Milei pide paciencia por la economía en Argentina y asegura que se está recuperando

El Gobierno combina defensa del ajuste, disputa con los medios y negociación salarial con las fuerzas federales mientras intenta reordenar la agenda pública.

La Presidencia de la Nación atraviesa días inquietos: mientras Javier Milei defiende su plan de economía y reclama “paciencia” a la sociedad en plena crisis de ingresos en Argentina, el Gobierno nacional sigue con atención el conflicto salarial en las fuerzas federales y el impacto político del llamado “Adorni gate” en la opinión pública. En la Casa Rosada, donde trabajan la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el equipo económico, admiten que la situación de los uniformados es prioritaria, al tiempo que miden cómo repercute en los sondeos el mensaje presidencial y la tensión con los medios.

El conflicto salarial en fuerzas federales se instala como prioridad para el Gobierno

En los despachos de Balcarce 50 señalan que, más allá de los cruces mediáticos y de la discusión política, la cuestión salarial de las fuerzas federales se transformó en “prioridad número uno” para la administracion nacional. Según fuentes oficiales, el tema fue analizado en la última reunión de Gabinete y en encuentros puntuales entre la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, Javier Milei y el equipo económico que encabeza Luis Caputo.

De acuerdo con esa versión, los ministerios de Seguridad y Economía vienen trabajando en una recomposición específica para las fuerzas, en un contexto donde el ajuste golpea el bolsillo de todos los sectores. Como parte de ese esquema, en abril se otorgó un bono para los agentes federales, a quienes en el oficialismo se considera una pieza clave para sostener el discurso de mano dura y las políticas de seguridad.

En paralelo, en el Gobierno aseguran que monitorean con detalle algunos movimientos internos en las fuerzas de seguridad. Altos funcionarios comentan que se detectaron intentos de organizar protestas por salarios, pese a que este tipo de manifestaciones está expresamente prohibido por ley para el personal en actividad. Hasta ahora, esas iniciativas no prosperaron y, según remarcan en Casa Rosada, se mantienen “truncas”, aunque bajo observación permanente.

En este contexto, la relación política entre Monteoliva y Karina Milei se presenta como un punto de apoyo para el manejo del conflicto. Ambas se reunieron el Jueves Santo y difundieron una foto del encuentro en los canales oficiales. En el esquema interno, la ministra aparece como nexo entre las demandas salariales de las fuerzas, la estrategia de seguridad y la mesa política que rodea al Presidente.

Milei combina critica a los medios con un pedido de paciencia por la economía argentina

Mientras se multiplican las dificultades en la economía, el oficialismo decidió mover el eje de su comunicación. En la última semana, el mensaje que Milei difundió por redes se convirtió en la intervención más fuerte del Gobierno en el debate público reciente, en la que volvió a reclamar paciencia frente a la crisis que atraviesa Argentina. El texto fue elaborado en conjunto con su estratega Santiago Caputo y se diferenció del estilo cortante y cargado de puntos suspensivos que suele usar el mandatario.

En esa comunicación, el Presidente combinó críticas directas al periodismo con una explicación del rumbo económico. Reconoció que sería “intelectualmente deshonesto” decir que todos están mejor con su programa, pero insistió en que el camino “es el adecuado” y que modificarlo implicaría “dinamitar lo logrado”. En el entorno oficial interpretan que intentó mostrarse más cercano a quienes sufren la suba de precios y la caída del poder de compra, sin ceder en su defensa del ajuste.

Varios funcionarios describen ese texto como un “doble mensaje”: por un lado, una señal de empatía hacia quienes no llegan a fin de mes; por el otro, una invitación a sostener la esperanza en una mejora a futuro. Un dirigente próximo al Presidente lo resumió con una frase simple: “Te entiendo que la estás pasando mal, pero no podemos volver atrás”. Otro integrante del Gabinete definió la publicación como “una nota de empatía junto con un pedido de aguante” y aseguró que el mandatario “hace docencia” al explicar la dureza del escenario actual.

Según fuentes del Ejecutivo, dentro del equipo económico existía consenso desde diciembre en que el primer trimestre iba a ser particularmente complejo. En la reconstrucción oficial, enero habría estado atravesado por la temporada de vacaciones, febrero por el impulso político de las sesiones extraordinarias en el Congreso y, en marzo, la gestión “se quedó sin nafta”, justo cuando tomó fuerza el escándalo en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Proyecciones internas sobre inflación y actividad en medio del reclamo social

En el Gobierno circula la lectura de que hubo un “ataque financiero” hasta octubre de 2025, asociado a movimientos de cartera hacia el dólar, que habría frenado el envión que el oficialismo dice haber tenido hasta marzo de 2025. Un funcionario con peso político sostuvo que ese proceso “ya se está remontando” y que, pese a las dificultades, “la economía siguió creciendo en sectores diversos”. Mencionó, además, que “en enero, diez indicadores de 15 dentro del EMAE dieron positivo”, aunque no precisó cuáles.

Sobre la evolución de los precios, la misma fuente proyectó que marzo sería el “último mes con inflación alrededor de 3%” y que a partir de abril la suba comenzaría a “desplomarse fuerte”. Otro integrante del Gabinete señaló que, tras el “ataque especulativo de 2025”, los meses de enero, febrero y marzo fueron “muy duros”, con la posibilidad de que parte de ese impacto se extendiera a abril. En esa línea, evaluó que “capaz nadie terminó de explicar bien que estos meses iban a ser difíciles” y atribuyó a ese vacío la decisión de Milei de dar explicaciones en primera persona.

En la Casa Rosada circulan encuestas que marcan un retroceso en la imagen del oficialismo. Uno de los referentes del espacio reconoció que “el clima se enrareció” y que hay zonas, sobre todo en el AMBA, donde “no se percibe la recomposición de la actividad económica”. También admiten que determinados segmentos sociales no sienten que las mejoras que el Gobierno atribuye a su programa se reflejen en la vida cotidiana. Una fuente de la cúpula de Balcarce 50 lo expresó así: “Veníamos de una situación trágica. La percepción tarda en llegar, en algunos sectores no se percibe la recomposición de la actividad económica”.

El “Adorni gate”, la ofensiva contra la prensa y el intento de reordenar la agenda

Mientras defiende su plan de economía y pide paciencia a la población de Argentina, Milei enfrenta al mismo tiempo el ruido interno por el caso que en la Casa Rosada llaman “Adorni gate”. El conflicto con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumado a la crisis por los colectivos y la polémica en torno a los planes sociales, condicionó la agenda oficial en las últimas semanas y obligó al Ejecutivo a recalcular su estrategia de comunicación.

La presencia de la escribana Adriana Nevechenko en Comodoro Py, vinculada a la trama judicial que rodea a Adorni, amplificó la repercusión del caso dentro y fuera del Gobierno. Su foto en los tribunales federales se asoció de inmediato con las denuncias y defensas cruzadas en torno al funcionario. En los pasillos de Balcarce 50, algunos llegaron a describirla como “un personaje de Netflix”, frase que circuló en voz baja entre asesores y dirigentes.

Pese a estas controversias, en el oficialismo remarcan que Adorni mantiene el respaldo explícito del Presidente, de Karina Milei y de Santiago Caputo. Reconocen, sin embargo, que la sociedad “le pasa factura” y que atraviesa el momento de menor imagen desde que inició su carrera política. Aun así, el resto de la estructura oficial se alinea con la decisión de sostenerlo en el cargo, a la espera de cómo avance la situación judicial.

En este clima tenso, la relación del Gobierno con los medios de comunicación se endureció visiblemente. Referentes próximos al Presidente repiten que existe una “mala intención de la prensa” hacia la gestión y que habría, según su visión, una brecha entre “lo que indican los datos de la economía versus los medios”. Un funcionario de primera línea sostuvo que “los datos dicen que la mayoría de los argentinos llega a fin de mes” y que, por eso, el Presidente no quiere que la sociedad “se deje engañar por versiones malintencionadas”.

Encuestas, calle y nuevo eje en la reforma política

El aumento de la conflictividad social también forma parte del cuadro que vigila el oficialismo. Dentro del Gobierno no prevén un agravamiento fuerte del clima en las calles y relativizan los piquetes que se produjeron el martes pasado, tras el fin del plan Volver al Trabajo. En paralelo, mencionan como ejemplo del descontento el caso de Lourdes, una joven de 28 años de Quilmes que se volvió viral al repetir varias veces que estaba “cansada” de la situación económica mientras esperaba un colectivo que no llegaba.

En el entorno presidencial gana peso la figura de Santiago Caputo, estratega central del dispositivo comunicacional. En Casa Rosada se comenta que suele caminar por la Plaza de Mayo “con la tranquilidad y el anonimato de cualquier monotributista” e incluso se señaló que el viernes habría cruzado la zona mientras se desarrollaba una protesta por los salarios del Conicet, sin ser reconocido por los manifestantes.

Frente a este escenario, en los despachos presidenciales analizan medidas para intentar cambiar el foco del debate público. Una de las alternativas que se barajan es impulsar una reforma política, proyecto que el oficialismo ve con chances de instalar como nuevo eje de discusión nacional. De acuerdo con las versiones que circulan, el texto tendría alta probabilidad de ser enviado al Congreso en la previa de la Copa del Mundo, aunque se evalúa que su tratamiento parlamentario podría postergarse hasta después de que la Selección dispute el torneo.

En resumen, cerca de Milei destacan que la defensa del programa económico, la ofensiva sobre los medios y la atención sobre los salarios de las fuerzas de seguridad forman parte de una misma línea de acción. Un funcionario lo sintetizó con la frase que se repite en los pasillos de Casa Rosada: “Lo que hacemos es lo que corresponde, es lo moralmente correcto”.

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