La operación militar de Estados Unidos en Venezuela, sumada a declaraciones de Donald Trump contra México, encendió versiones sobre posibles sanciones de la FIFA y abrió un fuerte interrogante sobre la organización del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, cuando faltan apenas seis meses para el inicio del torneo.
La continuidad del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá quedó bajo la lupa luego de la reciente ofensiva militar estadounidense en territorio venezolano y de nuevas tensiones diplomáticas con México. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación nocturna y las posteriores declaraciones del mandatario norteamericano Donald Trump generaron un escenario político delicado que, según especialistas en derecho deportivo, podría tener impacto directo sobre la Copa del Mundo prevista dentro de seis meses en Norteamérica. En este contexto, distintas voces empezaron a preguntarse cómo responderá la FIFA y si habrá sanciones que afecten la sede o la participación de Estados Unidos en el torneo.
Mundial 2026 en riesgo: ofensiva en Venezuela y posibles sanciones de FIFA
La operación militar sobre Venezuela ocurrió durante la madrugada de un sábado, cuando fuerzas de Estados Unidos llevaron adelante un despliegue armado con el objetivo de detener a Nicolás Maduro y a su esposa. Según la información difundida oficialmente, la pareja presidencial fue trasladada a la ciudad de Nueva York para ser juzgada por cargos de “narcoterrorismo”. Este movimiento generó una crisis de alto voltaje en Caracas y en toda la región latinoamericana, con impacto inmediato en el plano diplomático y, por arrastre, en el deportivo.
En el ambiente del fútbol internacional, la principal inquietud es cómo puede reaccionar la FIFA ante un conflicto armado protagonizado por uno de los organizadores del Mundial 2026. El reglamento del organismo contempla sanciones severas cuando se trata de guerras, invasiones o acciones militares que alteran gravemente el orden internacional, lo que incluye la posibilidad de excluir a federaciones nacionales de todos los torneos bajo su órbita. En este caso, la mirada se posa sobre la Federación de Estados Unidos y su rol como país sede de la próxima Copa del Mundo.
Entre los antecedentes que se mencionan como referencia aparece el caso de Yugoslavia, apartada de las competiciones en 1992 a raíz de la guerra civil, y el de Alemania, que no participó del Mundial 1950 luego de la desintegración de su federación tras la Segunda Guerra Mundial. Para analistas consultados en medios internacionales, el bombardeo unilateral y el operativo para capturar al presidente venezolano podrían ser considerados factores de peso si la FIFA decidiera evaluar sanciones específicas contra Estados Unidos de cara al Mundial 2026.
En la actualidad, además, el fútbol está atravesado por una sensibilidad especial frente a los conflictos bélicos, luego de lo ocurrido con Rusia. Por eso, en algunos despachos deportivos ya se habla de la posibilidad de que el máximo ente del fútbol se vea presionado para aplicar criterios similares si entiende que la situación en Venezuela escala y compromete la estabilidad regional.
Declaraciones de Trump sobre México agravan el panorama rumbo al Mundial 2026
El clima se tensó todavía más a partir de la conferencia de prensa en la que Donald Trump anunció la detención de Nicolás Maduro. En esa aparición pública, el presidente estadounidense apuntó directamente contra uno de los otros organizadores del Mundial 2026. Trump sostuvo que “los cárteles gobiernan México, ella (la presidenta Claudia Sheinbaum) no gobierna ese país. Algo habrá que hacer con México”, frase que fue interpretada en distintos ámbitos como un mensaje de fuerte presión política hacia el Gobierno mexicano.
Estas declaraciones, dirigidas a una de las sedes del Mundial 2026, encendieron alarmas en Ciudad de México y deterioraron aún más la relación bilateral. Además, aparecen en un momento especialmente delicado: faltan apenas seis meses para el puntapié inicial de la Copa del Mundo, que tiene previsto repartir partidos entre Estados Unidos, México y Canadá. La referencia directa a Sheinbaum y el comentario “Algo habrá que hacer con México” son citados como señales de una escalada discursiva que podría derivar en nuevos roces diplomáticos.
En este contexto, voceros de organismos deportivos y analistas en relaciones internacionales ven con preocupación la combinación de un conflicto militar activo con Venezuela y el choque político con México, ambos protagonizados por un país que debe ser anfitrión del máximo torneo del fútbol. Si bien hasta el momento la FIFA no emitió un comunicado formal vinculando estos hechos con el Mundial 2026, en el ambiente futbolero se instaló la idea de que el ente con sede en Zúrich no podrá permanecer indiferente si la tensión sigue en aumento.
A todo esto se suma que México también es pieza clave en la planificación logística del certamen, con varios estadios confirmados para partidos de fase de grupos y rondas decisivas. Cualquier alteración en el vínculo político entre Washington y Ciudad de México podría complicar la coordinación de sedes, seguridad y movimientos de selecciones y hinchas durante la competencia.
El antecedente de Rusia y la postura actual de la FIFA
Para entender las especulaciones sobre el Mundial 2026, muchos recuerdan lo que pasó con Rusia. Hace tres años, el inicio de la invasión a Ucrania derivó en una respuesta inmediata por parte de FIFA, UEFA y el Comité Olímpico Internacional. En aquel momento se resolvió suspender a la selección rusa y a todos sus clubes de las competencias internacionales, además de retirarle la organización de eventos deportivos ya asignados. Desde entonces, Rusia quedó afuera de Eurocopas, Eliminatorias mundialistas y torneos de clubes europeos.
Esa medida, que continúa vigente, es vista como un posible espejo para valorar qué podría ocurrir ahora si la comunidad internacional considera que la intervención militar en Venezuela rompe determinadas líneas rojas. Sin embargo, distintos especialistas remarcan que cada caso tiene particularidades políticas y geopolíticas, por lo que no se puede trasladar automáticamente el ejemplo ruso a la situación de Estados Unidos de cara al Mundial 2026.
En paralelo, se repasan algunas señales institucionales recientes. El 5 de diciembre pasado, durante el sorteo de la Copa del Mundo realizado en Washington, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó a Donald Trump un reconocimiento público por sus “contribuciones a la diplomacia mundial”. El acto se desarrolló en la capital estadounidense, una de las principales sedes del próximo Mundial, y reunió a dirigentes y delegaciones de varios países participantes.
Además, actualmente una gran cantidad de eventos y reuniones ligadas a la FIFA se vienen llevando adelante en distintas ciudades de Estados Unidos, lo que refuerza el peso del país dentro de la estructura organizativa del torneo. En este marco, las especulaciones giran en torno a si el organismo aplicará un castigo comparable al que recayó sobre Rusia o si optará por mantener el calendario del Mundial 2026 sin modificaciones, con la Selección argentina incluida en la lista de clasificadas para defender el título obtenido en Qatar 2022.

