La desaparición de Nahuá Riquelme en Corrientes activó la Alerta Sofía, el sistema nacional que se utiliza cuando una menor desaparecida puede estar en una situación de riesgo grave e inmediato. La medida se puso en marcha a partir de la intervención de la Justicia y con la articulación del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas, conocido como SIFEBU. El objetivo es acelerar la circulación de datos y reforzar la búsqueda con apoyo de fuerzas de seguridad, medios de comunicación, plataformas digitales y la comunidad.
La herramienta no se aplica en cualquier caso. Para que se emita, debe existir una denuncia formal, la persona buscada tiene que ser menor de 18 años y además la autoridad judicial debe pedir expresamente su activación. También se analiza si la difusión pública puede ayudar sin poner en riesgo a la persona buscada.
La Alerta Sofía se activó por la búsqueda urgente de Nahuá
El caso de Nahuá Riquelme derivó en la puesta en marcha de este mecanismo de alcance nacional, previsto para episodios que el sistema define como de “Alto Riesgo Inminente”. En esos escenarios, la respuesta busca ser rápida y coordinada, sobre todo durante las primeras horas, que suelen ser decisivas en una investigación de este tipo.
La activación de la Alerta Sofía requiere una decisión judicial. Es decir, no se trata de una difusión automática ni depende solo de la denuncia inicial. El pedido debe estar firmado por el magistrado que interviene en la causa y, a la vez, el hecho tiene que haber sido informado al SIFEBU para su tratamiento dentro del circuito federal.
Además, el sistema contempla una evaluación previa sobre el impacto de la exposición pública. Ese paso se incluye para evitar que la difusión de la imagen o de los datos termine afectando la integridad de la menor buscada. Recién después de ese análisis se habilita el despliegue masivo del aviso.
Cómo funciona el sistema para una menor desaparecida
Una vez emitida la alerta, la información comienza a circular de manera prioritaria por distintos canales. Entre ellos figuran plataformas digitales, mensajes a teléfonos celulares y espacios informativos de medios de comunicación. En paralelo, las fuerzas de seguridad ponen en marcha sus propios protocolos internos de búsqueda.
El esquema apunta a achicar los tiempos de reacción frente a expedientes considerados graves. Por eso, la tarea no queda limitada a una sola dependencia, sino que se articula entre juzgados, organismos de seguridad y empresas privadas que colaboran con la difusión. La intención es ampliar al máximo el alcance del aviso en poco tiempo.
El SIFEBU cumple un papel central en esa coordinación. Su función es vincular a las autoridades judiciales con las fuerzas de seguridad y con las plataformas que pueden ayudar a multiplicar la circulación de los datos. De esa manera, el sistema intenta que la información llegue rápido y con resguardos adecuados.
Por qué no todos los casos ingresan en la Alerta Sofía
El mecanismo fue diseñado para situaciones extremas y no para todas las desapariciones. Según las condiciones previstas, solo puede aplicarse cuando la persona buscada es menor de edad y cuando existen elementos suficientes para considerar que hay un riesgo alto e inmediato. La decisión final queda en manos del juez que lleva adelante la investigación.
El sistema toma su nombre de Sofía Herrera, la niña que desapareció a los 3 años el 28 de septiembre de 2008 en un camping de Río Grande, en Tierra del Fuego. Ese caso fue señalado como un antecedente clave para impulsar una herramienta de respuesta rápida ante búsquedas urgentes de menores.
Para su funcionamiento, la Alerta Sofía cuenta también con la colaboración de Facebook y del Centro Internacional sobre Niños Desaparecidos y Explotados, ICMEC. La difusión puede alcanzar redes sociales, operadoras de telefonía, medios periodísticos y equipos de seguridad. En ese marco, las autoridades indicaron que cualquier dato debe ser aportado ante la fiscalía o la comisaría correspondiente.

