Petróleo y tráfico en el estrecho de Ormuz: qué cambió tras el repunte de buques

Los cruces crecieron en las últimas horas, pero especialistas y organismos marítimos advierten que la circulación todavía está lejos de una normalidad plena.

El petróleo bajó hasta valores previos a la guerra al mismo tiempo que el tráfico de buques mostró una recuperación en el estrecho de Ormuz, una vía clave para la energía mundial. Según funcionarios de Estados Unidos citados el jueves, al menos 20 millones de barriles salieron por ese paso marítimo en las últimas 24 horas. Aunque hubo más cruces y una mejora visible frente a semanas anteriores, especialistas y organismos del sector remarcaron que la circulación todavía sigue limitada, con controles estrictos de Irán, rutas dispersas y riesgos que continúan afectando la navegación.

El movimiento más fuerte se observó después de semanas marcadas por la interrupción parcial de los flujos marítimos. Esa caída de la actividad había empujado al crudo hacia arriba, pero ahora la mayor circulación ayudó a descomprimir los precios internacionales. De todos modos, el escenario sigue lejos de una normalidad completa, porque la operatoria aún depende de autorizaciones selectivas y de corredores vigilados.

La situación se da en una zona estratégica: por el estrecho de Ormuz suele pasar cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas. Por eso, cada freno o reactivación en ese punto tiene impacto directo en los mercados energéticos y también en la economía global.

El petróleo retrocedió por la mejora del tránsito marítimo

La baja del petróleo quedó atada al repunte de la actividad naval en el estrecho. Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, señaló que los envíos por esa ruta se acercan a los niveles previos a los ataques que, el 28 de febrero, iniciaron Estados Unidos e Israel contra Irán. Desde entonces, el conflicto alteró el funcionamiento habitual del corredor y tensó a los mercados.

En ese marco, los datos de la firma Kpler marcaron que el miércoles hubo 70 cruces confirmados de buques. Fue el número más alto desde que Irán cerró el estrecho el 1 de marzo. Dentro de ese total, al menos 56 fueron buques de carga, entre ellos petroleros, embarcaciones de gas y naves dedicadas al traslado de graneles secos, como fertilizantes.

La tendencia continuó el jueves. Hasta el mediodía ya habían pasado 15 buques de carga, una cifra superior al promedio de 10 cruces diarios registrado entre el 1 de marzo y el 14 de junio. Ese último día, Irán y Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento para iniciar negociaciones orientadas al fin de la guerra.

En paralelo, también hubo una señal concreta en otro segmento del comercio marítimo. Según AXSMarine, el miércoles los graneleros alcanzaron por primera vez desde el cierre el nivel de 2025, con 22 cruces. Aun así, esa mejora no alcanzó para hablar de recuperación total, porque distintas fuentes coincidieron en que el movimiento sigue cerca de la mitad de lo habitual en tiempos de paz.

El tráfico en el estrecho de Ormuz sigue bajo vigilancia y con rutas múltiples

A pesar del repunte, la circulación no volvió a una dinámica estable. Los barcos que salen del Golfo están usando caminos distintos, algo que, según analistas del sector, refleja una operatoria todavía desordenada. Esa dispersión complica la lectura del tránsito y confirma que la reactivación es parcial.

Richard Meade, editor jefe del diario marítimo Lloyd’s List, describió cómo sigue funcionando el esquema actual. “Irán continúa gestionando estrictamente las rutas del norte, emitiendo lo que hemos escuchado son permisos selectivos y acuerdos de paso escalonado”, dijo. Esa definición expone que, aunque hay más movimiento, el control operativo continúa muy concentrado.

Irán reforzó esa postura el jueves. La Guardia Revolucionaria comunicó a los buques que deben ajustarse a las rutas definidas por Teherán y consideró “inaceptables y peligrosas” las nuevas rutas marítimas no coordinadas con las autoridades iraníes. La advertencia apareció después de que Omán anunciara corredores temporales de navegación a través del estrecho, en coordinación con la agencia marítima de Naciones Unidas.

Teherán fue más allá y sostuvo que las embarcaciones que no respeten esas disposiciones “serán interceptados”. En esa misma línea, Meade advirtió: “Los buques no iraníes que dependan del corredor sur omaní bajo monitoreo de la Marina de EEUU no deberían confundir esto con ningún tipo de normalidad”.

Persisten incidentes y avanza la salida de tripulaciones atrapadas

La mejora en la navegación convivió además con nuevos episodios de riesgo. El jueves, un buque de carga fue dañado por un “proyectil desconocido” en el estrecho de Ormuz, según informó la agencia marítima británica UKMTO. El organismo agregó que no hubo víctimas reportadas por ese hecho.

Mientras tanto, siguió en marcha un operativo para sacar de la zona a marineros que habían quedado inmovilizados por el conflicto. Un plan encabezado por la ONU para evacuar a unos 11.000 tripulantes atrapados en el Golfo comenzó el martes por la noche. La Organización Marítima Internacional indicó que, desde el 23 de junio, 57 buques con alrededor de 1.100 tripulantes cruzaron el estrecho bajo ese esquema.

También hubo novedades desde el sector privado. La naviera Maersk informó que dos de sus buques salieron del Golfo entre el miércoles y el jueves, aunque otros tres continúan atrapados. Al mismo tiempo, la Marina británica señaló que embarcaciones europeas de desminado se dirigen a la región para retirar las minas que bloquean una navegación segura en el corredor principal del estrecho y que ya cruzaron el mar Rojo.

Leer más:

Más noticias: