Más de 300 en motociclistas se disfrazaron de Papa Noel y coparon las calles de Salta

La papanoeliada motera volvió a convocar a cientos de motociclistas disfrazados de Papá Noel en Salta capital. Más de 300 motos decoradas y conductores con trajes rojos recorrieron durante varias horas distintos barrios y cerraron la jornada solidaria en la plaza 9 de Julio, donde familias y chicos esperaban para recibir golosinas y sacarse fotos.

La ciudad de Salta vivió una nueva edición de la papanoeliada motera, el evento solidario que ya se instaló como clásico navideño y que reunió este año a más de 300 motociclistas vestidos de Papá Noel. La caravana salió desde el Aeroclub, pasó por diferentes zonas del norte y del sur de la capital y terminó cerca de las 20 en la plaza 9 de Julio, donde una gran cantidad de familias se acercó para ver el desfile de motos, saludar y recibir bolsitas con golosinas. Según la organización, se repartieron miles de obsequios y se recorrieron varios barrios en un trayecto que demandó entre cuatro y cinco horas.

La iniciativa surgió nuevamente del grupo de motociclistas Ovejas Negras, responsable de poner en marcha esta papanoeliada con fines solidarios. A lo largo del itinerario se realizaron numerosas paradas en esquinas y espacios concurridos, donde los “Papá Noeles sobre ruedas” se detuvieron para interactuar con los vecinos, sacarse fotos y entregar dulces a los más chicos. El cierre en el microcentro salteño reunió a los últimos participantes de la columna con quienes habían seguido el recorrido desde temprano.

Además de la fuerte presencia en redes sociales, donde circularon videos y fotos de la papanoeliada motera, el impacto principal se vio en la calle: familias enteras esperaron en las veredas y en las puertas de sus casas para ver pasar la caravana navideña. En varios puntos de la ciudad se formaron grupos de vecinos que aplaudieron y acompañaron el paso de las motos decoradas.

De acuerdo con los datos aportados por la organización, la papanoeliada motera de este año tuvo un marcado carácter solidario. A lo largo del recorrido se distribuyeron más de 7 mil bolsitas con golosinas entre chicos de diferentes barrios de Salta capital, preparadas con anticipación gracias a una colecta previa. Los motociclistas realizaron múltiples detenciones para poder llegar a la mayor cantidad posible de familias.

Javier “Kiko”, uno de los responsables de Ovejas Negras, detalló en diálogo con la prensa que en esta edición participaron “más de 300 motociclistas” y que la colecta económica rondó los 5 millones de pesos, monto que se utilizó para comprar las golosinas y armar los paquetes entregados durante la papanoeliada. Según explicó, esa suma fue el resultado del aporte de particulares y comercios que se sumaron a la propuesta.

El itinerario incluyó barrios y sectores muy distintos entre sí. La papanoeliada motera partió desde el Aeroclub, avanzó por la zona norte, Tres Cerritos, El Huaico, barrio 17 de Octubre, Mosconi y distintas áreas del sur de la ciudad. En todos esos puntos la caravana redujo la marcha o directamente se detuvo para que los Papá Noel pudieran saludar a los chicos, sacarse fotos y entregar las bolsitas navideñas armadas para la ocasión.

Según remarcó la organización, el objetivo principal fue acercar un gesto navideño y un momento de alegría a los chicos de distintos barrios, sin concentrar la actividad en un único punto de la ciudad. La extensión del recorrido y la cantidad de paradas estuvieron pensadas justamente para abarcar la mayor cantidad de zonas posible.

Emoción en los barrios y el paso por casas con chicos con problemas de salud

Uno de los tramos más sensibles de la papanoeliada motera se dio cuando la columna de motos pasó frente a viviendas donde residen chicos con problemas de salud que no podían acercarse al recorrido principal. En esos lugares, la caravana bajó la marcha y los Papá Noel en moto se detuvieron especialmente para saludarlos y entregarles golosinas en la puerta de sus casas.

Sobre esas paradas puntuales, Javier “Kiko” describió que se vivieron momentos muy fuertes y relató: “El recibimiento es increíble, hay chicos y grandes que lloran de emoción. Eso es lo que nos motiva a seguir”. Según explicó, cada año se intenta incluir en el trayecto domicilios donde saben que hay chicos que, por cuestiones de salud, no pueden participar de otras actividades navideñas.

En la mayor parte del recorrido se repitió la misma postal: familias esperando en las veredas, chicos con gorritos rojos, celulares en alto registrando el paso de las motos y pedidos de fotos con los “Papá Noeles en moto”. La presencia de la papanoeliada en los barrios generó concentraciones espontáneas de vecinos, sobre todo en esquinas amplias y plazas, lo que reforzó la visibilidad del evento en toda la ciudad.

La llegada final a la plaza 9 de Julio marcó el cierre de la jornada. Allí, las motos ingresaron en fila mientras los presentes aplaudían y se acercaban a recibir las últimas bolsitas de golosinas. En ese punto se realizaron también varias fotos grupales de los participantes, que circularon luego por las redes sociales y grupos de mensajería.

Cómo nació la actividad y qué busca mostrar

La papanoeliada motera tiene antecedentes desde 2018, cuando apareció como una charla entre amigos motociclistas que querían sumar una actividad diferente para Navidad. Con el paso de los años, esa idea inicial se transformó en un evento navideño fijo en la agenda salteña, con un número de participantes que fue creciendo edición tras edición.

“Arrancamos siendo 15 o 50 y hoy somos más de 300. Esto dejó de ser una joda y se convirtió en un proyecto solidario que crece todos los años”, resumió Javier al recordar los inicios del encuentro. Desde Ovejas Negras señalaron que la propuesta también apunta a mostrar otra cara del ambiente de las motos, ligada a la solidaridad y a la ayuda comunitaria. La participación estuvo abierta a quienes cumplieran las pautas de seguridad, respetaran la temática navideña y se sumaran con buena predisposición al contacto con los vecinos.

En cuanto a la estética, la mayoría de los motociclistas vistió el clásico traje rojo con barba blanca, mientras que otros optaron por variantes como el personaje del Grinch, que llamó la atención de muchos chicos durante el trayecto. La consigna de la papanoeliada motera fue clara: uso obligatorio de casco, gorro de Papá Noel y compromiso con el cumplimiento de las paradas programadas para repartir golosinas y sacarse fotos con las familias.

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