Vecinos de los barrios Palo Marcado y Los Tarcos, en Cerrillos, contaron que los paradores donde los pasajeros esperan los colectivos de Saeta sobre la avenida senador Armando Caro, conocida como Camino a Colón, están sin techo, con yuyos altos y sin resguardo frente al sol o la lluvia, lo que genera molestias diarias en esta zona de Cerrillos. Según relataron, el problema se repite desde hace meses y afecta a quienes usan el servicio todos los días, sobre todo en los horarios de mayor movimiento.
En ese tramo de la avenida funcionan seis paradores para los colectivos de Saeta, clave para el traslado de los vecinos de Cerrillos hacia Colón y otros puntos del Valle de Lerma. Sin embargo, casi ninguno ofrece refugio adecuado para los pasajeros que deben aguardar el servicio, incluso en días de calor intenso o de lluvias fuertes.
Los testimonios reunidos en la zona apuntan a la falta de mantenimiento en los paradores y en la ciclovía cercana, donde los pastizales avanzan sobre la vereda y complican el paso peatonal. Los residentes remarcan que la situación se sostiene desde hace tiempo y que ya realizaron distintos reclamos por el estado del lugar.
Paradores sin techo y cubiertos de pastizales en Cerrillos
De los seis paradores instalados sobre la avenida senador Armando Caro, cinco solo tienen el cartel que marca la parada, sin estructura, techo ni bancos para los pasajeros. En la práctica, funcionan únicamente como puntos de referencia para el chofer, pero no ofrecen ninguna protección para quienes esperan el colectivo en Cerrillos.
El tercero de estos paradores, según describieron los vecinos, llegó a tener cubierta, pero “hace largo tiempo” la perdió y nunca fue reemplazada. Hoy la pequeña base que queda en el lugar está casi tapada por los yuyos, lo que obliga a los pasajeros a pararse directamente sobre la banquina o en medio de la vegetación alta mientras aguardan las unidades de Saeta.
Los habitantes de Palo Marcado y Los Tarcos remarcan que este cuadro se repite a lo largo de varios metros de la avenida, en un sector con tránsito constante de colectivos, autos y ciclistas. La combinación de paradores sin techo y pastizales crecidos transforma la espera en un momento incómodo, sobre todo cuando las temperaturas son extremas o se desatan chaparrones repentinos.
Pasajeros de Saeta afectados por la falta de desmalezado
Juanita, vecina de Palo Marcado que todos los días toma el colectivo de Saeta rumbo a Colón en las primeras horas de la mañana, relató cómo cambió el escenario para los pasajeros en esa parada sobre la avenida. “Hasta hace unas semanas, nos cubríamos del sol y la lluvia, bajo las ramas de una morera pero ahora los pastos altos no no permiten pasar hasta el árbol”, contó, al remarcar que la única sombra disponible también quedó inutilizada por el avance de los yuyos.
Otros usuarios coinciden en que el crecimiento del pasto no solo deja sin resguardo a quienes esperan el transporte, sino que además reduce la visibilidad y complica el acceso desde la ciclovía y las veredas cercanas. De este modo, cada jornada laboral o escolar comienza con una espera incómoda y, en muchos casos, bajo el sol directo.
Vecinos cuidan las veredas pero reclaman mantenimiento en los refugios
Según explicaron los residentes de Palo Marcado y Los Tarcos, son ellos mismos quienes se organizan para cortar el pasto frente a sus casas y mantener despejadas las veredas linderas a la avenida senador Armando Caro. Sin embargo, señalan que el parador y su entorno inmediato forman parte del área de servicios de la Municipalidad de Cerrillos, por lo que entienden que el mantenimiento de esos sectores depende de esa repartición.
Los vecinos mencionan que la situación de los paradores se suma al estado de la ciclovía paralela a la avenida, donde también se observa pasto alto y falta de limpieza en distintos tramos. Aseguran que esta combinación genera una imagen de abandono en una vía muy utilizada por pasajeros, peatones y ciclistas de Cerrillos.
De acuerdo con los testimonios recogidos en la zona, los residentes vienen advirtiendo desde hace meses sobre el deterioro de estos espacios, poniendo el foco especialmente en el uso cotidiano que hacen de ellos los pasajeros del transporte público. Hasta el momento, el panorama de los seis paradores sobre la avenida senador Armando Caro continúa sin modificaciones visibles.
Información extraída de: Diario El Tribuno

