Milei habló de conspiración del kirchnerismo y denunció un plan para desestabilizar su gobierno

En la Asamblea Legislativa, Milei mezcló acusaciones de conspiración golpista, críticas al kirchnerismo y cuestionamientos a empresarios del proteccionismo.

En la apertura de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa, Javier Milei centró buena parte de su mensaje en denunciar una supuesta conspiración del kirchnerismo y de sectores empresarios que, según él, habrían intentado “derrocar” a su gobierno durante 2025. El Presidente habló de maniobras “golpistas”, apuntó contra dirigentes opositores, lanzó fuertes agravios en el recinto y acusó a un grupo de poder económico de usar el proteccionismo como herramienta política. Además, deslizó una referencia a “propios” que habrían querido “abrazar el Sillón de Rivadavia”, interpretación que en la Casa Rosada vincularon con su vicepresidenta Victoria Villarruel.

El mensaje, que desde el Gobierno habían adelantado como uno de los discursos más duros del año, se presentó bajo el título “La moral como política de Estado” y funcionó como marco para que Milei identificara quiénes considera sus enemigos políticos y económicos, con el kirchnerismo ubicado en el centro de las acusaciones de conspiración.

Durante buena parte de la intervención, el clima en el Congreso estuvo atravesado por gritos, chicanas y cruces con diputados y senadores, en especial de los bloques kirchneristas e izquierdistas, a quienes Milei respondió con frases provocadoras y descalificaciones personales, combinadas con denuncias de corrupción y de intentos desestabilizadores.

Milei vinculó al kirchnerismo con una conspiración y habló de intento “golpista”

En el tramo más político de la exposición, el Presidente aseguró que durante el año pasado se dio una conspiración articulada por parte de sectores del kirchnerismo, aliados políticos y empresarios con el objetivo de “derrocar” a su gestión. Lo presentó como una secuencia de hechos que, según su mirada, se fueron encadenando luego de superar el primer año de gobierno.

Milei sostuvo que, una vez atravesada “la tormenta inicial” de su administración, estaban dadas las condiciones para que la economía creciera, pero afirmó que la oposición “estaba dispuesta a todo” con tal de recuperar el poder en el contexto previo a las elecciones legislativas posteriores a 2024. En ese marco, describió una supuesta ofensiva económica y política contra el oficialismo.

Como parte de esa reconstrucción, mencionó movimientos financieros que, de acuerdo a su relato, se dieron en marzo del año pasado, cuando se preparaba la salida del cepo cambiario y se negociaba con el Fondo Monetario Internacional. Luego ubicó otro punto crítico en mayo, tras el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires y con una inflación mensual en torno al 1,5 %.

Para el Presidente, esos episodios formaron parte de una estrategia más amplia. Planteó que hubo un “ataque de la oposición” al que se habrían sumado “propios” y empresarios, a los que vinculó con la intención de ocupar la Presidencia. La descripción fue presentada como uno de los pilares de su acusación de conspiración y de “aventura golpista” atribuida al kirchnerismo.

Mientras avanzaba con estas denuncias, las cámaras oficiales enfocaron a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, que seguían la exposición desde sus lugares en el recinto.

Acusaciones directas, pérdida de crecimiento y correlación de fuerzas en el Congreso

Para reforzar su tesis de conspiración, Milei citó expresamente declaraciones recientes del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y de la senadora justicialista por esa provincia, María Florencia López. Recordó que Quintela había dicho que el Presidente “no puede llegar hasta el 10 de diciembre del 2027”, y que López sostuvo que al oficialismo “no le van a alcanzar los helicópteros para fugarse”.

El mandatario remarcó además que Quintela fue denunciado por el fiscal Carlos Stornelli la semana previa al discurso y recordó que él mismo pidió públicamente intervención de la Justicia contra quienes promueven su destitución. De esta forma, buscó mostrar que sus alertas sobre un intento de desestabilización no se limitan a acusaciones políticas, sino que, según su planteo, ya tienen derivaciones judiciales.

En otro pasaje, el Presidente adjudicó consecuencias económicas concretas a lo que definió como “aventura golpista del kirchnerismo” durante 2025. Aseguró que esos movimientos provocaron una suba del Riesgo País, una caída en la demanda de pesos y un freno en la actividad. Según sus estimaciones, se habrían perdido “dos puntos y medio de crecimiento”, equivalentes a unos “25.000 millones de dólares de PBI”.

Pese a ese diagnóstico, Milei destacó que la distribución actual de bancas en Diputados y Senadores da a su espacio político capacidad para resistir maniobras institucionales en su contra. Sostuvo que el oficialismo, con el aumento de su representación legislativa, “tiene la capacidad de bloquear cualquier intento de juicio político”. Y vinculó esa fortaleza a la posibilidad de enfrentar lo que describió como “golpes políticos” por parte de lo que denominó “antiguo régimen”.

Desde el entorno presidencial remarcaron que estos pasajes del discurso estuvieron dirigidos tanto a la oposición como a los sectores que, según la Casa Rosada, operan desde dentro del sistema político y económico para frenar las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.

La mención a “propios” y la lectura interna sobre Victoria Villarruel

Uno de los momentos más comentados del discurso se dio cuando Milei habló de un ataque “de la oposición y propios, digamos, junto a empresarios que lo hacían con tal de abrazar el Sillón de Rivadavia”. La frase, que no incluía nombres, fue interpretada puertas adentro del oficialismo como una alusión a la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Funcionarios de la Casa Rosada señalaron luego que, en ese instante, la transmisión oficial mostró al Presidente con Villarruel detrás suyo, lo que para algunos dirigentes del espacio no fue casual. Un integrante del Gobierno afirmó que esa escena televisiva “comptibiliza perfectamente con lo que piensa el Presidente”, mientras que otro referente consultado dio por hecho que la referencia a “propios” tenía como destinataria a la titular del Senado.

El señalamiento se produjo en medio de versiones sobre tensiones dentro de la cúpula del oficialismo y marcó uno de los focos de atención del mensaje, más allá del eje general puesto en la supuesta conspiración opositora y el rol del kirchnerismo.

Cruces con el kirchnerismo, denuncias de corrupción y agravios en pleno recinto

Desde el arranque del discurso, Milei adoptó un tono confrontativo con diputados y senadores del kirchnerismo y de la Izquierda. Durante unos 45 minutos, los cruces incluyeron reproches, interrupciones, gritos y chicanas desde las bancas opositoras, frente a las que el Presidente respondió con frases provocadoras y descalificaciones verbales.

En varios momentos volvió sobre la idea de que le “encanta domar” a los opositores, a quienes se refirió con términos despectivos. Según pudo observarse en la transmisión, sus dichos generaron aplausos entre los legisladores oficialistas, risas, abucheos y más interrupciones desde el resto del recinto, lo que terminó marcando el clima general de la jornada.

Sin mencionar su nombre, apuntó directamente contra Cristina Kirchner al enumerar distintas causas judiciales. Dijo que “va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”. Estas expresiones integraron un bloque de acusaciones sobre corrupción y manejo de fondos en gobiernos anteriores.

En otro tramo, cuestionó a la oposición por el estado del mercado laboral al final del mandato previo, asegurando que “el 30 % de los trabajadores formales eran pobres” y denunciando la existencia de intermediarios en programas sociales a los que acusó de “robar a la gente”. Además, señaló a legisladores opositores de “esconder detrás de las causas justas a un montón de delincuentes”.

Críticas al proteccionismo y acusaciones a empresarios

Además de las referencias al kirchnerismo y a la presunta conspiración política, Milei dedicó un tramo extenso del discurso a cuestionar a empresarios que, según él, se benefician de esquemas de protección y restricciones al comercio exterior. Sin nombrarlos directamente, se refirió de forma implícita a figuras como Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez, a los que, según fuentes de la Quinta de Olivos, califica habitualmente de “golpistas”.

Desde el atril, el Presidente habló de personas “siniestras, y algunos de ellos golpistas”, que en nombre de la industria nacional y bajo un “nacionalismo de pacotilla” defienden controles de capital, brecha cambiaria y proteccionismo. Sostuvo que ese esquema implica “abrazar la bandera argentina con la única intención de robar a los argentinos de bien”.

Bajo el título general de “La moral como política de Estado”, Milei buscó ligar la discusión económica con una evaluación ética. Afirmó que el proteccionismo “está mal” y que prácticas como la protección arancelaria, las prebendas y ciertas regulaciones comerciales constituyen un “robo”, aun cuando estén amparadas por la ley. Según su planteo, “solo pierden los ineficientes y los delincuentes” cuando se abre la economía, mientras que el resto de la sociedad se beneficia.

Para ejemplificar, mencionó el precio de los neumáticos y de la ropa básica, comparando valores locales con productos importados. Preguntó si “acaso les parece bien pagar los neumáticos el triple de caro” o una remera simple a “USD 50” cuando en el exterior la misma prenda puede costar “USD 5”. En ese punto, sumó al sector textil a sus críticas, además de las referencias al aluminio y a los neumáticos.

La situación laboral heredada y los cruces con la Izquierda

A lo largo del discurso, Milei volvió varias veces sobre el concepto de “justicia social”, al que definió como una forma de “robo”. También ironizó sobre quienes se presentan como defensores de los “derechos de los trabajadores”, a quienes tildó de “campeones” de esos derechos mientras, según su mirada, se deterioraban los ingresos y condiciones laborales.

En un pasaje de particular tensión con la Izquierda, se dirigió a las diputadas Myriam Bregman, Romina Del Plá y al diputado Nicolás Del Caño con la frase: “¿Qué te pasa, Chilindrina troska?”, en medio de una serie de intervenciones cruzadas y respuestas desde las bancas. Algunos de esos intercambios incluyeron gestos y comentarios que no quedaron registrados de manera completa en la señal oficial.

Al hablar de la situación laboral, el Presidente resumió su diagnóstico afirmando que “a la mitad de los trabajadores los dejaron sin ningún tipo de derecho”, en referencia a gestiones anteriores. Casi sobre el final de la exposición, volvió a los números económicos y aseguró que, desde 2008 hasta su llegada al poder, ciertas políticas costaron “8.000 millones de dólares” a los argentinos, mientras que este año habrían generado “ganancias por 100 millones de dólares”.

La sesión concluyó tras la exposición completa del mensaje presidencial ante diputados, senadores, gobernadores y autoridades judiciales presentes en la Asamblea Legislativa.

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