En un acto denominado La Derecha Fest realizado en Mar del Plata, Milei combinó definiciones ideológicas y políticas con fuertes cuestionamientos a sectores empresarios, al kirchnerismo —en especial a Cristina Kirchner—, a parte de los medios de comunicación y a lo que definió como “zurdos”, en un mensaje donde reivindicó el capitalismo de libre mercado, rechazó la intervención estatal e hizo referencia al impacto de la tecnología y la inteligencia artificial.
El presidente Javier Milei encabezó en Mar del Plata un acto titulado “La Derecha Fest”, donde desarrolló un extenso discurso de tono ideológico en el que cargó contra empresarios que hacen negocios con el Estado, cuestionó a medios y periodistas, apuntó al kirchnerismo —particularmente a Cristina Kirchner— y aseguró que “se le viene la noche a los zurdos”, al tiempo que defendió el capitalismo liberal, la propiedad privada y la competencia de mercado como ejes de su proyecto político.
Ante militantes y dirigentes libertarios, el mandatario alternó críticas políticas y económicas con definiciones sobre el rol del Estado, la justicia social y la situación internacional, mencionando incluso su reciente paso por el Foro Económico Mundial de Davos. También dedicó un tramo a la tecnología, la inteligencia artificial y la llegada de nuevos servicios de internet al país, a los que vinculó con un “salto” en la evolución humana.
La intervención se desarrolló en un estadio colmado, con participación activa del público, que acompañó con cánticos y consignas. Varios pasajes del discurso quedaron registrados en videos de los asistentes y posteriormente circularon en redes sociales, especialmente aquellos referidos a Cristina Kirchner, a la expresión sobre los “zurdos” y a sus críticas hacia el empresariado ligado al sector público.
Milei cruzó a empresarios con contratos estatales y apuntó a medios y periodistas
Una parte central de la exposición estuvo dedicada a los empresarios que basan su actividad en convenios con el sector público. Milei sostuvo que quienes venden “productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado” y afirmó que los que dependen de vínculos con el Estado “deben desaparecer e ir a la quiebra”. En ese tramo los describió como “destructores de bienestar” y los acusó de perjudicar a millones de personas para “llevarse sus coimas junto a los políticos”.
Si bien no mencionó nombres propios en ese momento, en el auditorio se interpretó que sus frases podían aludir al empresario Paolo Rocca, a partir de referencias previas que el Presidente hizo en otros espacios. Sin embargo, en este acto no hubo identificación directa, sino una crítica genérica a un perfil de actores económicos que, según su mirada, se benefician de la cercanía con el poder político.
El Presidente extendió luego el eje de su embate hacia el ámbito de la comunicación. Aseguró que las transformaciones que impulsa desde la Casa Rosada no se verán frenadas “por más que le pongan toneladas de guita a los medios de comunicación y a los periodistas corruptos”. Más adelante retomó el tema con un juego de palabras, al remarcar que “siempre se encuentra una piedra en el camino” y que “ese le pone un montón de guita a los periodistas”, en una alusión indirecta a empresarios que, según planteó, financian coberturas críticas.
En esa misma línea, Milei insistió en que para él la única forma legítima de obtener ganancias es a través de la competencia en un mercado abierto, sin protección estatal. Diferenció a los empresarios que viven de licitaciones y beneficios oficiales de aquellos que se apoyan en la innovación y la productividad, a quienes ubicó como ejemplos del modelo económico que busca impulsar.
Fuerte foco en Cristina Kirchner, el kirchnerismo y “los zurdos”
Otro bloque del discurso se concentró en la disputa con el kirchnerismo. Dentro del estadio se hizo notar un momento particular cuando desde las tribunas comenzó el canto “Cristina tobillera”, en referencia al uso de una tobillera electrónica. Milei acompañó ese cántico señalándose el pie, gesto que fue registrado por el público y rápidamente se difundió por redes sociales, convirtiéndose en uno de los fragmentos más compartidos del acto.
Más adelante, el Presidente se refirió de manera directa a la ex vicepresidenta al hablar del sistema penal. En ese contexto expresó: “La única prisión debería ser para los chorros como la señora”. En la misma intervención cuestionó el concepto de justicia social y sostuvo que “la nueva libertad no era libertad, era prisión estatal”, marcando distancia con las políticas impulsadas por gobiernos anteriores identificados con el kirchnerismo.
El mandatario aclaró luego que sus críticas no se limitaban a Cristina Kirchner, sino que incluían a “los socios que tiene en el sector privado que hacen negocios turbios”, ubicando allí a empresarios que, de acuerdo con su interpretación, obtuvieron ganancias gracias a regulaciones o ventajas estatales. Planteó que cuando existe connivencia con el poder político, esos actores dejan de generar valor para transformarse en responsables de un perjuicio generalizado.
En otro pasaje, Milei elevó el tono ideológico y declaró que “se le viene la noche a los zurdos”, en alusión a los sectores que identifica con el estatismo y la intervención estatal. Afirmó que percibe un cambio de clima político y social y que, según su lectura, existe un rechazo creciente a las políticas que vincula con el empobrecimiento. “La gente dice basta de empobrecernos”, señaló, atribuyendo ese mensaje a los planteos que asegura recibir en sus recorridas.
Defensa del liberalismo, rol del Estado y alusiones al escenario global
En varios tramos de su intervención, Milei defendió el liberalismo económico como guía de su gestión. Aseguró que su equipo ya demostró que “el liberalismo es superior”, tanto en el plano material como en el moral, y que su gobierno busca marcar un punto de inflexión respecto de lo que calificó como “décadas de decadencia impulsadas por el estatismo”. Reafirmó que la propiedad privada y el libre mercado son los pilares centrales de su programa.
En términos de política económica, reiteró su rechazo a la intervención estatal sobre los procesos de mercado. Utilizó una metáfora para cuestionar los planes dirigistas: “Quien pretende dirigir el crecimiento económico termina sin crecimiento que dirigir, porque es un clavo para quien solo tiene un martillo”. Para profundizar la idea agregó que “cuando tu única herramienta es un martillo, todo el mundo se parece a un clavo”, en referencia a la tendencia a responder a cualquier problema con más gasto e injerencia estatal.
A partir de ese ejemplo, conectó su análisis con la práctica política cotidiana. Sostuvo que “para los políticos todo es gasto público y, obviamente, choreo”, reforzando su oposición a la expansión del aparato estatal y a determinadas formas de uso de los recursos. También volvió sobre la discusión en torno a la concentración económica, al remarcar que “el único monopolio malo es el que está generado por la ley”, y que en un contexto competitivo la presencia de una sola empresa dominante no debería ser castigada si no existe protección regulatoria.
Sobre el frente internacional, Milei evocó su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. Dijo que “Davos es un lugar para dar batalla por las almas”, planteando que la discusión que lleva a esos encuentros excede lo estrictamente económico e incluye dimensiones culturales y filosóficas. Ratificó su intención de difundir las ideas liberales “a todos los ámbitos, tanto dentro como fuera de la Argentina”.
Tecnología, inteligencia artificial y cierre del acto en Mar del Plata
La tecnología ocupó un espacio particular en su mensaje. El Presidente destacó la llegada de Starlink al país y el impacto de internet y los desarrollos informáticos. En relación con la inteligencia artificial expresó que “le estamos enseñando a razonar a piedras y metales” y presentó ese proceso como un nuevo salto en la evolución de la humanidad, al que vinculó con cambios profundos en la forma de producir y comunicarse.
En ese punto también criticó a quienes promueven nuevas regulaciones sobre industrias emergentes, a los que se refirió como “los controladores de siempre”. Según explicó, esos sectores buscarían frenar la innovación mediante normas y restricciones, mientras que su propuesta se basa en dejar que la competencia y el mercado definan el rumbo de los avances tecnológicos, sin intervenciones que puedan trabar su desarrollo.
Hacia el final del acto en La Derecha Fest, Milei volvió sobre la orientación general de su programa. Aseguró: “Vamos a seguir cambiando hasta que seamos el país más libre del mundo”, y reiteró la centralidad que otorga a la propiedad privada y al libre mercado dentro de su proyecto. Luego cerró con las consignas habituales en sus presentaciones públicas: tras el grito de “Viva la libertad, carajo”, pidió a los asistentes “Hagamos grande a la Argentina nuevamente”, mientras comenzaba a sonar “Vamos por la gloria”, de La Beriso, con lo que se dio por concluida la actividad en el escenario.

