El Hospital de Bienestar Animal de Salta organizó guardias especiales para Navidad y Año Nuevo ante emergencias por pirotecnia que afecten a cualquier animal de compañía. El veterinario Pablo Díaz detalló horarios de atención y acercó una serie de consejos prácticos para que perros, gatos y otras mascotas atraviesen las fiestas con menos estrés, menos riesgos de fuga y atención rápida en caso de crisis por ruidos fuertes.
En la previa de las fiestas de fin de año, cuando la pirotecnia vuelve a ser tema de conversación en Salta, el Hospital de Bienestar Animal definió un esquema especial de atención para cualquier animal que sufra una emergencia por ruidos fuertes. El médico veterinario Pablo Díaz precisó cómo funcionarán las guardias y, además, explicó qué pueden hacer las familias antes, durante y después de los festejos para bajar el impacto de los estruendos en perros, gatos y otras especies sensibles.
El servicio público atenderá situaciones urgentes vinculadas con fuegos artificiales, como crisis de pánico, intentos de escape, golpes o quemaduras. Díaz recalcó que la idea central es que quienes conviven con un animal tengan un lugar al cual acudir si se presenta un cuadro grave y, al mismo tiempo, cuenten con pautas claras de prevención para disminuir al máximo los incidentes durante Navidad y Año Nuevo.
Al mismo tiempo, el profesional recordó que en la provincia rige la normativa conocida como “pirotecnia cero”, que restringe los artefactos sonoros más fuertes por su efecto negativo en mascotas y fauna silvestre. Aunque la regulación apunta a reducir los estruendos, el impacto sobre los animales sigue siendo relevante y, por eso, las recomendaciones se enfocan tanto en la prevención como en la consulta veterinaria temprana.
Guardias del Hospital de Bienestar Animal por pirotecnia en Navidad y Año Nuevo
El Hospital de Bienestar Animal fijó horarios específicos para emergencias por pirotecnia en fechas clave de fin de año. Según informó el veterinario Pablo Díaz, el esquema se organizó pensando en los momentos de mayor uso de cohetes y fuegos artificiales. Para el martes 24 de diciembre, la atención será por la mañana, de 8 a 12. Al día siguiente, miércoles 25, se dispuso una guardia de 10 a 12 para recibir casos urgentes.
El mismo dispositivo se repetirá para Año Nuevo, con idéntica franja horaria. El miércoles 31 de diciembre el hospital abrirá también de 8 a 12, mientras que el jueves 1 de enero volverá a trabajar en modo guardia entre las 10 y las 12. De esta manera, se asegura un punto de referencia para quienes necesiten asistencia rápida ante animales lastimados, descompensados o con síntomas severos relacionados con el uso de fuegos de artificio.
Díaz aclaró que el objetivo principal de este esquema es estar disponibles, no solo para atender al animal afectado, sino también para orientar a las familias en situaciones de emergencia. En muchos casos, explicó, las personas no saben cómo actuar frente a convulsiones, parálisis por miedo o lesiones asociadas con intentos de huida, por lo que la intervención profesional en esas primeras horas resulta clave.
El veterinario, que además dirige el Centro de Adopciones Mancilla, remarcó que la atención en estas guardias se centrará en cuadros urgentes. Ante cualquier signo preocupante, recomendó recurrir de inmediato al profesional de cabecera o al Hospital de Bienestar Animal dentro de los horarios establecidos, sin dejar pasar el tiempo ni automedicar con fármacos no indicados.
Cómo afecta la pirotecnia a cada animal y qué señales de alarma vigilar
Díaz explicó que no todos los animales reaccionan igual ante la pirotecnia, pero que hay signos de alarma que requieren consulta veterinaria inmediata. Entre los síntomas más habituales mencionó el aumento brusco de la frecuencia cardíaca y respiratoria, jadeo intenso, temblores, parálisis por miedo, convulsiones y comportamientos desesperados de escape. Estas conductas indican un nivel de estrés elevado y, en algunos casos, pueden terminar en accidentes graves.
El director del Centro de Adopciones Mancilla detalló que, cuando un animal entra en pánico, es frecuente que intente romper puertas, ventanas, rejas o incluso saltar tapias altas para alejarse del ruido. Si logra huir, queda expuesto al tránsito, a peleas con otros perros o a golpes y caídas. Díaz advirtió que algunos incluso intentan agarrar con la boca proyectiles o restos de pirotecnia, lo que puede derivar en heridas profundas o, en situaciones extremas, en la muerte.
Una de las claves del impacto de los estruendos, señaló, está en la sensibilidad auditiva. “El animal tiene el oído tres veces más agudo que una persona. Un perro tiene una frecuencia de 60 megahertz (MHz) y es extremadamente alta”, explicó. Esta particularidad no solo afecta a perros y gatos; también incluye a la fauna silvestre, que percibe los fuegos artificiales como una amenaza directa por la intensidad del sonido y las vibraciones.
Por otra parte, Díaz destacó la importancia de que las mascotas estén correctamente identificadas, sobre todo en estas fechas. Recomendó el uso de collar con una chapa o un elemento similar donde consten, al menos, el nombre del animal y un teléfono de contacto. Según indicó, ese detalle sencillo facilita mucho la devolución en caso de que el perro o el gato se extravíe durante una noche con mucho ruido.
Prevención: ejercicio, refugios y acompañamiento responsable
Para reducir el estrés que provoca la pirotecnia en cada animal, el veterinario insistió en trabajar la prevención desde el mismo día de los festejos. Una de las primeras indicaciones es ayudar a las mascotas a “gastar energía” antes de los horarios de mayor estruendo. Díaz sugirió realizar paseos largos y juegos durante la tarde de Navidad y Año Nuevo, siempre antes de que empiecen los fuegos artificiales más fuertes, de modo que el animal llegue más relajado a la noche.
Además del ejercicio, recomendó preparar dentro de la casa un lugar específico donde el animal pueda sentirse a resguardo. La propuesta es elegir una habitación tranquila, reducir al máximo la entrada de sonidos del exterior, poner música suave, dejar agua fresca, algo de comida y juguetes, y sobre todo permanecer cerca. “Después destinar un cuarto para el animal para que se sienta cómodo, insonorizar la zona, poner música tranquila, comida o algún juguete que le guste y estar presente”, detalló.
El acompañamiento humano, sin embargo, debe ser equilibrado. Díaz remarcó que, aunque es importante no dejar a la mascota sola, también es un error reaccionar de manera exagerada ante cada estruendo. “Tampoco hay que sobreprotegerlos porque uno afianza los miedos a la pirotecnia y es necesario que los animales sientan que no pasa nada”, afirmó. La recomendación es mostrarse calmo, hablar en tono normal y evitar caricias compulsivas que refuercen el temor.
Para quienes quieran avanzar un poco más allá en la prevención, el equipo del Centro de Adopciones Mancilla trabaja con técnicas de desensibilización sonora. Este método se basa en reproducir ruidos similares a los fuegos artificiales a un volumen moderado, sin que el animal se altere, y acompañar esa situación con juegos o experiencias agradables. “Se basa en reproducir ruidos pirotécnicos a un volumen acorde a que el animal no se altere y jugar con el animal, que le pasen cosas positivas. Al otro día aumentamos el volumen y de esa forma desensibilizamos al animal para que se acostumbre a ese ruido”, explicó el profesional.
Como ejercicio sencillo para hacer en casa, Díaz mencionó la posibilidad de colocar alimento balanceado dentro de globos y permitir que la mascota los reviente para acceder al premio. De esta manera, el estallido se asocia a un juego y a algo positivo, lo que ayuda a que el ruido deje de percibirse solamente como una amenaza y se convierta en parte de una experiencia controlada.
Medicación y alternativas terapéuticas para mascotas sensibles
Respecto del uso de fármacos frente al miedo a la pirotecnia en cada animal, el veterinario fue tajante al desaconsejar los sedantes sin supervisión profesional. “No hay que utilizar sedantes, porque lo único que hace es inmovilizar al paciente. Es un acto de crueldad. Los animales sienten pánico o fobia, pero no pueden movilizarse”, enfatizó. Según Díaz, este tipo de productos no resuelve el miedo y puede empeorar el cuadro al dejar al animal consciente del ruido, pero sin capacidad de reacción.
Como alternativa, planteó el uso de tranquilizantes o ansiolíticos siempre bajo control veterinario, con la dosis adecuada para cada caso y según el historial clínico de la mascota. Además, mencionó terapias complementarias como la homeopatía o las flores de Bach, que algunos profesionales utilizan como apoyo en animales especialmente sensibles a los estruendos.
Las recomendaciones de Díaz, brindadas en diálogo con el diario El Tribuno, apuntan a combinar preparación previa, acompañamiento responsable, identificación adecuada y, cuando hace falta, intervención médica oportuna. De esta forma, se busca atravesar las fiestas de fin de año con la menor cantidad posible de incidentes vinculados a la pirotecnia y al impacto de los ruidos en los animales domésticos y silvestres.

