y también intervenciones que pedían mayor control sobre el contenido del espectáculo. Otros usuarios remarcaron que, a su entender, “En un mundo atravesado por la trata y el abuso a menores, nada de esto debería ser parte de un espectáculo. Un hombre desnudo en espectáculo donde asisten menores no se debería naturalizar”. También se leyeron comentarios que planteaban que “Ni hombres ni mujeres ya se ve bien esto” y llamados a que las familias enseñen a sus hijos a no normalizar este tipo de escenas.

Sin embargo, junto con estas críticas también aparecieron muchas defensas del jujeño. Un grupo importante de personas argumentó que el vestuario de Paillo es coherente con las fiestas carnestolendas y recordaron que en distintos corsos del país se ven trajes similares, tanto en hombres como en mujeres. Varios usuarios remarcaron que la decisión de llevar o no a los chicos al corso de Orán corresponde a cada padre o madre, y que, en ese marco, no veían nada reprochable en la participación del bailarín.

Debate sobre doble vara y repercusión en redes salteñas

Dentro de las opiniones a favor de Paillo, se colaron además cuestionamientos a lo que llamaron una “doble vara” respecto a cómo se juzga a hombres y mujeres. En ese sentido, algunos usuarios se preguntaron: “¿Es normal ver eso en mujeres, pero en hombres no?”. Otros compararon esta presentación con shows donde hay bailarinas con vestuario muy reducido y señalaron: “Claro, pero cuando una mina está en bolas no le pueden decir nada”, en referencia a la distinta reacción social según el género del artista.

También hubo quienes se enfocaron en el impacto visual del cuerpo trabajado del jujeño y el esfuerzo que implica el entrenamiento. “Es un cuerpo muy bien trabajado, los que amamos el gym admiramos el buen trabajo y el resto con esa sonrisa admiran otra cosa”, escribió un usuario, mientras otros optaron por el humor con comentarios como “Caro le habrá salido el vestuario”. De esta manera, las imágenes del bailarín de San Pedro siguieron circulando y acumulando reproducciones, manteniendo a los corsos de Orán entre los principales temas de conversación digital en Salta.

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