Javier Milei participará de la cumbre del Mercosur que se hará entre este lunes y el martes en Asunción, Paraguay, con la tensión con Brasil como uno de los ejes principales del encuentro. El viaje del Presidente se da mientras siguen abiertas diferencias dentro del bloque, sobre todo por la política comercial argentina y por el acuerdo con Estados Unidos. Además, la situación de Venezuela no aparece con una definición formal en la agenda oficial. Antes de llegar a Paraguay, Milei tiene previsto este lunes en Buenos Aires un encuentro con el senador brasileño Flavio Bolsonaro, en medio de una relación tirante con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
La reunión de jefes de Estado del Mercosur se desarrollará en un contexto de discusiones cruzadas entre socios del bloque. Por un lado, Brasil espera precisiones de la delegación argentina sobre el entendimiento firmado con Washington en febrero, que prevé la eliminación de aranceles para 1.675 productos. Por otro, este mes la Argentina avanzó con una solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP, una señal que también generó ruido en la región.
En paralelo, la cumbre en Asunción tendrá otro punto sensible aunque sin confirmación en el temario: la situación de Venezuela. Hasta ahora, ni Paraguay ni Uruguay confirmaron que el eventual reingreso de ese país al Mercosur vaya a discutirse de manera formal. Tampoco figura en la agenda oficial una medida concreta por los sismos que afectaron al país caribeño el miércoles pasado, aunque fuentes diplomáticas dejaron abierta la posibilidad de que el asunto aparezca durante las deliberaciones.
Brasil espera definiciones de Milei sobre el rumbo comercial en el Mercosur
La mayor fricción entre la Argentina y Brasil aparece hoy en el plano comercial. Según la información citada por la agencia EFE, la representación brasileña ya había transmitido su preocupación durante la reunión del Grupo Mercado Común realizada en marzo en Asunción, una instancia preparatoria para la cumbre presidencial. Allí, Brasil planteó reparos por el entendimiento que la Argentina firmó con Estados Unidos.
Ese acuerdo, suscripto en febrero, contempla la eliminación de aranceles para 1.675 productos. Desde Brasil temen que esa decisión provoque “distorsiones” dentro del Mercosur. La posición de Brasilia es que cualquier convenio comercial o estratégico con Washington debe encuadrarse en los compromisos que la Argentina ya asumió dentro del bloque regional y también en el tratado de libre comercio con la Unión Europea vigente desde el 1° de mayo.
En ese marco, la llegada de Milei a Asunción no se limita a una foto institucional. La expectativa de Brasil pasa por conocer hasta dónde piensa avanzar la Argentina con acuerdos externos propios. Ese punto asoma como una de las discusiones de fondo del encuentro, ya que vuelve a poner sobre la mesa un debate que acompaña al Mercosur desde hace años: cuánto margen tiene cada socio para negociar por fuera del bloque sin romper reglas comunes.
Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, vinculó ese planteo con una conducta histórica de Brasil dentro del Mercosur. “Brasil siempre ha querido tener atada a Argentina en la política comercial común. Siempre está Brasil diciendo: no pueden ustedes negociar por separado”, señaló en diálogo con Infobae.
La tensión con Brasil también crece por el tablero político y regional
Antes de viajar a Paraguay, Milei mantendrá este lunes en Buenos Aires un encuentro con el senador brasileño Flavio Bolsonaro. La reunión se dará en el marco de una conferencia de la Israel Allies Foundation. El dato suma peso político porque Flavio Bolsonaro es mencionado como principal candidato opositor a Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de octubre.
El cruce entre Buenos Aires y Brasilia, entonces, no queda sólo en el comercio. También hay señales de una disputa política más amplia, que vuelve a aparecer justo antes de la cumbre del Mercosur. De acuerdo con lo publicado por Infobae, en el entorno del gobierno argentino no esconden su preferencia por una derrota electoral de Lula. Ese clima le agrega tensión a un vínculo que ya venía cargado de roces.
Bartesaghi interpretó que detrás de esta pulseada hay además una discusión por el liderazgo regional. “Brasil se siente incómodo con el liderazgo que ha querido tener Milei con Trump. Ese vínculo no lo tiene Lula. Esa puja por el liderazgo es teoría de Itamaraty clásico”, sostuvo. La definición del analista apunta a un componente político que va más allá del intercambio comercial y explica parte del malestar entre ambos países.
Dentro de ese mismo tablero, Brasil también hizo movimientos propios. Bartesaghi relacionó la reacción brasileña con el anuncio realizado por Lula durante el G7 sobre negociaciones entre el Mercosur y Japón. “¿Vos te creés que es casualidad que Lula apuró el anuncio de un acuerdo Mercosur-Japón cuando Japón es el principal país del CPTPP? Lo que está haciendo Lula es mover jugadas para decir después: ¿para qué quieren ir al CPTPP si ya estamos cerrando Mercosur-Japón?”, dijo.
El paso de la Argentina hacia el CPTPP abrió otra discusión dentro del bloque
Las diferencias internas del Mercosur se ampliaron este mes cuando el canciller Pablo Quirno presentó ante Nueva Zelanda, país depositario del tratado, la solicitud de adhesión argentina al CPTPP. Ese bloque reúne a doce economías, entre ellas Australia, Canadá, Japón, México, Nueva Zelanda, Perú y el Reino Unido. Según se informó, representa cerca del 13% del producto bruto mundial y alrededor del 15% del comercio global.
De acuerdo con cifras oficiales citadas en la noticia original, las exportaciones argentinas hacia los países del CPTPP sumaron en 2025 un total de 16.329 millones de dólares y dejaron un superávit comercial de 8.930 millones de dólares. En paralelo, Uruguay avanzó con una presentación similar. Ese movimiento empujó nuevas preguntas en el Mercosur, ya que algunos socios observan con atención si estos pasos pueden derivar en una apertura individual más marcada.
Además, quedó planteado un interrogante político específico. Si la Argentina terminara incorporándose al CPTPP, sería el primer acuerdo comercial internacional en el que compartiría membresía con el Reino Unido mientras sigue vigente y actualizado el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El jueves pasado, Quirno reclamó al Reino Unido que acepte negociar la soberanía durante la última audiencia del Comité de Descolonización de la ONU.
Según Bartesaghi, la maniobra de Brasil también buscaría influir sobre Japón para desalentar un respaldo a ingresos individuales de Uruguay o la Argentina al tratado transpacífico. Así, el debate no se agota en la conveniencia económica de sumarse al CPTPP, sino que se mezcla con la estrategia regional de los principales socios del Mercosur y con la forma en que cada país intenta ordenar su inserción internacional.
Venezuela sigue sin definición en la agenda oficial de la cumbre
La situación de Venezuela aparece, por ahora, sin confirmación formal dentro del temario de la reunión en Asunción. Consultadas sobre si el eventual reingreso de ese país figurará en la agenda de la cumbre, las cancillerías de Paraguay y Uruguay evitaron hacer comentarios. Desde Asunción respondieron: “No tenemos comentarios sobre el tema”. Desde Montevideo, la respuesta fue en el mismo sentido.
Tampoco integra hasta el momento la agenda oficial alguna medida concreta o una declaración específica sobre los sismos que golpearon al país caribeño el miércoles pasado. De todos modos, fuentes diplomáticas dejaron abierta una posibilidad acotada sobre ese punto. “Quizá surja”, indicaron, en referencia a lo que pueda aparecer durante las deliberaciones de los presidentes.
La cautela actual contrasta con expresiones previas dentro de la región. En marzo, el jefe de Gabinete Civil de la Presidencia paraguaya, Javier Giménez, había dicho públicamente que su gobierno estaba “plenamente de acuerdo” con la reincorporación venezolana y que impulsaría ese planteo durante su presidencia pro tempore, según consignó ABC, junto con un pedido similar formulado por Colombia. Ese período terminará en esta cumbre, cuando Uruguay reciba la presidencia del bloque.
Desde Brasil también hubo señales en esa dirección. A fines de abril, el vicepresidente Geraldo Alckmin afirmó en Brasilia ante periodistas, de acuerdo con Bloomberg y O Globo: “Venezuela se incorporó al Mercosur, fue suspendida y, al entrar en un momento distinto, eso será rediscutido”. Para Bartesaghi, el principal interés en esa posible ampliación proviene de Brasil. “Este es un interés más de Brasil que de Paraguay. Brasil siempre quiso una ampliación del Mercosur, porque para Brasil el Mercosur tiene que ser América del Sur”. Sobre la incorporación simultánea de Venezuela, Colombia y Panamá, agregó: “Es una gran familia que está en crisis y decide tener más hijos para solucionar sus problemas”.
En cuanto a la respuesta institucional por los sismos, sí hubo un pronunciamiento de la CELAC, actualmente bajo presidencia de Uruguay. En un comunicado, el bloque expresó: “La CELAC lamenta profundamente la pérdida de vidas humanas, transmite sus más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas y extiende su solidaridad a las personas y familias afectadas. La CELAC manifiesta su pleno apoyo a los ingentes esfuerzos de rescate, asistencia y recuperación en curso, y expresa el deseo de sus Estados Miembros de colaborar en todo lo que esté a su alcance de manera individual y colectiva en dichos esfuerzos”.

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