Mundial 2026: la perseverancia de un periodista venezolano para entrevistar a Messi

El periodista venezolano cubre la Copa del Mundo con un medio propio y relató los obstáculos y apoyos que encontró en la zona mixta.

La historia de un periodista venezolano en el Mundial 2026 tomó fuerza en las últimas horas por una entrevista con Messi que, según contó, llegó después de mucha espera y una decisión simple: quedarse en el lugar indicado hasta que apareciera la chance. Emanuel “Manu” Gutiérrez, de 30 años, cubre el torneo con un medio independiente propio en Estados Unidos y trabaja desde la zona mixta, donde también habló con otras figuras. Su relato sumó repercusión por el modo en que arma cada cobertura, por los obstáculos físicos que enfrenta y por el crecimiento que viene teniendo en redes.

Gutiérrez se mueve en silla de ruedas por una parálisis cerebral motriz diagnosticada en la infancia. Desde ese lugar desarrolla una tarea diaria en uno de los espacios más exigentes del torneo, con acceso a sectores reservados para la prensa y con una dinámica que depende de segundos, movimientos y oportunidades que no siempre se repiten. En ese contexto, explicó cómo fue el momento en que pudo acercarse a Lionel Messi, una de las figuras más buscadas de la competencia.

“Vos preparas el lugar. Decidis estar ahí, esperar dos horas. La perseverancia”, resumió al explicar el método que usó para lograr esa nota. La frase terminó sintetizando no solo una cobertura puntual, sino también buena parte de su recorrido profesional. En esta Copa del Mundo, además, su trabajo llamó la atención más allá de los resultados porque consiguió entrevistas, amplió su audiencia y dejó ver el detrás de escena de una rutina marcada por la constancia.

La espera fue la clave para llegar a Messi

Lejos de mostrar una estrategia rebuscada, Gutiérrez contó que la base de esa cobertura fue aguantar en el puesto y sostener la expectativa. En la zona mixta del Mundial, donde los futbolistas pasan luego de los partidos y el contacto con la prensa suele ser breve, la paciencia puede definir una jornada entera. En su caso, esa espera terminó con una de las notas más buscadas por cualquier cronista deportivo.

También explicó que, aunque en esta edición del torneo decidió moverse con menos rigidez, no siempre trabajó de esa manera. “En este mundial he dejado que todo fluya”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la primera vez que entrevistó a Messi había preparado todo con mucha anticipación. “Cuando entrevisté a Messi la primera ocasión, antes del mundial, sí la preparé todo. Porque tenía nervios de que si me tocaba entrevistarlo me quedara sin palabras o se me nublara la mente. Porque como todos, yo primero fui, antes que periodista, fui hincha, fui fanático de Leo”.

Esa combinación entre planificación y reacción rápida aparece como una constante en su manera de cubrir. Aunque deja margen para lo que pueda pasar en cada jornada, entiende que ciertas oportunidades requieren llegar con ideas claras. En un torneo de esta magnitud, donde conviven decenas de medios y cada segundo vale, esa preparación puede marcar la diferencia entre una nota conseguida y una ocasión perdida.

El periodista venezolano trabaja con una dificultad extra en la zona mixta

Uno de los puntos más sensibles de su testimonio tuvo que ver con el lugar desde donde realiza la cobertura. Gutiérrez explicó que, por estar en silla de ruedas, queda más abajo en el campo visual de los jugadores. Eso hace que, muchas veces, los futbolistas ni siquiera lleguen a verlo en medio del movimiento, las cámaras, los pedidos y el ruido habitual de la zona mixta.

“Estoy en mi silla de ruedas. Obviamente, estoy en un nivel mucho más abajo. En el campo visual del futbolista muchas veces no me ve. Entonces, ese gesto que tuvo Nicolás fue tremendo para que Leo me pudiera ver”, señaló, al recordar el apoyo que recibió del jefe de prensa de la selección argentina. Ese detalle resultó determinante para que el capitán argentino advirtiera su presencia y pudiera concretarse el intercambio.

El episodio mostró una dificultad concreta del trabajo cotidiano en el terreno. No se trata solo de conseguir una pregunta o de encontrar el momento exacto, sino también de superar limitaciones físicas dentro de un espacio diseñado para un ritmo alto y poco margen de maniobra. Aun así, Gutiérrez logró instalarse en ese circuito y sostener una cobertura propia en una competencia seguida en todo el mundo.

En esa misma tarea, además de Messi, pudo dialogar con otros nombres fuertes del fútbol internacional, entre ellos Jude Bellingham. Ese acceso a protagonistas de primer nivel ayudó a que su contenido circulara más en plataformas digitales y alcanzara audiencias nuevas, incluso fuera del público que ya lo seguía por sus trabajos anteriores.

De la vocación temprana a un medio propio en Estados Unidos

Su vínculo con el fútbol, según relató, empezó muy temprano. “Desde muy pequeño, me encanta el fútbol. Mi papá es muy aficionado al fútbol y yo antes de ver caricaturas o programas infantiles, prefería poner un partido de fútbol”, dijo. Aunque su condición física no le permitió practicar deportes, eso no modificó el interés que sentía por ese mundo ni la decisión de mantenerse cerca de la pelota desde otro lugar.

La idea de dedicarse al periodismo apareció en la adolescencia. Contó que un amigo vinculado al oficio lo empujó a mirar ese camino como posibilidad laboral. “Desde que yo tenía como trece o catorce años empecé a buscar seminarios de periodismo deportivo”, recordó. Más tarde, a los 15 años, comenzó como productor de radio en su ciudad natal, paso que marcó el arranque formal de su carrera.

Luego siguió su recorrido entre Venezuela y Estados Unidos. En 2016 dejó su país y, pese a esa situación, pudo completar sus estudios universitarios. “En 2021 apenas yo me gradúo de periodista en una universidad en Venezuela, pero yo estudiando desde aquí, de Estados Unidos, porque en 2016 tuve que dejar el país y eso fue tremendo, porque por la situación que había en Venezuela, eléctrica, humanitaria, las notas no llegaban, los trabajos se perdían”, relató.

Después de no encontrar lugar en otros espacios, en 2023 abrió su propio medio independiente. Esa decisión le permitió acreditarse para la Copa América de 2024 y, a partir de allí, sumar nuevas coberturas ligadas al calendario internacional. Entre ellas mencionó el sorteo del Mundial y la actual Copa del Mundo 2026, donde su tarea ganó una visibilidad mayor.

El apoyo de su padre y el público argentino empujan la cobertura

En el trabajo diario durante el Mundial, su padre ocupa un rol central. Gutiérrez explicó que lo acompaña y colabora en tareas esenciales para registrar el material. “Cumplirlos al lado de mi padre y que mi padre sea un espectador en primera fila y sea protagonista, porque tengo que decir que mi padre es un hombre, ya de 56 años. Él no está muy dado a la tecnología. Es primera vez que él tiene que grabar, tiene que filmar, pero ha hecho el esfuerzo de ir aprendiendo y quién diría que sus grabaciones llegarían al punto que están llegando”, expresó.

Ese sostén forma parte de la estructura con la que logra cumplir una cobertura exigente y permanente. Mientras él accede a sectores restringidos con su acreditación, el material se registra, se ordena y después circula por redes, donde su audiencia creció de manera sostenida. En ese avance, Argentina tiene un peso importante, según contó el propio periodista.

“El 40% de nuestras redes es de público argentino, a pesar de que soy venezolano. Me han abrazado muchísimo en su país y eso lo valoramos, lo cuidamos con mucha responsabilidad”, dijo en Infobae en Vivo A las Nueve. También señaló que recibió interés y respaldo de colegas de distintos países. Entre esos apoyos, mencionó: “Marcelo Tinelli, que también está trabajando ahí con ustedes en Infobae me ha apoyado muchísimo. Y en Infobae como tal, fue uno de los primeros también que me entrevistó, así que le, le guardo mucho cariño”.

En paralelo con su tarea periodística, Gutiérrez dejó una mirada sobre el seleccionado argentino. “Argentina el otro día ante Egipto mandó un mensaje muy importante. Si bien es cierto, el juego es un factor clave y obviamente sabemos que Argentina no está todavía en el tope de sus condiciones futbolísticas. Yo creo que mandó un mensaje clave y es que para eliminar a Argentina no basta con tirarlo una ni dos veces a la luna, sino que hay que literalmente arrancarle el corazón”. Luego agregó: “Arrancarle el corazón a un campeón es tremendo. Y lo valoro muchísimo porque este grupo de jugadores lo ha ganado todo. Ha ganado el mundial, ha ganado la Copa América dos veces, la Finalísima, ha quedado primero en las eliminatorias y aun así este equipo no se sacia, no se llena y eso es muy peligroso”.

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