Una ola muy fuerte sorprendió el 12 de enero a quienes disfrutaban la tarde en Santa Clara del Mar y en sectores de Mar del Plata: dejó una persona fallecida, más de treinta heridos y destrozos en paradores y estructuras costeras. Mientras Defensa Civil bonaerense y los servicios de emergencia reforzaron controles en toda la Costa Atlántica, especialistas analizan si se trató de un meteotsunami, un fenómeno poco frecuente que combina cambios bruscos de presión atmosférica con el movimiento del mar.
La tarde del 12 de enero terminó de la peor manera para muchas familias que estaban en la playa de Santa Clara del Mar y en distintos sectores de Mar del Plata. Una ola muy inusual ingresó con fuerza, arrastró personas, rompió estructuras costeras y dejó como saldo una persona fallecida, más de treinta heridos y la evacuación urgente de las playas afectadas. El episodio encendió la alarma a lo largo de la Costa Atlántica y reabrió el debate sobre qué es un meteotsunami y cómo se comporta este tipo de fenómeno.
Tras el impacto, los servicios de emergencia trabajaron en el rescate de bañistas, la atención en el lugar y el traslado de lesionados a centros de salud cercanos. A la par, se reforzó la vigilancia costera para seguir de cerca la evolución del mar y para verificar si podían registrarse nuevas anomalías en localidades vecinas.
Las imágenes y relatos de quienes estaban en la playa se difundieron con rapidez en redes sociales y canales de noticias, mientras diferentes equipos técnicos comenzaron a recopilar datos meteorológicos y oceanográficos para intentar reconstruir qué pasó frente a esa franja del litoral bonaerense.
Defensa Civil marcó el hecho como “un evento repentino y de difícil anticipación”
El titular de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, fue uno de los primeros funcionarios en describir lo ocurrido. En diálogo con el canal TN, señaló que se trató de un episodio súbito que tomó por sorpresa a quienes estaban en la costa. “Esto es un evento imprevisible, son olas vagabundas, mini tsunamis, que no tienen causas confirmadas por la ciencia y tampoco se sabe si puede volver a ocurrir”, afirmó, aludiendo a la complejidad de estos fenómenos.
García recordó que en Mar del Plata ya se había registrado una situación parecida “dos o tres años” atrás, aunque en horario nocturno y sin personas heridas. Esa experiencia previa, indicó, permitió que en esta ocasión se activara un operativo más amplio para el seguimiento de la situación sanitaria y la coordinación entre distintos organismos de emergencia.
A partir de ese antecedente, se dispuso el monitoreo de hospitales y salitas de la zona, además de un estado de alerta sobre otros puntos de la costa bonaerense, con el objetivo de chequear posibles variaciones en el nivel del mar o manifestaciones similares a la ola que afectó a Santa Clara del Mar y Mar del Plata.
De manera simultánea, técnicos y profesionales comenzaron a cruzar información de boyas, radares y estaciones meteorológicas, mientras se buscaba determinar si las condiciones atmosféricas de esa tarde encajaban con las de un meteotsunami, tal como ocurrió en otros casos estudiados en el país y en el exterior.
Qué es un meteotsunami y por qué podría estar vinculado al episodio en la costa bonaerense
Entre las primeras hipótesis que surgieron para explicar el comportamiento del mar se ubicó la posibilidad de un meteotsunami. El licenciado en Ciencias de la Atmósfera y matemático de la UBA Eduardo Piacentini, ex director del Departamento de Cambio Global del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), analizó el caso en diálogo con Infobae y planteó que el origen podría estar relacionado con cambios bruscos de presión en la atmósfera.
Según expuso, el fenómeno no necesariamente habría sido provocado por un movimiento del fondo marino, como se asocia a un tsunami clásico, sino por una diferencia muy rápida y violenta entre la presión del aire cerca de la superficie y la presión sobre el mar. “Una primera explicación pudiera ser debido no a un movimiento marino, sino a un efecto violento y de muy corta duración de diferencia brusca de presión entre la masa de aire superficial y la presión sobre la superficie del mar. Podría denominarse ‘meteotsunami’, pero no tiene al momento verificación científica”, advirtió.
La definición de meteotsunami que utiliza la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) habla de grandes olas generadas por perturbaciones atmosféricas asociadas a tormentas fuertes, cambios repentinos de presión y frentes fríos. A diferencia de los tsunamis de origen sísmico, donde un terremoto submarino desplaza grandes masas de agua, en estos casos la energía se transmite desde la atmósfera hacia la superficie del mar por variaciones de presión que se mueven sobre el océano.
De acuerdo con la NOAA, esas perturbaciones pueden producir ondas que se amplifican cuando ingresan en sectores de aguas menos profundas, como plataformas continentales, golfos, bahías o entradas angostas. En ciertas configuraciones, las olas asociadas a un meteotsunami pueden superar 1,80 metros y recorrer grandes distancias, afectando distintos tramos del litoral de manera casi simultánea.
La agencia estadounidense también remarca que no es sencillo distinguirlos de una marejada por viento fuerte o de un tsunami sísmico, ya que los efectos visibles en la costa pueden ser similares: subas rápidas del nivel del agua, corrientes intensas y daños en muelles, paseos costaneros o embarcaciones.
Meteotsunamis, seiches y la dificultad para predecir estos fenómenos
En publicaciones especializadas se destaca que los meteotsunamis comparten rasgos con los seiches, otro tipo de oscilación del nivel del agua. La NOAA aclara que los seiches suelen darse en lagos o cuencas cerradas y dependen sobre todo de la acción del viento, mientras que los meteotsunamis responden principalmente a cambios de presión atmosférica y se encuadran en el rango de frecuencias típico de los tsunamis.
La aparición de estos eventos es difícil de anticipar porque exige que varios factores coincidan con precisión: la intensidad de la perturbación, su velocidad de desplazamiento, la dirección que sigue, la amplitud de la onda y la periodicidad. En la costa argentina, especialistas señalan que esa combinación no es habitual, lo que explicaría que los registros compatibles con meteotsunamis sean escasos.
Aun así, se reconoce que cuando ocurren pueden generar daños materiales y afectar a las personas, aunque en general con menor capacidad destructiva que un tsunami de origen sísmico. Por ese motivo, distintos grupos de investigación trabajan en modelos y sistemas de monitoreo que permitan identificar condiciones favorables para la formación de un meteotsunami en el litoral del país.
Antecedentes en el país y estudios sobre olas extraordinarias
En territorio argentino ya se había documentado un episodio compatible con un meteotsunami. Durante la madrugada del 8 de diciembre de 2022, playas del sur de Mar del Plata fueron impactadas por olas inusuales que provocaron destrozos en la infraestructura de la zona costera y sorprendieron a quienes estaban en el lugar.
El Gabinete de Oceanografía del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) elaboró entonces un informe técnico en el que analizó las condiciones meteorológicas de ese día. La institución concluyó que el patrón de tiempo que se registró era consistente con la generación de un meteotsunami, vinculando el fenómeno con el pasaje de un frente frío que desencadenó tormentas intensas en el sudeste bonaerense.
Según ese trabajo, las ondas formadas en el océano se habrían amplificado sobre la plataforma continental y llegaron a la costa en forma de olas de decenas de centímetros, suficientes para causar destrozos en instalaciones bajas y sectores vulnerables. Los especialistas remarcaron el carácter poco frecuente de estos sucesos, ya que dependen de la alineación simultánea de varios elementos de la atmósfera y del mar.
El INIDEP también evaluó qué habría sucedido si el evento de 2022 coincidía con la pleamar pronosticada. Con datos del Servicio de Hidrografía Naval, se estimaba un máximo de marea de 1,49 metros. El organismo planteó que esa superposición podría haber elevado aún más el nivel del agua al momento de la llegada de las olas y potenciado los impactos sobre la franja costera.
El análisis de ese caso se convirtió en una referencia para entender fenómenos extremos en la costa argentina y es tomado en cuenta ahora por los equipos que intentan caracterizar si la ola que afectó Santa Clara del Mar y Mar del Plata califica formalmente como meteotsunami según los criterios científicos utilizados a nivel internacional.
Cómo se distingue un meteotsunami de un tsunami clásico y cuál es el riesgo
Mientras se desarrollan las investigaciones sobre el último episodio, distintos especialistas volvieron a explicar qué condiciones se necesitan para que un tsunami sísmico alcance la costa argentina. El meteorólogo y licenciado en Medio Ambiente Marcelo Madelón indicó a Infobae: “Los tsunamis los producen los terremotos, así que es muy raro que nosotros en la costa argentina tengamos uno”.
El geólogo Andrés Folguera, investigador de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet, detalló en la misma línea que la altura de un tsunami puede variar notablemente. “La ola que llega puede ser de 20 cm o de 5 metros”, señaló, y recordó que suelen presentarse dos o tres ondas consecutivas. De manera general, indicó que estos eventos pueden generar olas de entre 3 y 30 metros, de acuerdo con la magnitud del sismo, la forma del fondo marino y la distancia a la costa.
En cuanto a las fuentes potenciales de riesgo, la doctora en geología Silvana Spagnotto, especialista del CONICET, identificó a la placa de Scotia, ubicada en el Atlántico sur entre las placas Sudamericana y Antártica, como el principal sector a considerar. De acuerdo con lo que explicó, en esa zona se han registrado sismos que originaron alertas y olas menores, aunque hasta el momento no se documentaron tsunamis devastadores en la costa atlántica del país.
Con este contexto geológico y oceanográfico, los organismos científicos siguen reunidos para revisar datos del 12 de enero y determinar si la ola que golpeó las playas de Santa Clara del Mar y Mar del Plata será finalmente clasificada como meteotsunami u obedeció a otro tipo de perturbación marina-atmosférica.

