Pato Fillol habló este miércoles en la Feria del Libro de Buenos Aires sobre una decisión personal que lo atraviesa de lleno: volvió a estudiar a los 75 años para completar una etapa que, según explicó, le había quedado pendiente desde hacía décadas. El exarquero de la Selección argentina campeona del mundo en 1978 contó que retomó el secundario, recordó que en diciembre de 2025 rindió Geografía y sacó 10, y remarcó que estudiar hoy forma parte de su búsqueda de superación. Lo hizo durante el VII Seminario de Innovación Educativa organizado por Ticmas, donde también habló del vínculo entre deporte, cultura y formación.
La exposición del exfutbolista tuvo como eje una experiencia íntima, pero a la vez pública por el mensaje que decidió compartir. Fillol explicó que volver a las aulas no fue una ocurrencia repentina, sino una determinación madurada durante muchos años. En su intervención, sostuvo que siempre sintió esa ausencia en su vida, incluso en el momento de mayor reconocimiento dentro del fútbol profesional.
Durante la charla, también repasó situaciones vividas en distintos viajes, su paso por la docencia en el deporte y el acompañamiento que recibe en esta nueva etapa. A lo largo del encuentro insistió con una idea central: “Hoy me quiero superar como persona. Por eso estudio”. Esa definición resumió el sentido que, según dijo, tiene hoy su regreso al estudio.
Pato explicó que estudiar era una deuda personal que arrastraba desde hacía años
El exarquero contó que esa cuenta pendiente lo acompañó durante buena parte de su vida. Según relató, el faltante se hizo todavía más evidente cuando llegó al fútbol profesional, ya que su carrera lo llevó a recorrer distintos países y ahí sintió con más fuerza las limitaciones de no haber completado sus estudios. “Era una deuda que sentí siempre. Me faltaba algo. Y cuando llegué al fútbol profesional, más todavía”, señaló.
En ese mismo sentido, recordó que muchas veces, en medio de los viajes, quedaba atravesado por una sensación incómoda al momento de comunicarse. “Gracias al fútbol recorrí el mundo y en muchos países me sentía incomunicado. Salía, quería hablar, preguntaba, me ayudaban, pero era una experiencia fea”, dijo. Para Fillol, esa vivencia también influyó en la decisión que hoy lo encuentra nuevamente vinculado con los libros, los apuntes y los exámenes.
Lejos de presentarlo como un gesto simbólico, Fillol habló de una decisión concreta, asumida con disciplina. Explicó que su familia conocía desde hace tiempo ese deseo postergado y que, si bien nunca lo empujó a retomarlo, sí lo acompañó cuando finalmente lo hizo. “Mi familia sabía que tenía esa asignatura pendiente. Nunca me presionaron, nunca me exigieron. Me respetaron. Así que cuando decidí retomar el estudio el año pasado, obviamente se emocionaron y me apoyaron. Y ahí estamos, en un nuevo desafío. Tengo 75 años, pero me autoconvencí mentalmente con una frase: nunca es tarde. Nunca es tarde”, afirmó.
En su exposición, además, ligó esa búsqueda personal con el mensaje que durante años les dio a chicos y jóvenes en los distintos espacios donde trabajó. Después de su etapa como futbolista, explicó que se dedicó a la docencia y que esa experiencia también lo enfrentó con lo que él sentía como una falta propia. Por eso insistía en remarcar el valor de la educación como una herramienta concreta para crecer en distintos planos de la vida.
A los 75 años, Fillol contó cómo fue el examen con el que empezó esta nueva etapa
Uno de los momentos más precisos del relato tuvo que ver con su primer examen. Fillol detalló que en diciembre de 2025 rindió Geografía y obtuvo un 10. Según indicó, la prueba tenía veinte preguntas y logró contestar bien diecinueve. Más allá del resultado, remarcó el esfuerzo previo y la concentración que necesitó para afrontar esa instancia después de tantos años fuera del sistema educativo.
“La primera materia, que fue Geografía, tenía veinte preguntas. Me concentré, trabajé, estudié y respondí bien diecinueve. En ese momento me dije que todas las materias iban a ser así. A algunas no las iba a aprobar, pero si me caigo, me levanto. Yo voy a seguir”, afirmó. En esa misma línea, sostuvo que no espera un recorrido sin tropiezos y que, si en alguna materia no le va bien, volverá a intentarlo.
El exarquero describió incluso cómo fue la escena puntual del examen. Contó que le acercaron una computadora, le presentaron las preguntas y luego sus acompañantes se alejaron unos metros. En algunos pasajes, según relató, tuvo dudas y demoró respuestas. “Cuando llegó el día del examen, me dejaron con la computadora. Me pusieron las veinte preguntas y se fueron a diez, quince metros. Empecé y había preguntas con las que se me complicaba. Ellos se daban cuenta de eso porque yo no respondía. Entonces se me acercaron y me dijeron: ‘Hacé memoria, que las estudiamos’”, recordó.
También aclaró que esa ayuda no consistió en darle las respuestas, sino en empujarlo a recuperar lo aprendido. “No me decían la respuesta, me decían que hiciera memoria. Bueno, me esforcé y fue una cosa importante, porque de veinte respondí diecinueve. Gracias al esfuerzo y a la ayuda que tuve de ellos —en el buen sentido de la palabra—, lo hice. Me exigieron, me forzaron a estudiar, a pensar”, expresó.
Esa experiencia, de acuerdo con sus palabras, reforzó una convicción que ya traía desde antes: abandonar no es una opción. Fillol señaló que habló con personas mayores que habían intentado retomar los estudios y que varias le advirtieron sobre la dificultad del proceso. Algunas, dijo, incluso le contaron que habían dejado. Frente a eso, remarcó: “A mí esa palabra no me gusta”.
El exarquero vinculó estudiar con su historia en el fútbol y con una idea de superación
En otro tramo de su participación, Fillol relacionó su presente como estudiante con la lógica que marcó su carrera deportiva. Sostuvo que, aun cuando alcanzó la cima en 1978 con la consagración mundial, eso no le alcanzaba como punto de llegada. “Y en mi mejor momento, que fue aquella gesta maravillosa del 78, cuando la prensa del mundo te catalogaba como el mejor, me di cuenta de que eso no me convencía, no me movilizaba. A mí lo que me movilizaba era enriquecer ese logro, y eso lo podía conseguir en el próximo partido, en el próximo campeonato”, afirmó.
Esa misma idea la aplicó al presente. Según expresó, estudiar tiene para él un sentido parecido al entrenamiento y a la competencia: exige constancia, tolerar los errores y volver a intentarlo. De hecho, retomó una frase que escuchó muchas veces durante su carrera para explicar el valor del esfuerzo detrás de los resultados. “Muchos, en su momento, me decían: ‘Qué suerte que tenés, la pelota te pega en la pierna, en la cabeza, en la mano’. Y yo les contestaba: ‘Sí, cuanto más trabajo y más me cuido, más suerte tengo’”, relató.
Además, Fillol puso el foco en la relación entre educación y deporte. Allí recordó la influencia de César Luis Menotti y una idea que, según dijo, le quedó marcada desde hace años: “el fútbol y la cultura van de la mano”. A partir de eso, subrayó que la formación enriquece a cualquier persona, aunque remarcó especialmente el caso de los deportistas, que muchas veces deben tomar decisiones bajo presión y atravesar etapas de alta exigencia mental.
También habló de su experiencia acompañando jugadores jóvenes, sobre todo en momentos difíciles como el recorte de listas o la frustración por quedar afuera de una convocatoria. Mencionó su trabajo junto a José Pekerman y señaló que en esos procesos era habitual ver a chicos afectados por esa situación. “Era muy duro. Lloraban, los pibes. Decían que iban a dejar el fútbol. Era algo fuerte, duro que uno lo vivía como padre, como maestro, como docente”, describió.
Sobre ese punto, reconoció que en su tiempo como futbolista no existía el acompañamiento profesional que hoy tienen muchos planteles. Aun así, explicó que él procuraba dialogar con los jugadores desde su experiencia personal. “Pero igualmente, sin haber estudiado psicología, yo pedía hablar con el chico porque tenía la psicología del vestuario, la psicología de la competencia, la psicología del perder y el ganar. Con la mínima capacidad que tenía, los ayudaba con un par de palabras, marcándole situaciones que no leí ni vi, sino que me tocaron vivir”, expresó.
Dijo que su mensaje no es solo para los jóvenes, sino también para la gente mayor
Uno de los ejes más repetidos por Fillol fue el alcance de lo que busca transmitir con su propia historia. Explicó que, desde que retomó los estudios, empezó a recibir mensajes de personas mayores que se sintieron identificadas. Por eso remarcó que no quiere hablarle únicamente a los chicos, sino también a quienes dejaron la escuela hace años y todavía piensan en volver.
“Cuando tomé la decisión de volver a estudiar, recibí —y recibo— muchos mensajes de gente mayor. Por eso, no quiero que mi mensaje sea solamente para los chicos, sino también para la gente mayor”, dijo. Esa precisión apareció acompañada por otra definición tajante sobre el valor que le asigna a la formación. “Yo creo que la gran salvación cultural a nivel mundial es estudiar. Si dejaste el estudio, volvé al estudio. No tenemos otra alternativa. Sin eso, no sos nadie”, sostuvo.
En ese marco, Fillol también hizo una referencia a su propia biografía. Dijo que el fútbol fue decisivo en su vida porque le permitió salir adelante gracias a sus condiciones bajo los tres palos, pero dejó planteada una pregunta sobre qué habría ocurrido sin esa oportunidad. “A mí me salvó el fútbol porque atajaba bien y pude triunfar. Pero si no hubiera tenido la pelotita de fútbol, ¿qué hubiese hecho?”, planteó.
Ya hacia el final, el exarquero comentó que le gustaría llevar este mensaje a distintos lugares una vez que complete su formación. “Me gustaría, una vez que me reciba, recorrer mi país y, por qué no, el mundo, llevando ese mensaje. No hay otra opción en la vida que no sea el estudio”, afirmó.
La charla incluyó además una breve mirada sobre la Selección argentina y el próximo Mundial. Allí pidió no adelantarse con festejos y advirtió sobre las particularidades logísticas del torneo que se jugará en Canadá, Estados Unidos y México. “No hay que festejar antes, pero sí podemos tener esperanza de repetir. Si festejás antes, estás subestimando al rival, y al rival nunca hay que subestimarlo”, respondió.
Sobre el equipo argentino, Fillol sostuvo: “Pasaron tres años desde la epopeya de Qatar, en que fuimos campeones del mundo por tercera vez, y en todos los partidos que se jugaron, la selección me representó. La veo como una selección con hambre de gloria. Ya tuvieron la gloria, pero igual quieren”. Y al referirse a la competencia que viene, agregó: “Esta va a ser una competencia muy distinta a Qatar. Ahora se juega en tres países: Canadá, Estados Unidos y México. Las distancias son largas y en el recorrido perdés un día de descanso; en un campeonato tan competitivo y tan corto, ese día es fundamental”.

