Oficial golpeó a su esposa y ella no quiso denunciarlo formalmente

Un oficial subinspector de la Policía de Santiago del Estero fue señalado por su esposa en un hecho de violencia de género ocurrido en una vivienda del barrio Parque del Río III. Aunque la joven de 27 años pidió ayuda al 911 y contó que sufrió agresiones físicas, luego decidió no presentar una denuncia penal. Sin embargo, se activó el protocolo de género, se retuvo el arma reglamentaria del policía y la fiscalía especializada dispuso la colocación de un botón antipánico para resguardar a la mujer.

Un nuevo episodio de violencia de género quedó registrado en Santiago del Estero durante la madrugada del domingo, cuando una mujer llamó a la policía para pedir ayuda y acusó a su esposo, un oficial subinspector, de haberla agredido físicamente. El hecho ocurrió en una casa del barrio Parque del Río III y derivó en la intervención de la fiscalía especializada y la aplicación del protocolo de género, aunque la víctima eligió no formalizar una denuncia penal.

De acuerdo con el parte policial, el procedimiento se activó alrededor de las 4.30, luego de que la línea de emergencias recibiera un pedido de auxilio. La joven, de 27 años, manifestó ser víctima de golpes y relató una discusión que habría terminado en agresión dentro de la vivienda que comparte con el funcionario policial, de 32 años.

Si bien la mujer relató episodios de maltrato previos, tanto verbales como psicológicos, finalmente comunicó a los uniformados que no quería avanzar con una acusación formal en la justicia. A pesar de esa decisión, las autoridades judiciales y policiales dispusieron distintas medidas de resguardo, entre ellas la retención del arma reglamentaria del subinspector.

Intervención por violencia de género en el barrio Parque del Río III

Según lo señalado en el informe de la Comisaría 16 de la Mujer y la Familia, los efectivos fueron enviados a una propiedad ubicada en la manzana 36 del barrio Parque del Río III, en la capital santiagueña. Allí se encontraron con la joven que había realizado el llamado de emergencia, quien reiteró haber sido víctima de violencia de género por parte de su esposo policía.

La mujer explicó que la agresión se desencadenó en medio de una discusión dentro del domicilio. En ese momento, de acuerdo a su relato, el oficial la habría atacado físicamente y luego abandonó el lugar. Cuando el móvil policial llegó a la casa, el subinspector ya no se encontraba en el inmueble y la víctima dijo no saber dónde se había ido.

En la descripción incorporada al acta de procedimiento se consigna que la damnificada se dedica a las tareas del hogar y que convivía con el acusado. También se dejó asentado que, según su testimonio, ya venía soportando desde antes situaciones de maltrato verbal y psicológico por parte del mismo hombre.

La joven además contó que el oficial se retiró del domicilio inmediatamente después de que ella le adelantara que pensaba denunciarlo. Esa reacción fue incluida como dato en el informe que luego se remitió a la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar para su evaluación.

Sin denuncia penal pero con protocolo de género y arma retenida

Durante la entrevista con el personal policial, la víctima indicó que había sido golpeada en el marco de la discusión, aunque en la documentación oficial no se detalla el tipo de agresión ni la magnitud de las lesiones. En el acta se aclara expresamente que “no trascendió qué tipo de agresión sufrió”, por lo que tampoco se informó si requirió o no asistencia médica en el lugar.

Mientras se realizaban las actuaciones en la vivienda, la mujer hizo entrega voluntaria del arma reglamentaria asignada al subinspector. El arma quedó inmediatamente bajo resguardo de los efectivos, como parte de las medidas de prevención que se toman de rutina frente a denuncias o reportes por violencia de género en el ámbito familiar.

Luego de recoger su testimonio, los policías le solicitaron que los acompañara a la dependencia para radicar la denuncia penal. Sin embargo, la joven comunicó en ese momento que no iba a presentar cargos contra su esposo. Esa negativa fue consignada en las actuaciones, donde quedó registrado que la mujer expresó su decisión de no avanzar con una causa judicial.

A pesar de la falta de denuncia formal, el hecho fue comunicado de inmediato a la fiscal de turno de la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar, Silvina Paz. La funcionaria del Ministerio Público ordenó documentar con detalle todo lo actuado y dispuso la colocación de un botón antipánico para la víctima, a fin de que pueda pedir ayuda con rapidez ante cualquier nueva situación de riesgo.

Medidas administrativas internas sobre el subinspector señalado

Mientras se cumplían las instrucciones judiciales, representantes de la Jefatura de Policía se hicieron presentes para tomar intervención por la situación del subinspector involucrado. Desde esa instancia se resolvió poner en marcha el protocolo de género interno vigente para personal de la fuerza.

Además de la retención del arma de fuego reglamentaria que la mujer había entregado, se dispusieron otras medidas administrativas sobre el oficial, que no fueron detalladas públicamente. No se ordenó su detención en ese momento, y en las actuaciones solo se dejó constancia de la denuncia verbal realizada por su esposa, del operativo en el domicilio y de las disposiciones adoptadas por la fiscalía especializada.

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