La tataranieta de Güemes, Marietta Güemes de Lanusse, murió en Salta a los 98 años, el mismo día en que se recuerda el nacimiento del general Martín Miguel de Güemes (10 de febrero), y su partida impactó especialmente en Chicoana, donde la finca La Calavera se habia convertido en su sello personal. La descendiente directa del procer paso sus ultimos años vinculada de forma estrecha con esa casona historica del Valle de Lerma, a la que dedico tiempo, esfuerzo y recursos para mantenerla en pie y cargada de memoria familiar.
El fallecimiento de la tataranieta de Güemes se produjo en la capital salteña y fue informado publicamente por instituciones ligadas al estudio de la figura del general. Entre ellas se destacó el Instituto Güemesiano de Salta, que manifesto su acompañamiento a la familia Lanusse Güemes y remarco la trayectoria de Marietta como heredera de una historia ligada a la independencia y a la vida social del norte argentino.
La noticia se conoció un día después de su muerte, ocurrida en una fecha con fuerte carga simbolica para la provincia, ya que coincide con el nacimiento de Martín Miguel de Güemes en la ciudad de Salta, a fines del siglo XVIII. Esa coincidencia temporal le dio un marco particular a la despedida de quien era reconocida como la última descendiente directa del general en linea familiar.
Quién era la tataranieta de Güemes y cómo se formó en una familia marcada por la historia
María Teresa Güemes, conocida en la vida cotidiana como Marietta Güemes Ayerza de Lanusse, nacio a fines de la decada del veinte del siglo pasado. La tataranieta de Güemes crecio en un hogar donde la historia argentina estaba presente de manera constante, tanto por el peso del apellido como por la tarea intelectual de su padre, el historiador Luis Güemes Ramos Mexía.
En ese ambiente familiar, se la educo con una idea muy precisa sobre lo que significaba llevar el apellido Güemes. Segun se consigna en las reseñas sobre su vida, en su casa se repetia que no se trataba de un motivo de lucimiento personal ni de privilegio, sino de una carga ligada al deber, la austeridad y el servicio a la comunidad. El legado del general se le presentaba como un compromiso con la tierra salteña y con la memoria de las luchas por la independencia.
Su madre fue Laura Ayerza Jacobé, integrante de una familia tradicional, por lo que Marietta se crio en la interseccion de dos linajes con fuerte peso en la historia local. Las referencias biograficas señalan que desde pequeña estuvo rodeada de documentos, relatos y conversaciones sobre la gesta gaucha, lo que marco su manera de entender la realidad nacional y el rol de los proceres.
Ya en la adultez, contrajo matrimonio con Federico Lanusse. Junto a el formo una familia numerosa, con varios hijos: Federico, Esther Fátima, Francisco Luis, María del Rosario, Laura y María Teresa Isabel Lanusse Güemes. A cada uno de ellos, segun se relata, les transmitio no solo datos de genealogia, sino una mirada sobre la historia asociada al sentido del deber y a la responsabilidad con el entorno social.
La finca La Calavera: el vínculo de la tataranieta de Güemes con Chicoana
El nombre de Marietta quedo asociado de manera permanente a la finca La Calavera, ubicada en el municipio de Chicoana, en pleno Valle de Lerma. Esa casona colonial, levantada en la orilla del rio Pulares a mediados del siglo dieciocho, llego a sus manos por via hereditaria dentro de la misma rama familiar del general.
Con el paso del tiempo, la tataranieta de Güemes decidio dedicar buena parte de su vida a recuperar y sostener esa propiedad. Documentos y testimonios coinciden en que impulso trabajos de restauracion para frenar el deterioro y que, al hacerlo, se preocupo por conservar las lineas originales de la construccion. La finca La Calavera se mantuvo como una casa viva, habitada y en funcionamiento, y no como un simple cascaron antiguo destinado solo a la foto turistica.
Bajo su cuidado, la estancia funciono como un espacio donde se mezclaban las tareas rurales, las costumbres familiares, las celebraciones religiosas y el recuerdo permanente de los antepasados. No se la presentaba solo como un bien inmueble de valor arquitectonico, sino como un punto de encuentro donde la familia y allegados podian conectarse con la historia de Güemes y del Valle de Lerma.
Distintos relatos señalan que, en tiempos de la guerra por la independencia, La Calavera habria servido como refugio y sitio de descanso para Martín Miguel de Güemes y los gauchos que integraban sus fuerzas. Por su posicion geografica, permitia observar los movimientos en el valle y controlar eventuales avances enemigos, lo que la convertia en un punto estrategico dentro de la red de apoyo a la guerrilla gaucha.
La imagen pública de Marietta en Chicoana y en Salta
A lo largo de los años circularon fotografias que mostraban a la tataranieta de Güemes en distintos ambientes de la finca. En una de esas imagenes, atribuida a un medio nacional y a la fotografa Eugenia Daneri, se la ve en la casona de Chicoana, rodeada por elementos tipicos del lugar, lo que reforzo su figura como cuidadora del patrimonio material y simbolico de la familia.
En el ambito privado, era llamada “Marieta” por sus allegados y “Mamá” por sus hijos y descendientes. Tambien se difundio el apodo “La Caudilla”, que aludia a su caracter fuerte pero a la vez discreto, y a una forma de liderazgo sin estridencias, ligada al respeto por las tradiciones del norte argentino. Su entorno la describia como una mujer constante, ordenada y muy atenta a las señales de cambio en la sociedad.
En reuniones familiares, era habitual verla como bisabuela compartiendo escenas cotidianas con varias generaciones, muchas veces reunidas en un mismo ambiente, como un sillon donde se sentaban hijas, nietas y bisnietas. Esas escenas se usaron para ilustrar el modo en que la memoria de Güemes continuaba presente dentro del nucleo familiar, enlazando pasado y presente.
El mensaje del instituto güemesiano y la defensa del legado del General
Tras la muerte de la tataranieta de Güemes, el Instituto Güemesiano de Salta hizo publico un obituario donde señalo que acompañaba a la familia Lanusse Güemes en el duelo. En ese texto describio a Marietta como una persona cuya vida estaba “tejida con los hilos de la fe cristiana, la humildad, la generosidad inagotable y un patriotismo genuino”, y remarco que su partida dejaba “un vacio en el corazon de Salta”. El Instituto subrayo que su ejemplo permanecera como referencia vinculada al estudio y difusion de la figura de Martín Miguel de Güemes.
Ademas de su papel en la preservacion de La Calavera, distintas fuentes coinciden en que Marietta seguia con atencion la realidad del pais, en especial los temas vinculados a la memoria historica. Se señalo que le preocupaba la perdida del sentido patriotico y la escasa valoracion que, a su entender, se otorgaba a los proceres nacionales en los debates actuales.
En ese marco, la tataranieta de Güemes insistia en remarcar la importancia del general dentro del proceso de independencia sudamericano. Segun las referencias recopiladas, planteaba que todavia no se reconocia de manera plena la dimension de su accionar militar y politico, y que era necesario destacar el rol que tuvo en la defensa del norte y en la contencion de los avances realistas.
Quienes compartieron actividades con ella señalan que conservo hasta edades muy avanzadas una lucidez notable y una fe descrita como firme. No se limito a sostener una propiedad antigua, sino que busco transmitir, tanto dentro de su familia como en su circulo mas amplio, ciertas pautas de conducta que asociaba con la memoria de Güemes: austeridad, responsabilidad y compromiso con la comunidad salteña.
Una vida ligada a la memoria de Güemes y al valle de Lerma
En los distintos relatos sobre su trayectoria se la presenta como una figura que unio el cuidado del patrimonio material con la continuidad de valores heredados. Desde esa perspectiva, la tataranieta de Güemes fue vista como una especie de guardiana del pasado, especialmente en lo referido a la historia del general nacido a fines del siglo dieciocho en la ciudad de Salta.
Su nombre quedo asociado de manera inseparable a Chicoana y a la finca La Calavera, escenario de numerosos recuerdos familiares y punto de referencia historica en el Valle de Lerma. Las menciones actuales a su vida destacan, de forma coincidente, su papel en la defensa del legado güemesiano y en la preservacion de un lugar que forma parte de la identidad salteña.

