Las obras en la circunvalación Noroeste de Salta capital volvieron a generar fuertes reclamos de conductores que todos los días usan ese corredor. Usuarios habituales denuncian demoras prolongadas, tránsito a paso de hombre y maniobras riesgosas por la reducción de carriles en uno de los accesos más usados de la ciudad. Los atascos se repiten especialmente en las horas pico, cuando muchos van a trabajar o llevan a sus hijos a la escuela, y el tránsito queda concentrado en un solo sector de la calzada.
Según describen automovilistas y vecinos de la zona, el problema se siente con más fuerza en el ingreso noroeste a la ciudad, donde las filas de vehículos se vuelven habituales y el avance es muy lento. La combinación de máquinas, obreros, desvíos y angostamiento del carril obliga a circular con extrema precaución, pero a la vez empuja a algunos conductores a maniobras forzadas para no quedar detenidos demasiado tiempo.
Las quejas se replican en redes sociales y grupos vecinales, donde se apunta principalmente a la organización del tránsito mientras se ejecutan las reparaciones. En ese marco, los usuarios remarcan que esperan que las intervenciones permitan estabilizar la traza y evitar que, cada pocos meses, vuelvan a repetirse los mismos inconvenientes.
Reclamos diarios por atascos y circulación sobre la banquina
Los testimonios recogidos entre quienes se mueven a diario por la circunvalación Noroeste coinciden en un punto: las demoras en este tramo se volvieron parte de la rutina. Los embotellamientos más marcados se dan, de acuerdo con lo señalado por conductores, alrededor de las 7, durante el ingreso a la ciudad, y cerca de las 13, cuando se combinan el regreso de las escuelas y los cambios de turno laborales.
En esos horarios, la imagen se repite: extensas filas de autos, camionetas y colectivos avanzan a muy baja velocidad, con detenciones frecuentes. Varios usuarios comentan que, si bien sabían que había obras, no esperaban un impacto tan fuerte en los tiempos de viaje ni un nivel tan alto de congestión en un tramo relativamente corto.
Una de las situaciones que más preocupación genera entre los automovilistas es la necesidad de “abrirse” hacia la banquina para esquivar pozos, desniveles o partes de la calzada donde se concentran las tareas de repavimentación. Quienes pasan por allí describen esa banquina con piedras sueltas, pasto y un borde desparejo, lo que obliga a maniobras bruscas para volver al carril habilitado cuando se acerca otro vehículo de frente.
Además, algunos usuarios señalan que el tránsito pesado, sumado a la reducción del espacio, agrava la inseguridad en la conducción. Camiones y colectivos comparten el mismo carril angosto con autos particulares, por lo que cualquier distracción, explican, puede terminar en golpes o salidas de pista menores, especialmente en días de lluvia.
El tramo más conflictivo y las obras que se realizan en la zona
El sector donde se concentran las mayores demoras se ubica entre la rotonda de acceso oeste al barrio El Huaico y el nudo que vincula la circunvalación Oeste con la ruta provincial 28. En este punto, las obras obligaron a dejar habilitada solo la mitad de una de las calzadas, lo que redujo notablemente la capacidad de paso en una vía clave para la zona norte de Salta.
En ese corredor se observan frentes de trabajo sobre el pavimento, cuadrillas realizando tareas de repavimentación, equipos viales de gran porte y barriles de señalización que van marcando el desvío. La presencia de estas estructuras, sumada al angostamiento del carril, hace que el tránsito se vuelva mucho más lento y que se formen “cuellos de botella” al llegar al área intervenida.
De acuerdo con lo informado oportunamente por la Dirección Provincial de Vialidad, las intervenciones actuales forman parte de un esquema de obras correctivas destinado a solucionar deformaciones, parches y problemas de drenaje detectados en distintos puntos de la traza. El plan incluye la colocación de nuevas capas asfálticas y la adecuación de sistemas de desagüe para mejorar la evacuación del agua.
El corredor de la circunvalación Noroeste fue diseñado como una vía rápida de aproximadamente cinco kilómetros de extensión, con dos calzadas, banquinas, iluminación LED, ciclovía y señalización completa. También se construyeron puentes para liberar el cruce con actividades desarrolladas en los campos del Ejército Argentino, lo que buscaba garantizar una circulación más fluida en el área metropolitana.
Antecedentes de la obra y fallas detectadas desde su habilitación
Aunque la circunvalación Noroeste fue habilitada al tránsito en febrero de 2024, usuarios y técnicos empezaron a advertir poco después distintas fallas sobre la calzada. Entre los problemas mencionados se encontraron ondulaciones, desniveles, sectores con parches asfálticos y zonas donde el agua quedaba acumulada después de las lluvias.
Frente a estos inconvenientes, Vialidad Provincial puso en marcha un programa de obras de corrección, con el objetivo de estabilizar el suelo de apoyo y reforzar la estructura del pavimento en los sectores más comprometidos. Según explicaron desde el organismo, las deformaciones tendrían relación con las características del terreno y con los movimientos de suelo necesarios para abrir paso a la autopista.
Las autoridades técnicas detallaron que, para trazar la circunvalación, fue indispensable realizar un corte importante en el cerro, lo que habría modificado los acuíferos naturales y provocado asentamientos en la base estructural de la calzada. Estos movimientos subterráneos se habrían traducido, con el paso de los meses, en hundimientos y quiebres leves en la carpeta asfáltica, que hoy se intentan corregir.
El paquete general de obras viales que incluye la circunvalación Noroeste fue licitado en 2021 a partir de una iniciativa privada impulsada por una Unión Transitoria de Empresas integrada por Ingeniero Medina y Moncho Construcciones. El financiamiento se apoyó en un fideicomiso canalizado a través del Banco Macro, con un monto global estimado en alrededor de $35.000 millones al momento de la licitación.
Dentro de ese mismo programa se contemplaron otras intervenciones relevantes para la movilidad del área metropolitana: una rotonda próxima al Colegio San Pablo, un paso bajo nivel en la avenida Juan Domingo Perón para sortear las vías del ferrocarril y la repavimentación integral de la ruta provincial 28 entre el Templete de San Cayetano y San Lorenzo, además de conexiones hacia barrios como Grand Bourg, Ciudad Judicial y la zona de El Huaico.
En el escenario actual, mientras avanzan las obras de reparación y se mantiene la reducción de carriles en el tramo más cargado de la circunvalación Noroeste, los conductores que utilizan a diario esta vía sostienen sus reclamos por demoras, atascos y maniobras incómodas, a la espera de que los trabajos en marcha permitan normalizar la circulación en el corredor.

