El presidente Javier Milei encabezó la apertura de la Argentina Week en Nueva York y, ante ejecutivos y financistas internacionales, lanzó fuertes críticas contra sectores de la industria nacional, a los que acusó de ser “prebendarios” y hasta de comportarse como “chorros”, mientras defendió su plan de apertura económica y apuntó al kirchnerismo como origen del “riesgo político” que, según dijo, todavía condiciona las inversiones. El discurso, cargado de definiciones sobre el rol del Estado y los empresarios, incluyó referencias a conflictos recientes con grandes grupos privados y se dio en un encuentro organizado en la sede del JP Morgan.
En esa charla, Milei combinó cuestionamientos a figuras de peso del empresariado local, explicaciones sobre el costo de las barreras comerciales y un repaso de indicadores financieros, en particular el riesgo país, que vinculó con la posibilidad de un regreso del kirchnerismo al poder. Además, insistió en que su gobierno busca desarmar lo que considera un entramado entre política y negocios, al que asoció con prácticas corruptas y acuerdos de protección a compañías específicas.
La presentación contó con la presencia de funcionarios nacionales y gobernadores, entre ellos el salteño Gustavo Sáenz, y se concentró en enviar señales a los mercados externos sobre el rumbo económico, al mismo tiempo que profundizó la confrontación pública con algunos de los empresarios más influyentes del país, a quienes responsabilizó por décadas de proteccionismo y privilegios estatales.
Milei cuestionó la industria nacional en Nueva York: “los que la defienden son unos chorros”
Durante su exposición, el Presidente dedicó un tramo central a cuestionar a quienes, según su mirada, usan la bandera de la “industria nacional” para reclamar ventajas y terminar siendo chorros que viven de privilegios estatales. Para reforzar esa idea, habló de un “principio de revelación” según el cual aquellos que defienden con más fuerza los esquemas de protección serían los que más se benefician de ellos.
Milei relató que en las últimas semanas tuvo “confrontaciones abiertas” con Paolo Rocca, con Javier Madanes Quintanilla y con el sector textil. A raíz de esos choques, contó que algunos intentaron instalar la idea de que su administración es “antiempresa”. “Algún trasnochado quiso mostrar como que nosotros somos antiempresa. Verdaderamente algo que nunca se me hubiera ocurrido, que fuera el ataque a un liberal”, dijo, para luego señalar que, a su entender, se enfrenta a “gente mala y además creativa para el mal”.
En esa línea, calificó a Rocca y a Madanes Quintanilla como “empresarios prebendarios” y aseguró que durante años se beneficiaron con esquemas de protección otorgados por el Estado. “Rocca y Madanes en connivencia con políticos ladrones atacaron a los argentinos, pero eso se terminó la Argentina corrupta”, afirmó delante de los invitados al encuentro, entre los que había banqueros, inversores y representantes de multinacionales.
El mandatario profundizó sus críticas al remarcar que la defensa cerrada de ciertos regímenes de protección no responde, según su visión, a un interés productivo genuino, sino al intento de conservar mecanismos de renta garantizada. Así, buscó marcar distancia entre su gobierno y los sectores que se presentan como defensores del aparato productivo nacional, pero que, para Milei, estarían más cerca de los “chorros” que de la competencia genuina.
Fuerte embestida contra Madanes Quintanilla y cuestionamientos a los aranceles
Las frases más duras se dirigieron a Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y de la fábrica de neumáticos Fate. Milei aseguró que el empresario presionó al Poder Ejecutivo para mantener una protección puntual sobre la productora de aluminio, lo que describió como una maniobra extorsiva. “Si no le manteníamos la barrera, nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle un día antes de tratar la reforma laboral.. y nos tiró 920 trabajadores a la calle, esto no es un juego de niños”, denunció ante la audiencia.
Luego explicó que esa “barrera” hacía referencia a una medida antidumping vigente desde 2020, que fijaba un arancel del 28% a las importaciones desde China de hojas de aluminio. A partir de ese caso, el Presidente cuestionó los instrumentos de protección comercial y remarcó que, a su entender, esas herramientas encarecen productos y trasladan el costo a los consumidores, que terminan financiando el beneficio de unos pocos.
Al pasar al tema de los neumáticos, Milei planteó un ejemplo numérico: señaló que si una cubierta cuesta 100 dólares y se levanta una muralla arancelaria que impide importar, el precio local puede trepar a 400. En ese contexto, sostuvo que al eliminar esas trabas los usuarios acceden a productos más baratos, lo que libera recursos para gastar en otros rubros, con efectos sobre el resto de la economía.
En respuesta a las críticas por una supuesta “apertura indiscriminada”, el mandatario fue tajante. “Cuando hablan de apertura indiscriminada son una manga de… bueno, pongan ustedes el título. Están reclamando por cazar en el zoológico”, lanzó, dejando en claro que asocia la protección excesiva con empresarios que usan al Estado como escudo frente a la competencia.
Apertura económica, chorros y el rol del Estado según la mirada presidencial
Dentro del mismo razonamiento, Milei insistió en que su programa apunta a desarmar el vínculo estrecho que, según describió, existió entre decisiones políticas y negocios privados en el pasado. Para el Presidente, la combinación de proteccionismo, subsidios dirigidos y regulaciones hechas a medida derivó en un sistema donde algunos actores de la industria nacional se convirtieron en “chorros” amparados por el poder político.
“Por suerte nosotros nos estamos sacando de encima a los que usan el nacionalismo berreta de pacotilla para defender el robo de políticos y empresarios prebendarios”, afirmó. De esa forma, encuadró la revisión de barreras comerciales y acuerdos con grandes compañías como parte de una estrategia más amplia para redefinir la relación entre el Estado y el sector privado, en la que busca limitar los espacios de lo que considera corrupción o captura regulatoria.
Al analizar los incentivos que, en su opinión, sostienen esos esquemas, Milei también se detuvo en la dirigencia política. “Si la cuenta muestra que la eficiencia es que estén bien 48 millones de argentinos, entonces la pregunta es por qué un político sigue sosteniendo ese sistema. Es obvio: es corrupción”, afirmó, asociando la continuidad de muchas políticas de protección a pactos entre funcionarios y empresarios.
Riesgo político, kirchnerismo y proyecciones de crecimiento económico
Además de los cuestionamientos a los empresarios y a la industria nacional protegida, Milei dedicó una parte de su intervención a explicar cómo el riesgo político influye en las inversiones y en el costo del financiamiento. Allí introdujo el concepto de “riesgo kuka”, con el que se refirió a la chance de que el kirchnerismo vuelva al poder y cómo esa posibilidad es considerada por los mercados.
Según relató, “cuando fue la elección el riesgo país estaba en 2500 puntos básicos” y lo comparó con el nivel actual, que ubicó en 550. “Hoy está en 550. Pero todavía el riesgo kuka, ese escenario catástrofe, ese cisne negro, sigue causando daño para lo que serían las colocaciones más allá de 2027”, indicó, aludiendo al horizonte que miran los grandes fondos al momento de decidir colocaciones de deuda.
El Presidente explicó que esa percepción de riesgo impacta directamente en las tasas a las que el país puede tomar crédito en los mercados internacionales, lo que condiciona tanto la inversión pública como la privada. A partir de ese diagnóstico, planteó que la reducción sostenida del riesgo país es un objetivo central de su administración, ligado al combate contra el populismo que asocia con el kirchnerismo.
Milei sostuvo que el Gobierno está orientando sus decisiones para disminuir la probabilidad de regreso de fuerzas políticas a las que calificó como populistas. “Estamos haciendo todo para terminar de una vez por todas con el populismo y en especial con el kirchnerismo”, expresó, vinculando esa meta política con el horizonte de crecimiento económico que proyecta para los próximos años.
Escenarios de crecimiento y presencia de gobernadores en la Argentina Week
En el tramo final, el mandatario describió posibles trayectorias para la economía argentina según el nivel de riesgo país. Indicó que, si el indicador se mantiene cerca de los 550 puntos, la actividad podría crecer entre 4% y 5% anual. En cambio, si se logra bajarlo a unos 220 puntos, estimó que el avance podría ubicarse en un rango de 7% a 8%, lo que, según detalló, permitiría duplicar el PBI en aproximadamente una década. “Eso implicaría que la Argentina podría estar duplicando el PBI cada nueve o diez años”, afirmó.
El encuentro en la sede del JP Morgan contó también con la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de varios gobernadores provinciales, entre ellos Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Juan Pablo Valdés (Corrientes). La presencia de mandatarios del interior buscó mostrar acompañamiento político en la presentación ante el círculo de negocios internacional.
A lo largo de su exposición, Milei unió sus críticas a los empresarios que definió como “prebendarios”, su rechazo a las políticas de protección de la industria nacional, sus alusiones a “chorros” y su embestida contra el kirchnerismo, en un mensaje que combinó definiciones económicas con planteos de orden político frente a una audiencia centrada en el análisis de riesgos y oportunidades de inversión.

