“Pato” Gentilini falleció a los 94 años y la noticia fue confirmada por el Ente Cultural de Tucumán y el Instituto Nacional de la Música. El pianista, guitarrista, compositor y arreglador era considerado un emblema de la música popular del norte, con una obra atravesada por zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y tangos. Su familia lo despidió el miércoles mediante un aviso publicado en La Gaceta de Tucumán, mientras distintas instituciones recordaron su aporte al cancionero argentino.
Luis Víctor Gentilini nació el 14 de septiembre de 1931 en Catamarca, aunque desde chico se afincó en Tucumán. A comienzos de los años 50 eligió esa provincia como su lugar de pertenencia y desde allí desarrolló una actividad musical sostenida durante más de siete décadas.
Su camino fue el de un músico formado por cuenta propia. Aprendió guitarra y piano, y con esos instrumentos armó un repertorio amplio, donde convivieron el folklore, el tango y otras expresiones populares. Además de componer, también hizo arreglos, dirigió grupos y participó como intérprete en distintas formaciones.
Un cancionero de más de 130 obras en la música argentina
El catálogo de Gentilini supera las 130 composiciones. Entre sus títulos más conocidos figuran “La calladita”, “Ojos de tigre”, “Zamba para los amigos de la noche”, “Chacarera del angelito” y “Responso por milonga”. Esas piezas circularon en discos, peñas, festivales y conservatorios.
Varias de sus canciones fueron grabadas o difundidas por artistas de fuerte presencia en la música argentina. Entre ellos aparecen Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Los Trovadores del Norte, Buenos Aires 8, Melania Pérez, Lorena Astudillo y Nadia Larcher, según los nombres vinculados a la circulación de su obra.
Su producción también tuvo un espacio particular a través del Proyecto Pato, una iniciativa dedicada a acercar su universo musical a públicos de Buenos Aires y de San Pablo, Brasil. De esa manera, sus composiciones salieron del circuito tucumano y llegaron a otros escenarios sin perder el vínculo con el norte argentino.
El norte argentino como raíz de su repertorio
Gentilini trabajó junto a letristas y poetas como Lucho Díaz, José Augusto Moreno, Luis Alberto Sánchez Vera y Manuel J. Castilla. Esas colaboraciones unieron sus melodías con textos que luego integraron canciones premiadas a nivel nacional y parte de un cuerpo musical más amplio.
Una porción importante de ese material fue reunida en la publicación Toda vida y llena de alma, que compiló 120 piezas con partituras y registros sonoros. En ese repertorio aparecen zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y tangos, géneros que abordó tanto desde la escritura como desde la interpretación.
Grupos, vínculos y reconocimientos en Tucumán
En Tucumán, Gentilini compartió espacios con poetas, cantores y músicos. Una de sus relaciones artísticas más mencionadas fue la que mantuvo durante más de treinta años con Atahualpa Yupanqui. También reconoció como maestros al pianista Eduardo Cerúsico y al cantautor Rolando “Chivo” Valladares.
Con Valladares grabó y se presentó durante años, en una búsqueda ligada a la identidad del noroeste argentino. Esa misma línea apareció en los grupos que fundó, integró o dirigió, como Huayna Sumaj, su conjunto vocal, y La Salamanca, una formación instrumental que combinó instrumentos tradicionales del folklore con otros de orquesta sinfónica.
Otro de sus proyectos fue Matamba, cuarteto formado por piano, voz, guitarra y contrabajo. Además, integró Los Shalacos y Portal y sus Cumpas, nombres asociados a la escena musical del norte. En todos esos espacios alternó tareas de intérprete, arreglador y director.
Su trayectoria también llegó al cine documental. El realizador Martín Páez de la Torre le dedicó Don Luis Víctor Gentilini, una película centrada en su recorrido, su forma de trabajar y su pensamiento musical.
La Universidad Nacional de Tucumán le otorgó la “Mención de Personalidad Ilustre de la Cultura” por una carrera que superó el medio siglo de actividad ininterrumpida. Tras conocerse su muerte, el INAMU y el Ente Cultural de Tucumán difundieron condolencias y señalaron su aporte al patrimonio musical argentino.
Su esposa Gloria, sus hijas Leda y Diana, y su nieta Martina lo despidieron el miércoles con un aviso publicado en La Gaceta de Tucumán: “Buen viaje, Ángeles Músicos te acompañan”.

