La ingeniera electrónica salteña Noel de Castro atraviesa una intensa etapa de entrenamiento físico y mental para concretar en 2027 un viaje al espacio en un vuelo suborbital de Blue Origin, tras ser seleccionada por la organización internacional Space for Humanity. Desde Salta hasta los centros de práctica especializados, su preparación incluye cápsulas de simulación, ambientes con presión controlada y ejercicios diseñados para recrear la ingravidez y las exigencias extremas fuera de la Tierra.
El proyecto que impulsa el viaje al espacio de Noel de Castro ya está en marcha y la tiene hoy concentrada en una rutina de entrenamientos de alto impacto. La ingeniera salteña fue elegida por la organización internacional Space for Humanity (S4H) para integrar un programa que prevé un vuelo suborbital en una nave de Blue Origin hacia 2027, donde podrá vivir en primera persona la experiencia de la ausencia de gravedad. La profesional, nacida y criada en Salta, comparte buena parte de este recorrido en sus redes sociales, donde muestra el detrás de escena de una preparación poco habitual para cualquier argentino.
Lejos de ser solo un anuncio, el viaje al espacio se traduce para De Castro en largas jornadas dentro de cápsulas de simulación, pruebas en ambientes con presión controlada y ejercicios orientados a que su cuerpo tolere las condiciones extremas fuera de la atmósfera terrestre. Cada módulo superado forma parte de un plan de capacitación escalonado, pensado para llegar en condiciones óptimas al vuelo previsto.
La propuesta de S4H, que la eligió entre más de 3.000 postulantes de distintos países, tendrá como punto central un vuelo suborbital que buscará superar los 100 kilómetros de altura. Allí, la ingeniera podrá observar la curvatura del planeta y vivir algunos minutos en microgravedad, un hito inusual para una profesional argentina y, en particular, para una salteña formada en la universidad pública.
Un viaje al espacio que se entrena paso a paso
En esta etapa, el foco está puesto en adaptar el cuerpo y la mente de Noel de Castro a un entorno similar al del espacio, con rutinas que combinan exigencia física y control emocional. Los ejercicios incluyen maniobras técnicas en cápsulas de simulación, donde se recrean situaciones propias de un vuelo suborbital, y prácticas en cámaras especiales donde se varían las condiciones de presión.
Según detalla la propia ingeniera, el trayecto de formación contempla experiencias orientadas a reproducir la ingravidez y la falta de puntos de referencia habituales, como los que se tienen en la vida en la Tierra. Esto implica que, además del esfuerzo físico, haya un entrenamiento fuerte en toma de decisiones bajo presión y en reacción ante imprevistos que puedan surgir durante el ascenso o el descenso de la nave.
Buena parte de estas prácticas puede verse en los videos que sube a sus cuentas personales, donde se la observa sometida a escenarios controlados que buscan exigir cada vez más a su organismo. Esa exposición gradual, explican desde el programa, es clave para reducir riesgos cuando llegue el momento del vuelo real y para que la tripulación pueda actuar con precisión si se presenta alguna falla técnica.
Las imágenes que se difunden en redes también muestran que no se trata únicamente de pruebas aisladas, sino de una secuencia ordenada de módulos que se van complejizando con el tiempo. Cada instancia superada queda registrada como un avance concreto en el camino hacia el viaje al espacio, que hoy tiene como horizonte temporal el año 2027.
De la curiosidad en Salta al programa espacial internacional
El recorrido que desemboca en este futuro viaje al espacio comenzó muchos años antes, cuando Noel de Castro cursaba la primaria en Salta y se interesaba por los fenómenos del universo. Esa curiosidad por lo que ocurría más allá del cielo visible la llevó, ya de grande, a elegir la carrera de ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Tras recibirse, la profesional se volcó a la tecnología aeroespacial, un campo donde fue profundizando su formación y encontrando oportunidades para vincularse con proyectos internacionales. Esa especialización fue uno de los factores que la colocó en el radar de Space for Humanity, una organización que impulsa la participación de personas de distintos perfiles y países en experiencias vinculadas a vuelos espaciales.
Cuando S4H abrió la convocatoria, De Castro se presentó junto a miles de interesados de diversas regiones del mundo. Finalmente, la entidad la seleccionó entre más de 3.000 postulantes para integrar el programa que la llevará a subir a una nave de Blue Origin, la compañía espacial que realiza vuelos suborbitales diseñados para turismo científico y experiencias de observación de la Tierra.
La misión en la que está anotada contempla ascender por encima de la línea de Kármán, referencia internacional que se ubica alrededor de los 100 kilómetros de altura. Desde allí, los participantes pueden ver el planeta desde una perspectiva poco habitual y percibir con claridad el contraste entre la superficie terrestre y la oscuridad del espacio.
Lo que significa el viaje al espacio para la ingeniera salteña
En distintas entrevistas, Noel de Castro remarcó que su lugar en el programa espacial tiene un valor simbólico. “Quiero ser una inspiración para quienes sienten que estos espacios no les pertenecen”, expresó al referirse a cómo su participación puede ampliar el horizonte para otras personas interesadas en ciencia y tecnología.
La ingeniera también subrayó que, desde su mirada, no se trata de una experiencia individual aislada. Sobre el vuelo que la espera en la nave de Blue Origin, indicó: “Este viaje no es solo para mí, es para todas las personas que necesitan ver que los sueños son posibles sin importar de dónde venís”. De este modo, vinculó el proceso que vive hoy con la posibilidad de que más jóvenes se acerquen a carreras científicas y tecnológicas.

